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Alrededor de un 70% de los vehículos de Londres duermen en las vías públicas, lo que se suma a que no todas las viviendas disponen de un espacio óptimo en el que se permita instalar un punto de carga para los vehículos electrificados.

Un tipo de coche que ha aumentado sus ventas de manera indiscutible, según los datos publicados por FACONAUTO, en noviembre de 2025 aseguraron que las ventas de los eléctricos se habían incrementado durante cuatro meses consecutivos alcanzando 916.609 unidades, lo que supone un crecimiento del 5,8%.

En este contexto y con el objetivo de mejorar la vida de los conductores, Reino Unido, Alemania y Portugal, han conseguido transformar las farolas de las calles en 'electrolineras'.

Un acceso de la batería de coche eléctrico. istock

Una iniciativa que también se ha querido implantar en España, concretamente en Valencia en el año 2021.

En la ciudad se puso en práctica un proyecto piloto con 22 farolas, aunque tras tener varias limitaciones en su expansión, se ha llegado a considerar una propuesta sin éxito. Por lo que de momento parece que no veremos coches enchufados a las farolas en nuestro país.

Este esquema pondría fin a la escasez en los puntos de recarga además de acabar con la falta de autonomía, todo ello aprovechando las infraestructuras eléctricas que ya tienen las vías.

A simple vista parecen tapas o parches, por lo que no influye en la comodidad de los ciudadanos y tampoco entorpece el tráfico de los peatones.

Se permiten cargas de hasta 22 kW y para poder utilizarlo el conductor debe aportar su propio cable de carga, conectándolo él mismo al vehículo. Todo se encuentra comunicado al punto de alimentación mediante redes subterráneas

En concreto, la primera calle de Londres en transformar sus farolas fue la avenida Sutherland (Sutherland Avenue) donde se instalaron 24 farolas. La calle fue rebautizada como "Electric Avenue W9".

Este proyecto se pudo realizar gracias a la colaboración de Siemens, Ubitricity y el Ayuntamiento de Westminster. Y debido a su gran éxito los puntos se han ido ampliando a los barrios residenciales.

Entre tanto, España también ha ido ampliando sus infraestructuras. De acuerdo con el Barómetro de Electromovilidad de ANFAC del segundo trimestre de 2026, la red pública ha alcanzado los 56.682 puntos tras sumar 1.605 nuevas instalaciones (+2,9%).

A pesar del avance, el despliegue se condiciona por los 17.821 puntos ya instalados pero que se encuentran inoperativos debido a las demoras en los trámites de conexión.

Mientras que los cargadores lentos de hasta 22k acaparan cerca del 70% de la red, la infraestructura de muy alta potencia (igual o superior a 250kw) progresa sumando 337 puntos operativos llegando a 2.806 estaciones.

La media europea ya se sitúa en los 40,1 puntos, mientras que España alcanza los 26,9 sobre 100, lo que ejemplariza la brecha actual del sector.