Publicada

Hace no tanto tiempo, el perro dormía en el patio y el gato entraba y salía de casa a su antojo. Hoy, en muchos hogares, ambos ocupan un lugar central: tienen sus propias rutinas, revisiones veterinarias, espacios de descanso y hasta protagonismo en las fotografías familiares.

El cambio no es solo anecdótico. Desde 2021, el número de animales de compañía en los hogares españoles ha crecido un 14%, mientras que el de bebés apenas lo ha hecho un 1%.

La convivencia con perros y gatos se ha convertido en una realidad cada vez más extendida y también en un fenómeno social que transforma nuestras decisiones cotidianas.

Ese vínculo ha tenido su gran noche el pasado 6 de octubre en Madrid, durante la segunda edición de los Celebrity Pets Awards. La gala, presentada por Roberto Brasero y con Mónica Cruz como madrina de honor, reconoce historias relacionadas con la adopción, la lealtad, la solidaridad, la salud, el rescate, la innovación y los viajes con animales.

Pero, más allá de los premios, las historias de sus protagonistas reflejan una transformación más profunda: los animales han dejado de ser considerados únicamente animales de compañía para convertirse en miembros de la familia.

"El cambio más profundo es que ya no hablamos de tener un animal, sino de convivir con él", explica Caroline Arrú, Chief Marketing & Customer Officer y co-sponsor del Comité ESG de Kiwoko. "Las familias quieren entender mejor su comportamiento y adaptar los cuidados a sus necesidades, su edad y su forma de vida".

Una vida organizada en torno a ellos

La presencia de los animales se nota en decisiones que antes rara vez se tomaban pensando en ellos. Dónde vivir, qué destino elegir para las vacaciones, cuánto tiempo pasamos fuera de casa o incluso qué tipo de planes hacemos durante el fin de semana.

Cada vez son más las personas que buscan viviendas que permitan animales, alojamientos pet friendly o destinos en los que puedan compartir experiencias con sus perros. La familia se organiza también alrededor de sus horarios, sus paseos, sus necesidades de descanso y su bienestar.

"Formar parte de la familia significa tenerlos en cuenta, conocer sus necesidades y procurar que la convivencia sea positiva y equilibrada para todos", apunta Arrú.

Esa nueva mirada también se refleja en las preguntas que hacen hoy las familias. Ya no se interesan únicamente por la alimentación o la higiene, sino por cómo preparar la casa, cómo favorecer el descanso, qué estímulos necesitan o cómo acompañarlos en cada etapa de la vida.

Del veterinario de urgencia a la cultura de la prevención

Uno de los cambios más importantes se ha producido en la forma de cuidar la salud. La visita al veterinario ya no se produce únicamente cuando aparece un problema. Las familias prestan más atención a las revisiones periódicas, las vacunas, la alimentación adaptada, el ejercicio, la higiene y los cambios de comportamiento.

"Cada vez existe una mayor preocupación por anticiparse y no esperar a que aparezca un problema", explica Arrú. "La prevención también implica observar y conocer mejor al animal".

Los perros y los gatos viven además más años, lo que ha convertido la etapa senior en una parte cada vez más importante de la convivencia. Con la edad aparecen nuevas necesidades: cambios en la alimentación, problemas articulares, alteraciones del comportamiento o enfermedades crónicas que exigen adaptar el entorno y las rutinas.

"La vejez es una etapa más y requiere acompañamiento, paciencia y cuidados específicos", señala la portavoz de Kiwoko. "Existe un gran paralelismo con los seres humanos, donde la etapa senior es cada vez más larga".

No existe una única familia

La familia con animales tampoco responde ya a un único modelo. Hay personas que viven solas, parejas, familias con niños, jóvenes que comparten vivienda o personas mayores que encuentran en sus animales una fuente de compañía y motivación.

Precisamente por eso, las iniciativas vinculadas al bienestar animal empiezan a conectar también con retos sociales como la soledad no deseada o el envejecimiento.

Programas como Momentos Senior buscan crear espacios de encuentro en los que las personas mayores puedan sentirse acompañadas y participar en actividades junto a sus animales. "Lo importante es construir relaciones positivas y respetuosas, tanto para las personas como para los animales", explica Arrú.

El gato, por su parte, ha ganado presencia en las ciudades. Su capacidad para adaptarse a la vida en interiores y a hogares más pequeños lo ha convertido en una opción habitual para muchas familias urbanas. Pero su aparente independencia no significa que necesite menos atención.

Un gato requiere espacios de descanso, refugios, zonas de juego, estímulos y oportunidades para explorar y expresar sus comportamientos naturales. Esa atención debe extenderse también a los gatos que viven en colonias felinas, cuyo bienestar depende de la colaboración entre entidades, cuidadores y ciudadanía.

Quererlos también significa respetar sus necesidades

La incorporación de los animales al núcleo familiar ha traído consigo una mayor sensibilidad, pero también un riesgo: confundir el cariño con la humanización excesiva.

Tratar a un perro o a un gato como a una persona puede llevar a ignorar sus necesidades reales. Un perro necesita olfatear, explorar, relacionarse y moverse. Un gato necesita trepar, esconderse, jugar y disponer de espacios propios.

"La mejor forma de demostrar afecto es conocer y respetar al animal que tenemos delante", afirma Arrú. "A veces pensamos que algo le hace bien porque a nosotros nos gustaría, pero el verdadero cuidado consiste en observar sus señales y permitirle expresar los comportamientos propios de su especie".

La nueva Ley de Bienestar Animal ha reforzado esa idea al situar la tenencia responsable en el centro del debate público. Pero la responsabilidad comienza incluso antes de que el animal llegue a casa, cuando una persona se pregunta si podrá atender sus necesidades durante toda su vida.

Adoptar es también comprometerse

La adopción resume buena parte de esta nueva forma de entender la convivencia. No se trata únicamente de ofrecer una segunda oportunidad, sino de asumir un compromiso duradero.

En este ámbito, Kiwoko colabora con protectoras y futuros tutores a través de iniciativas como Kiwoko Adopta o El Plan es Adoptar. En 2025, más de 8.800 animales encontraron una nueva familia mediante esta plataforma.

"Adoptar debe ser una decisión informada y responsable", explica Arrú. "No consiste solo en incorporar un animal al hogar, sino en acompañarlo y proporcionarle los cuidados que necesita durante todas las etapas de su vida".

Antes de dar el paso

Para quien esté pensando en incorporar un perro o un gato a su vida, la recomendación es sencilla: mirar más allá de la emoción del momento.

Hay que valorar el tiempo disponible, el espacio, la situación económica, las rutinas y los posibles cambios que puedan producirse en el futuro. También conviene informarse sobre las necesidades del animal y no elegir únicamente por su aspecto o tamaño.

"Hay que pensar en los próximos diez o quince años, no solo en los próximos días", resume Arrú. "El objetivo es encontrar un animal cuyas necesidades encajen con la realidad de la familia y estar dispuesto a acompañarlo durante toda su vida".

Porque convertir a un animal en un miembro más de la familia no depende de cuánto lo mimemos, sino de cuánto lo entendamos. Esa es la idea que atraviesa las historias de los Celebrity Pets Awards: que el vínculo más profundo no se construye solo desde el cariño, sino también desde el respeto, el conocimiento y la responsabilidad.