Escuchar a un gato emitir ligeros sonidos o suaves murmullos mientras duerme puede parecer un comportamiento completamente inofensivo e incluso tierno.
Sin embargo, cuando el volumen del sonido aumenta progresivamente o aparece acompañado de otros signos como la tos, la respiración ruidosa deja de ser una anécdota para convertirse en un posible indicador de patología respiratoria.
A raíz de la consulta de una tutora en sus redes sociales sobre si los ronquidos intensos pueden responder a un cuadro de asma, el veterinario Carlos Gutiérrez analiza los motivos por los que un felino puede roncando y aclara en qué momento este hábito requiere revisión clínica.
Cuando el ronquido deja de ser inofensivo
La clave para valorar la gravedad del ronquido radica en su intensidad y en la evolución que experimenta a lo largo del tiempo durante las horas de descanso del animal.
"El hecho de que un gato ronque de una manera sutil, que haga pequeños ruiditos al dormir y que sean siempre más o menos iguales, no supone un problema serio no supone una cosa que digamos: '¡Ay, madre mía!'", explica el veterinario Carlos Gutiérrez.
No obstante, el escenario cambia por completo ante una variación notable: "Lógicamente, si ese ronquido va variando con el tiempo, si vemos que además lo podemos escuchar a la distancia y ha aumentado con el paso de los meses, ahí ya sí tendríamos que empezar a pensar que hay algo detrás y que hay que hacer una buena exploración".
Las causas detrás de la dificultad para respirar
Los motivos que originan estos sonidos al dormir son diversos y responden tanto a la conformación anatómica de la cabeza del felino como a obstrucciones en sus vías aéreas superiores.
"El tema del ronquido se puede producir por millones de cosas. Depende por ejemplo mucho de si el gato tiene la carita chata o si la tiene alargada; los gatitos chatos roncan más", indica Gutiérrez.
Más allá de la genética, existen factores patológicos que obstruyen el flujo de aire: "También se puede producir porque hay algún pólipo dentro de la nariz o porque el gato tenga dificultades para respirar”.
Además, indica que se puede haber estado acumulando incluso hasta mucosidad en la zona de la nariz, de las fosas nasales y de los senos de al lado de la nariz, y por eso el gato ronca.
La tos como señal de alerta añadida
La presencia de tos simultánea a los ronquidos es un síntoma clínico relevante que obliga a descartar diversas afecciones cardiorrespiratorias, entre las que se encuentra el asma felina.
"Para quedarme muchísimo más tranquilo, yo la llevaría al veterinario para que le echasen un vistazo", aconseja el especialista ante la aparición de estos cuadros combinados.
Respecto a la sospecha de asma por parte de las familias, el experto aclara que no es la única explicación médica posible: "Los gatos pueden toser por muchísimas cosas, no hace falta que sea asma, pero es una de las posibilidades que tenemos sobre la mesa", concluye.
