Publicada

En España, los coches no mueren, simplemente pasan de dueño. Mientras que el resto de Europa avanza en la contaminación cero, aquí el parque móvil no para de envejecer, tanto es así que superó los 15 años de media a cierre de 2025. De la misma manera que la venta de modelos con más de 10 años ha aumentado en un 57,3%, al igual que el mercado de ocasión, que creció un 4,2% hasta alcanzar las 2.218.824 unidades.

Y es que estos datos no son los únicos que se han incrementado. Un 34% de los compradores de vehículos usados han sido estafados, así lo confirma Carfax, el principal proveedor de historiales de vehículos en España y Europa.

Dentro de las estafas se diferencian dos grupos clave, por un lado se encuentran los fraudes menores. Entre estos se destacan la solicitud de un informe falso, kilometraje alterado o incluso daños no revelados durante el proceso de compra.

En el otro lado de la balanza se encuentran aquellos que se han visto atraídos por anuncios irreales, cargas ocultas, además de problemas con los depósitos, junto con la clonación de identificación del vehículo. A estos se suman los modelos robados, manipulaciones y daños graves no comunicados previamente.

Por todo ello el mercado genera inquietud, algo que se ve reflejado con el 55% de los 1.000 encuestados por Carfax quienes afirman estar realmente preocupados y tan sólo el 15% asegura comprar un coche con total tranquilidad.

Cómo evitar estafas

En este entorno de inestabilidad los consumidores toman medidas y es que 9 de cada 10 de los encuestados comprobarían el historial antes de adquirir un coche usado. De este modo recopilan información sobre la matriculación, certificado de propiedad digital, accidentes o el número de propietarios que ha tenido el vehículo.

También existen pruebas que el mismo comprador puede realizar a simple vista, como es el caso de los desgastes. Cuando el número total de kilómetros que representa no concuerda con el uso visible del volante o el asiento, esté atento, puede que no esté todo como debería.

Al igual que las diferencias en los tonos de la pintura esto puede revelar los posibles golpes estructurales. Algo fundamental son los líquidos, por ejemplo, si al abrir el tapón del aceite se encuentra con una pasta blanca podría ser indicativo de una rotura situada en la junta de la culata.

Un truco poco conocido es llevar un imán, este se envuelve en un fino pañuelo, si al pegarlo por las puertas y pilares este no se pega o lo hace con poca fuerza, es una evidencia de que tras él no existe un metal sino una masilla de carrocero. Puede marcar el resto de un parche con el que se tapan los golpes y la corrosión. Al igual que los olores dulces pueden ser señal de una fuga en el radiador.