Entre un 30 % y un 50% del gasto en combustible depende de la forma en la que se conduce, o lo que es lo mismo, entre 300 y 500 euros al año, según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT).
Los buenos hábitos no solo reducen el gasto en la gasolinera, también lo hacen en el taller. Algo que se consigue con los pequeños gestos y mantenimientos, evitando engordar la cuenta cuando se visite al mecánico.
En este contexto, Juan José, experto en la materia explica que "para ahorrar dinero, nunca estés en el semáforo con la marcha metida".
Pedales de un vehículo.
La respuesta no es otra que al estar parado se desgastan los discos de embrague, situados entre la caja de cambios y el motor. Su función es transmitir la potencia del motor hacia la propia caja de cambios y las ruedas.
"Ese disco de embrague fricciona al levantarse. Algo similar a las pastillas de freno", explica. Por lo que si lo dejamos pisado durante un gran espacio de tiempo se va a desgastar mucho antes, que si se utiliza correctamente. El cambio de esta pieza tiene un precio que va desde los 600 euros pudiendo rondar los 2.000 en vehículos SUV diésel, con volante bimasa.
Por lo que la recomendación del mecánico es clara, al llegar a un semáforo con el freno pisado se debe sacar la marcha, ponerlo en punto muerto y levantar el pie del embrague. "Aunque sea más cómodo mantenerlo pisado es peor para tu coche", aclara.
De la misma manera, a la hora de cambiar de marcha o desembragar, es clave presionar el pedal a fondo. Si únicamente se hace hasta la mitad de su recorrido los mecanismos no consiguen desacoplarse por completo, lo que genera un rozamiento que a su vez acelera el desgaste obligando a cambiar el embrague antes de los 50.000 kilómetros.
Un consejo es aprovechar el freno motor. En las frenadas suaves no se necesita pisar el pedal desde el primer momento, es mejor reducir la velocidad utilizando las marchas del vehículo, reteniéndolo sin desgastar innecesariamente los frenos.
Por el contrario, en una frenada de emergencia se debe presionar el embrague y el freno de forma simultánea evitando que el motor se cale al detenerse por sí solo y conservando la capacidad de realizar una posible maniobra evasiva. Este mecanismo no necesita un mantenimiento periódico como cambiar el aceite, su cuidado son los buenos hábitos y las revisiones preventivas.
