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Con el objetivo de garantizar la seguridad en las carreteras españolas, todos los titulares de vehículos tienen el deber ineludible de someter a sus modelos a las inspecciones técnicas de vehículos (ITV) correspondientes. Aunque no todos los conductores son conscientes de las estrictas consecuencias de obtener un resultado desfavorable en esta prueba.

Y es que, tras haberla realizado, se pueden obtener tres resultados diferentes. Favorable, el vehículo no tiene anomalías o únicamente presenta defectos leves. Por lo que no requiere una segunda inspección para comprobar si han sido subsanados, pero sí que se tiene la obligación de repararlos en un plazo máximo de dos meses. Se puede seguir circulando con normalidad.

Por otro lado se encuentran los defectos graves que comprometen la seguridad o el medioambiente, por lo que se prohíbe utilizar libremente a los modelos afectados, solo se permite para acudir al taller y regresar a la estación. Fuera de estos trayectos autorizados, la multa es de 200 euros.

Vehículos haciendo cola en una estación de ITV. Istock

En el peor de los casos se encuentra el resultado negativo, en el cual el coche presenta defectos muy graves que suponen un peligro directo e inmediato para la seguridad vial, por lo que queda prohibido transitar por las vías públicas y el traslado a la estación se debe realizar por medios ajenos al vehículo.

Incumplir esta norma conlleva una infracción castigada con 500 euros y la inmovilización inmediata del vehículo.

Además, presentarse al examen fuera de ese plazo de dos meses implica enfrentarse a una inspección completa del vehículo, desde cero y no únicamente limitándose al fallo previo.

El mito de la cita previa

Muchos conductores creen erróneamente que solicitar una citación permite seguir utilizando el coche aunque su ITV haya sido vencida. La norma es clara, la reserva con antelación no autoriza la circulación.

Por ello, existen algunas claves que previenen este descuido como el distintivo V-19, o lo que es lo mismo, la pegatina de la ITV, donde se recuerda el mes en el que se debe acudir al examen. No llevarla también es un motivo de sanción.

También se puede consultar de forma gratuita y en cualquier momento en la aplicación miDGT, en el apartado "Mis vehículos". Al igual que se puede comprobar en la tarjeta física que siempre debe ir en el vehículo. Su ausencia supondrá una infracción leve castigada con 60 euros de multa.

Mantener al día las revisiones y su correspondiente identificación ahorrará sanciones, y lo más importante, sustos al volante.