Es una de las escenas más universales y repetidas en cualquier hogar con felinos.
Abres un libro para leer y se acomoda en mitad de la página, extiendes unos folios sobre la mesa y se tumba exactamente sobre ellos, o te pones a trabajar frente al ordenador y decide plantar todo su cuerpo sobre el teclado.
Aunque a menudo se atribuye este comportamiento a un mero capricho, la explicación es mucho más profunda. "Es de las cosas más universales de convivir con un gato y también de las que peor interpretamos", explica Paula Calvo, experta en etología y comportamiento animal.
El gesto de colocarse sobre los objetos de trabajo esconde una combinación de búsqueda de confort, lectura del comportamiento humano y refuerzo del vínculo afectivo.
La búsqueda insaciable
La primera causa de este comportamiento responde a una cuestión puramente física y de regulación térmica. Los felinos tienen una capacidad asombrosa para detectar los puntos más cálidos de su entorno.
"Empecemos por lo más práctico, y es que un portátil encendido está calentito, y un montón de folios recién sacados de la impresora también", indica Paula Calvo.
"Tu gato busca fuentes de calor con una precisión asombrosa, y esos objetos suelen estar unos grados por encima del resto de la casa, así que ya tienen un punto a favor".
El mapa de tu atención
Sin embargo, el calor no justifica que un felino elija un cuaderno frío o un libro abierto. En esos casos, la clave reside en el aprendizaje sobre el comportamiento humano y la importancia del olfato en su sistema de comunicación.
"Tu gato lleva años observándote y ha aprendido perfectamente dónde pones tú la atención", señala la especialista. "Cuando miras fijamente una pantalla, un libro o unos papeles durante un buen rato, para él eso se convierte en el punto más importante de la habitación. Se coloca justo ahí no para molestar, sino porque ha entendido que ese es el sitio exacto donde tienes puesto el foco".
A esto se le suma un componente afectivo esencial: "Ese objeto huele intensamente a ti, ya que lo estás tocando todo el rato, y colocarse encima le permite mezclar su olor con el tuyo. Con ese gesto está haciendo algo muy suyo, que es reforzar el vínculo por la vía del olfato, exactamente igual que cuando se frota contra tus piernas".
La elección de su persona favorita
Un aspecto relevante de este comportamiento es que no suele darse de manera indiscriminada con todos los miembros del hogar, sino que sigue un patrón claro de preferencia.
"Lo que de verdad me fascina es que tu gato no hace esto con cualquiera de las personas que viven en esa casa", destaca la experta en etología.
"Suele elegir siempre a la misma, y esa elección responde a una lógica muy concreta, la misma por la que te sigue al baño, por la que te maúlla solo a ti o por la que duerme encima de ti". Identificar estas conductas permite comprender la complejidad de su lenguaje.
"Todos esos gestos forman parte de un mismo sistema, y cuando conoces la lógica que los une, dejas de ver manías sueltas y empiezas a leer frases completas. Tu gato no se pone encima de tus cosas por casualidad, ni encima de las cosas de cualquiera", concluye la experta.
