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Durante décadas se ha perpetuado el mito de que los gatos son animales distantes, independientes e indiferentes hacia las personas con las que conviven.

Sin embargo, un estudio científico revolucionario ha demostrado lo contrario: la gran mayoría de los felinos desarrollan un vínculo afectivo tan profundo con sus tutores como el de los niños pequeños con sus padres.

La investigación, liderada por la doctora Kristyn R. Vitale y su equipo de la Universidad Estatal de Oregón (EEUU), fue publicada en la prestigiosa revista Current Biology.

El trabajo pone cifra y respaldo cuantitativo a algo que muchos cuidadores intuían: los gatos no ven su hogar simplemente como un territorio con comida gratis, sino que identifican a sus humanos como una verdadera "base segura" frente al mundo.

La prueba de la situación extraña

Para evaluar el tipo de vínculo entre felinos y humanos, los científicos recurrieron a una adaptación de la famosa Prueba de la Situación Extraña, un diseño experimental creado en los años 70 por la psicóloga Mary Ainsworth para clasificar los estilos de apego en bebés humanos.

El procedimiento se aplicó a 70 gatitos (y posteriormente se replicó en felinos adultos) y consistió en someterlos a una secuencia estandarizada de seis minutos en un entorno desconocido:

  • Fase de compañía (2 minutos): El gato entraba junto a su tutor en una habitación extraña para el animal.
  • Fase de separación (2 minutos): El tutor salía de la estancia, dejando al gato completamente solo.
  • Fase de reencuentro (2 minutos): El humano regresaba a la habitación y los investigadores observaban la reacción de bienvenida del felino.

Como los bebés humanos

Los resultados desmontaron gran parte de las ideas preconcebidas sobre la sociabilidad felina. Al analizar el comportamiento y las respuestas de estrés durante el reencuentro, los investigadores lograron clasificar a los felinos en dos grandes categorías de apego:

  • Apego seguro (64,3%): Al regresar el tutor, los niveles de ansiedad del gato descendían de forma drástica. Estos felinos buscaban contacto o afecto brevemente y, tras sentirse respaldados, volvían a explorar la estancia de forma tranquila y equilibrada.
  • Apego inseguro (35,7%): Estos gatos mostraron dificultad para autorregularse. Unos mantuvieron conductas de evitación o indiferencia hacia el tutor, mientras que otros mostraron un apego ansioso o ambivalente, pegándose en exceso al humano o mostrando signos persistentes de estrés e indecisión.

La conclusión central del estudio es demoledora: la proporción de apego seguro en felinos (64,3%) es prácticamente idéntica a la que la literatura científica ha registrado históricamente en bebés humanos (65%) y en perros (58% - 65%).

Un vínculo que permanece estable

Uno de los aspectos más reveladores de la investigación de Vitale es que el estilo de apego no cambia fácilmente con el tiempo ni depende únicamente de un adiestramiento superficial.

Incluso tras someter a varios gatitos a cursos de socialización de seis semanas, el porcentaje de apego seguro se mantuvo constante.

Esto confirma que los gatos poseen una capacidad cognitiva y social compleja para formar vínculos afectivos estables.

Lejos de la imagen de animal solitario, el gato doméstico utiliza la presencia de su cuidador como un amortiguador biológico y emocional del estrés, permitiéndole explorar situaciones novedosas con confianza siempre que su "humano de referencia" esté cerca.