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El estrés y la ansiedad no son emociones exclusivas de los seres humanos; nuestras mascotas también experimentan estados de tensión que alteran directamente su bienestar físico y emocional.

En el caso de los felinos, caracterizados por una elevada sensibilidad hacia su entorno, cualquier cambio en la rutina doméstica, un ruido imprevisto o la visita de extraños puede desencadenar una respuesta del sistema nervioso simpático, manteniéndolos en un estado constante de alerta.

Para contrarrestar estos picos de inquietud, la terapia del tacto y el masaje corporal se han consolidado como herramientas fundamentales en la etología moderna.

El especialista en comportamiento animal Héctor Manrique explica la efectividad de estas técnicas corporales y cómo pueden transformar la convivencia en el hogar: "Con estos masajes podrás regular el sistema nervioso de tu gatito o perrito! Prueba poco a poco y seguro tus animalitos lo agradecerán".

Liberar endorfinas

La clave de este enfoque radica en la estimulación progresiva de los mecanorreceptores de la piel, lo que ayuda a reducir la producción de cortisol y promueve la liberación de endorfinas y oxitocina, favoreciendo un estado de calma profunda.

Para iniciar una sesión de masaje en casa, el primer paso consiste en abordar la zona craneal y cervical, donde se acumula gran parte de la tensión diaria.

El experto recomienda comenzar con movimientos delicados en la parte superior: "Masajea su cabecita desde la frente hasta el cuello".

Al deslizar la yema de los dedos con una presión sutil sobre la zona entre las orejas y descender hacia la nuca, se logra relajar la musculatura facial y favorecer la disposición del felino para continuar con el ejercicio.

El eje central del cuerpo

Una vez que el animal muestra señales claras de relajación —como el entrecerrado de ojos o un ronroneo pausado—, la técnica debe extenderse a lo largo del eje central del cuerpo.

El especialista señala la importancia de seguir el trazado del sistema nervioso central: "Recorre toda su columna del cuello a la base de la cola".

Este recorrido continuo estimula las terminaciones nerviosas colindantes a la vértebra, aliviando rigideces estructurales y ayudando a que el gato libere la tensión acumulada a lo largo del torso.

Finalmente, la sesión se completa ampliando la superficie de contacto para abarcar los grandes grupos musculares del lomo y las extremidades superiores.

Tal como detalla Manrique, el cierre del recorrido debe ser envolvente: "Masajea desde arriba de la espalda hacia abajo de cuello a cadera".

Esta secuencia integral permite equilibrar el tono muscular global y estabilizar el ritmo cardíaco de la mascota. Realizar esta rutina de manera gradual y respetando siempre los tiempos de respuesta del animal garantizará una experiencia positiva y un vínculo mucho más sólido.