Para muchos políticos, la vida pública transcurre entre plenos, reuniones de trabajo y cámaras de televisión.
Sin embargo, al cruzar el umbral de su casa, la realidad es otra muy distinta. Así lo ha dejado ver en numerosas ocasiones Cristina Cifuentes, quien ha sido siempre una abanderada del mundo felino frente a la clásica preferencia por los perros en la esfera pública.
En su hogar ha llegado a convivir con cuatro felinos: Olimpia, Julio y Catalina, además de Cleopatra, su gata fallecida en 2018 que dejó una profunda huella en la exdirigente madrileña.
La "adicción" por los felinos
Quienes comparten su vida con gatos entienden bien lo rápido que estos animales se adueñan de la rutina doméstica. La propia Cristina Cifuentes lo resumió a la perfección en un mensaje publicado en sus redes sociales: "Los gatos son adictivos, empiezas con uno, luego quieres tener otro... y otro".
Esa fascinación la llevó a acoger a Olimpia y, posteriormente, a ampliar la familia felina adoptando a Julio y Catalina durante su etapa al frente del Ejecutivo madrileño.
En sus publicaciones habituales de Instagram y Twitter, solía mostrar la calma que le transmitían al regresar a casa tras sus jornadas de trabajo, compartiendo fotos de sus mascotas descansando en el salón o acompañándola mientras leía.
Un compromiso público con la adopción
Más allá del ámbito privado, el vínculo de Cifuentes con las mascotas se tradujo en acciones políticas y campañas de concienciación sobre el bienestar animal.
En sus canales oficiales, la expresidenta ha defendido de manera reiterada la necesidad de dar un hogar a animales que han sufrido el abandono: "Os animo a todos a adoptar antes que comprar un animal de compañía".
Su compromiso animalista tuvo también un reflejo legislativo durante su mandato en la Comunidad de Madrid, impulsó la aprobación de la Ley de Protección de los Animales de Compañía, que estableció el "sacrificio cero" de animales abandonados en la región en colaboración con entidades como la Asociación El Refugio.
Con una familia felina que ha ido creciendo y adaptándose a las distintas etapas de su vida, Cristina Cifuentes demuestra que, tras la faceta pública, hay una amante incondicional de los gatos que no dudará en seguir presumiendo de sus compañeros de cuatro patas allá donde vaya.
