Las instituciones que velan por la seguridad suelen patrullar en coches o motos oficiales, aunque no siempre lo hacen a la vista.
Como bien se presentó el pasado mes de julio en Salamanca, los efectivos de la zona obtuvieron unas nuevas motos camufladas con las que argumentaban que de ese modo conseguirían una "vigilancia más precisa".
El objetivo era evitar la siniestralidad y las víctimas en carretera; con ellas, se pretendía el control de los motoristas. Además, una de las metas era disminuir los excesos de velocidad y adelantamientos imprudentes.
Imagen de las motos oficiales.
A la moto que se ve en la imagen, una BMW R 1200 RT, le acompañaba un chaleco con airbag incorporado, con lo que se mejoraba la seguridad de los agentes y la amortiguación de las lesiones en cuello, columna, tórax y abdomen.
De estos mismos chalecos ya vimos una polémica por la falta de acuerdo en cuanto a su fiabilidad, cuando se registraron casos en los que el airbag saltó sin que hubiera un accidente o impacto.
Aunque toda prevención en buenas condiciones es poca, debido a que el riesgo de sufrir un accidente en moto es 18 veces mayor que sufrirlo en un vehículo.
¿Han funcionado estas nuevas medidas? Bien, a pesar de haber aumentado los tramos de riesgo a consecuencia del deterioro de las carreteras, los datos son claros.
Salamanca cerró el pasado año con ocho fallecidos en sus carreteras, lo que supone una tendencia a la baja, concretamente un 33% menos que en 2024, cuando hubo 11 fallecidos.
Mientras que el contexto regional fueron 108 personas, 19 menos que en 2024, o lo que es lo mismo, un 15% menos, según los datos de la DGT.
Y a pesar de los incidentes, 2025 se posiciona como el año con el segundo valor más bajo en fallecidos desde 1960 solo por detrás de 2019, sin tener en cuenta los años de pandemia.
Por lo que los niveles de una tendencia a la baja en cuanto a la siniestralidad, sugieren que la estrategia de control está surtiendo efecto.
Otro factor determinante para el control de las carreteras españolas, es el estado de los vehículos de los agentes.
A pesar de la inclusión de nuevos modelos en el pasado mes de diciembre, el Tribunal de Cuentas alertó que a la Policía Nacional y particularmente la Guardia Civil han venido operando con "vehículos, aeronaves y embarcaciones con una antigüedad excesiva".
La consecuencia según aseguran es tener unos mayores gastos de mantenimiento, e incluso limitaciones para las operaciones. Por esta razón, la institución recomendó un plan de renovación de los medios móviles.
El reto futuro reside en consolidar estas cifras positivas, además de una mortalidad cero, mediante equipos que ofrezcan una seguridad técnica para los conductores y los medios de seguridad.
