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La preocupación por el cuidado del planeta es una realidad y las medidas de anticontaminación no pasan desapercibidas, cada día más presentes entre todos los conductores y sus vehículos, algo que se hace mediante el conocido filtro de partículas o FAP. Toma especial relevancia para todos aquellos que tienen un vehículo diésel, ya que en los de gasolina es más fácil quemar las partículas.

Este sistema apareció en la Unión Europea con el fin de mejorar la calidad del aire. Se suele encontrar debajo del coche, cerca del motor y antes del tubo de escape. En cuanto a su funcionamiento, es el encargado de filtrar el hollín generado en la combustión mediante pequeñas celdas. La combustión sale a la atmósfera con un proceso llamado pirolisis, que es una descomposición química de la materia.

En el desarrollo se eleva la temperatura hasta hacer una regeneración; en ese momento, el termómetro es capaz de ascender hasta los 700 grados, quemando el hollín que posteriormente sale al exterior. El problema viene al ser uno de los sistemas que más dolores de cabeza les genera a los conductores: sufre numerosas averías y muchos incluso optan por eliminarlos, aunque se salten la ley.

Así puede alargarse su vida útil

Juanjo Jiménez, mecánico, expone desde su cuenta en redes sociales (@jcautomotivetop) el modo en el que realizar el proceso uno mismo. Él mismo lo define como "un trucado", revela. Es cierto que para que el filtro de partículas funcione necesita calor, por lo que su obstrucción se debe a la falta de temperatura y presión. "Cuanto más pisemos el acelerador, más presión, pero no podemos pasarnos", afirma el experto.

El consejo es el siguiente: pisar el acelerador hasta que este se sitúe alrededor de las 2.000 hasta las 3.000 revoluciones, no más. De este modo, ayudaremos al filtro a regenerarse por sí mismo. Este mecanismo se debe realizar con relativa frecuencia y en marchas cortas.

También es importante hacer trayectos en carretera, ya que circular por ciudad puede llegar incluso a ser perjudicial para este sistema. Para ayudarlo, otra opción es el uso de aditivos con los que elevar la temperatura; ojo, no es lo mismo que el Adblue.

Para los mantenimientos, es mejor acudir a un experto, ya que no se accede fácilmente y está sellado. El coste de un filtro nuevo suele rondar entre los 800 y 1.000 euros y eso sin tener en cuenta la mano de obra, mientras que si se recupera el precio ronda los 400 euros, por lo que si el vehículo es antiguo, tal vez no sea rentable su sustitución.