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"Hoy en día 3 de cada 10 vehículos que tendrían que pasar la ITV, no lo han hecho", así lo resaltaba Gracia Gil, presidente de AECA-ITV.

Entre los múltiples desafíos que rodean al parque móvil español se encuentra el incumplimiento de esta inspección, al que se suma por supuesto, el envejecimiento del parque móvil y la protección del medio ambiente.

Y en este nuevo ecosistema verde donde los vehículos eléctricos se posicionan como un pilar fundamental, no todos están de acuerdo con su mecánica.

Estación de ITV. Istock

Pedro Bastida, un conocido inspector de ITV, destaca desde la prueba del foso que "la ITV no está preparada para los coches eléctricos".

Lo hace mientras analiza un vehículo de la marca Tesla. Muestra con claridad los neumáticos, amortiguadores o frenos. "Todo eso podemos verlo con total tranquilidad"

Sin embargo, no se puede revisar una parte fundamental, la batería "No podemos conectarnos a ella ni ver la conexión", afirma

Por lo que tampoco se pueden ver sus componentes o comprobar si esta tiene alguna clase de cortocircuito, la revisión debe limitarse a ser visual y por supuesto sencilla. "Y creo que la batería es un punto crítico del vehículo eléctrico", afirma.

Este tipo de modelos debe cumplir los mismos requisitos que los demás. No deben pasar la ITV hasta los cuatro años desde su primera matriculación, mientras que desde los 4 hasta los 10 años el periodo se reduce, siendo necesario acudir a estas revisiones cada dos años. Al igual que cuando supere los diez años, que pasa a ser anual.

En estos exámenes se comprueba prácticamente lo mismo que en un coche de combustión, la diferencia reside en que en estos modelos se presta atención al estado de la batería y al sistema eléctrico, pero de forma visual.

Por el contrario, no se miden emisiones contaminantes, ni se mira el sistema de escape y la razón no es otra que los eléctricos no disponen de ello.

Aunque sí que cuentan otros beneficios, como son la reducción de tiempo en el proceso al igual que su precio, son más económicas que las de aquellos coches de combustión. Suelen ir desde los 30 hasta los 50 euros, aunque todo depende de la comunidad y la estación a la que se acuda.

Con las declaraciones del inspector, no solo se da visibilidad a la nueva forma de montaje de los modelos, con ello también se puede ver la necesidad que tienen las estaciones para evolucionar al ritmo que lo hace la tecnología de la automoción.