La figura de Lamine Yamal, la joven estrella del FC Barcelona y la selección española, no deja de acaparar titulares tanto dentro como fuera del campo.
Entre los aspectos más curiosos que han surgido en los últimos meses se encuentra uno que, de entrada, sorprende por su sencillez: el coche que conduce su padre, Mounir Nasraoui.
En un entorno mediático asociado a grandes salarios y lujo, el vehículo familiar destaca por su modestia y por lo que representa en términos de humildad y raíces.
El coche en cuestión es un Volkswagen Golf de cuarta generación, popularmente conocido como Golf IV.
Este modelo se comercializó por primera vez en 1997 y fue producido en Europa hasta 2003–2004, aunque en algunos mercados internacionales, como Brasil o China, su producción continuó hasta 2006.
En España, actualmente solo se encuentra en el mercado de segunda mano, y todavía es habitual ver unidades circulando por carreteras y polígonos industriales, lo que demuestra su durabilidad y popularidad.
El Golf IV se diseñó sobre la plataforma PQ34, compartida por varios modelos del Grupo Volkswagen de la época, y destacó por ofrecer un equilibrio entre comodidad, espacio interior y eficiencia mecánica.
Entre las motorizaciones más habituales se encuentra el 1.9 TDI, un motor diésel que, en sus versiones de 90 o 110 CV, ofrecía un consumo combinado de alrededor de 4,9 l/100 km, con un par máximo de 235 Nm en la variante más potente.
Esta mecánica diésel se convirtió en la favorita del mercado gracias a su fiabilidad, robustez y bajo coste de mantenimiento, cualidades que la hacían muy atractiva para conductores que buscaban un vehículo duradero y económico.
Según medios especializados, el coche de Mounir Nasraoui se correspondería con una unidad básica del Golf IV con motor 1.9 TDI, cuyo valor actual en el mercado de segunda mano ronda los 1.000 €, mientras que las versiones más deportivas, como el Golf GTI, podrían superar los 3.000 €.
Esto convierte al TDI de 1.000 € en la opción más probable y práctica, según los expertos, ideal para quienes buscan un coche confiable, resistente y sin grandes lujos.
El Golf IV también se distingue por su diseño compacto y funcional: cinco puertas, maletero espacioso y chasis sólido, características que han permitido a estas unidades envejecer bien y seguir circulando tras más de dos décadas.
En definitiva, el Golf IV del padre de Lamine Yamal representa un vehículo clásico, resistente y accesible, cuyo valor no reside en la ostentación, sino en la practicidad y durabilidad.
Más allá de su precio económico, se trata de un coche que sigue siendo relevante en el tráfico actual, demostrando cómo un automóvil bien construido puede perdurar con los años.
