El papel clave de las colonias felinas en la ciudad: "Protegerlas no es dejar que se reproduzcan, es gestionar"
Existe un mito muy extendido en el entorno urbano: la falsa creencia de que los gatos comunitarios no cumplen ninguna función o que, en el peor de los casos, eliminarlos acabaría con los problemas de convivencia. Sin embargo, la ciencia y la experiencia en gestión animal demuestran que la realidad es totalmente la opuesta.
"Muchas personas creen que los gatos de las colonias no cumplen ninguna función o que eliminarlos solucionaría el problema. ¡Y ocurre justo lo contrario!", explican expertas en protección animal a través de una publicación divulgativa en Instagram.
Una de las principales aportaciones de estos animales al ecosistema de las ciudades es el control de la fauna urbana. Su mera presencia actúa como un elemento disuasorio y regulador frente a la proliferación de roedores.
"Los gatos de las colonias ayudan a controlar la población de roedores de forma natural. Aunque reciban comida de las alimentadoras, su instinto de caza sigue estando presente, por lo que continúan cazando ratones y otros pequeños animales", recuerdan las especialistas.
La importancia del método CER
Para que una colonia cumpla esta función de manera armónica con la ciudadanía, es imprescindible que esté gestionada éticamente. La herramienta fundamental para lograrlo es el método CER (Captura, Esterilización y Retorno).
"Las colonias felinas controladas ayudan a mantener el equilibrio del entorno, reducen la presencia de roedores y, gracias al método CER, se evita el nacimiento de nuevas camadas y el crecimiento descontrolado de la población felina", señalan las expertas.
Además, la intervención veterinaria cambia por completo la dinámica de convivencia en los barrios: "Los gatos esterilizados suelen ser más tranquilos, disminuyen las peleas y mejoran la convivencia con el vecindario".
El 'efecto vacío'
Uno de los errores más comunes cometidos en la gestión urbana ha sido el intento de erradicar o trasladar grupos de felinos. La evidencia demuestra que esta medida produce el denominado "efecto vacío", resultando completamente ineficaz a medio y largo plazo.
"Eliminar una colonia no resuelve el problema. Al contrario, otros gatos ocuparán ese espacio y, si no están esterilizados, volverán a reproducirse. Por eso controlar una colonia siempre es más eficaz que hacerla desaparecer", advierten con firmeza.
Cuando un grupo está estabilizado mediante la esterilización, los propios felinos defienden su territorio y bloquean el asentamiento de nuevos ejemplares sin controlar: "Cuando una colonia está controlada mediante método CER, los gatos viven de forma estable. No se reproducen y ocupan su territorio, evitando que lleguen otros gatos sin esterilizar".
La labor ininterrumpida de las voluntarias
Detrás de este equilibrio medioambiental existe una red humana indispensable compuesta por cuidadores, gestores y entidades de protección animal. Sin su dedicación diaria, el mantenimiento sanitario de las colonias sería inviable.
"Todo esto solo es posible gracias al trabajo constante de las personas alimentadoras y de las protectoras, que cuidan de las colonias, hacen seguimiento de los gatos y actúan cuando alguno necesita ayuda", recuerdan las especialistas.
Gracias a esta labor coordinada, "estas colonias se mantienen controladas, los gatos reciben seguimiento veterinario cuando lo necesitan y se mejora tanto su bienestar como la convivencia con los vecinos".
Una pieza más de la comunidad
La gestión ética de las colonias felinas no consiste en abandonar a los animales a su suerte, sino en integrarlos dentro de la planificación urbana de forma responsable y respetuosa.
"Proteger las colonias no significa dejar que se reproduzcan, sino gestionarlas de forma responsable para cuidar tanto de los animales como del entorno en el que vivimos", enfatizan las expertas.
En definitiva, se trata de entender la ciudad como un espacio compartido: "Los gatos de colonia forman parte de nuestras zonas urbanas. Cuidarlos, esterilizarlos y respetarlos no solo mejora su calidad de vida, también beneficia al equilibrio del entorno y a toda la comunidad".
