"El comercio ilegal de cachorros puede crear involuntariamente una vía de entrada de esta enfermedad cuando se trasladan animales desde países con rabia endémica", afirma Marc Prikazsky, presidente ejecutivo de Ceva Salud Animal.
"El riesgo es aún más alto, ya que los animales suelen transportarse por rutas informales, con cartillas falsificadas o incompletas y controles sanitarios deficientes. Los cachorros pueden no tener la edad suficiente para haber completado el periodo de vacunación e inmunidad requerido antes del traslado".
Europa ha realizado enormes progresos en la eliminación de la rabia terrestre tras décadas de vigilancia coordinada, vacunación y control. Sin embargo, como indica el experto los acontecimientos recientes en Europa Central y Oriental demuestran que estos logros no pueden darse por sentados.
Desde 2021, la rabia ha reaparecido en zonas de Polonia, Rumanía, Hungría y Eslovaquia, tras años con una incidencia muy baja. Esto, según el experto, refuerza un principio clave de One Health (Una Sola Salud): la eliminación de la rabia no se detiene en las fronteras nacionales.
"Una mayor inversión europea en programas de vacunación canina en el norte de África —incluidas soluciones innovadoras como la vacunación oral — no solo debe considerarse como ayuda sanitaria internacional, sino también como una inversión para proteger el propio estatus libre de rabia que tanto ha costado conseguir en Europa".
Aunque Europa ha reducido significativamente la rabia terrestre, los reservorios silvestres siguen siendo un componente clave en la ecología de la enfermedad. El aumento reciente de casos demuestra que el virus continúa circulando entre las poblaciones de animales silvestres en zonas de Europa Oriental.
Con una población estimada de 200 millones de perros callejeros a nivel mundial, este colectivo constituye el principal reservorio. Al mismo tiempo, la creciente movilidad internacional de animales ha creado nuevas vulnerabilidades.
"Un solo animal infectado e importado ilegalmente puede exponer a propietarios, veterinarios y ciudadanos, lo que exige costosos tratamientos posexposición y un rastreo exhaustivo de contactos".
Una preocupación de bioseguridad
Los animales importados desde regiones con rabia endémica sin la documentación de vacunación o el certificado sanitario adecuados representan una importante preocupación de bioseguridad, habiéndose registrado casos documentados en Europa.
Los cambios ambientales pueden amplificar aún más este problema. La deforestación y los cambios en el uso del suelo pueden aumentar el contacto entre humanos, perros y fauna silvestre, ampliando el radio de desplazamiento de los perros vagabundos.
"También estamos viendo ejemplos de adaptación de la rabia a nuevos nichos ecológicos", cuenta Prikazsky.
"El caso más sorprendente es la documentación de una transmisión sostenida de rabia en osos marinos del Cabo en el sur de África, tras un evento de salto de especie que involucró una variante del virus relacionada con perros y mantenida por chacales de lomo negro".
Esto demuestra que la rabia no es estática. El virus sigue a sus huéspedes y, a medida que cambian las poblaciones animales, el paisaje y el clima, la epidemiología puede cambiar con ellos.
"Por ello, la tenencia responsable de mascotas, la trazabilidad y el cumplimiento de la norma son tan importantes como la propia vacunación".
El objetivo no debe ser restringir el movimiento legítimo de animales, sino garantizar que cada animal que cruce una frontera tenga un estado sanitario verificable y una protección adecuada frente a la rabia.
La prevención en el lugar de origen es, en última instancia, mucho más eficaz que actuar una vez introducida la enfermedad.
Las nuevas especies
Como nos cuenta el experto, históricamente, el principal reservorio silvestre de la rabia terrestre en Europa ha sido el zorro rojo. El éxito europeo en la eliminación de la rabia transmitida por zorros dependió en gran medida de campañas de vacunación oral a gran escala dirigidas a sus poblaciones.
Por ello, los zorros siguen siendo especialmente importantes en las zonas donde la rabia terrestre está reapareciendo, sobre todo en partes de Europa Oriental. "Los perros mapache también han desempeñado un papel relevante como reservorios silvestres en algunas regiones de Europa".
Al igual que los zorros, se abordaron con éxito mediante programas de vacunación oral y fueron un componente fundamental en los esfuerzos de erradicación. Actualmente no son el motor principal de la reaparición observada en la mayoría de las regiones europeas.
"De cara al futuro, también debemos mantenernos alerta ante nuevas especies huésped. Por ejemplo, los mapaches no son actualmente reservorios establecidos de la rabia clásica en Europa, pero en el futuro podría producirse un contagio secundario desde los zorros hacia otras especies de fauna silvestre susceptible".
Alteración del movimiento
La rabia es particular porque el virus ataca el sistema nervioso y puede alterar profundamente la conducta del animal infectado. "Uno de los cambios más significativos es la pérdida del miedo natural y del comportamiento de evitación. Un animal que normalmente esquivaría a los humanos, a otros perros o a diferentes especies puede volverse inusualmente audaz, agresivo o desorientado".
Los animales infectados también pueden mostrar movimientos anormales, vocalización excesiva, deambulación e incremento de la conducta de mordedura. Prikazsky advierte sobre la importancia de estos cambios: "La rabia se transmite principalmente a través de la saliva, casi siempre por una mordedura".
La mayor agresividad y los encuentros anómalos multiplican las oportunidades de que el virus se desplace entre individuos y, ocasionalmente, entre distintas especies. El mismo principio se aplica a la fauna silvestre.
"Un zorro infectado, por ejemplo, puede perder el temor instintivo hacia los perros o las personas y adentrarse en zonas que normalmente evitaría. Esto pone al virus en contacto con animales domésticos, ganado u otras especies silvestres".
Sin embargo, es fundamental precisar que la presencia de zorros cerca de entornos urbanos no representa, por sí misma, un riesgo de rabia: si su población está libre de la enfermedad, no hay virus que transmitir.
Las vías de vacunación
Europa eliminó con éxito la rabia transmitida por zorros mediante la vacunación oral administrada a través de cebos con vacuna distribuidos en los hábitats naturales.
Según el científico, las campañas de vacunación convencionales presentan una limitación estructural: exigen la captura y manipulación individual de los animales, lo cual es logística y financieramente imposible de escalar a grandes poblaciones dispersas de perros callejeros.
"Para la fauna silvestre que no se puede capturar y vacunar individualmente, la vacunación oral mediante cebos se considera uno de los métodos más prácticos, humanitarios y eficientes".
Evita el estrés, las lesiones y los problemas logísticos que implica capturar a un gran número de animales silvestres, permitiendo al mismo tiempo que la vacuna alcance a poblaciones en áreas extensas y a menudo inaccesibles.
La verdadera oportunidad reside en pasar de preguntarnos simplemente "¿Dónde podemos distribuir la vacuna?" a "¿Dónde, cuándo y cómo podemos desplegarla de la forma más eficaz para lograr la inmunidad poblacional e interrumpir la transmisión?».
La detección rápida, la notificación y una vigilancia adecuada son esenciales para evitar saltos de especie y transmisiones posteriores.
