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Las pulgas en los perros representan uno de los problemas de salud veterinaria más recurrentes y molestos para los tutores de mascotas.

Para comprender a fondo cómo afrontarlas, la veterinaria generalista Susana González, de la clínica San José Veterinaris en Barcelona, advierte que no se debe aguardar a que aparezcan los parásitos en el animal.

Según explica la experta, "esperar a que aparezcan las pulgas es como esperar a que se produzca una gotera para revisar el tejado; siempre resulta mucho más sencillo prevenir este problema que solucionarlo una vez se ha establecido".

Además, recalca un dato alarmante sobre la dimensión real de la plaga al señalar que "cuando encontramos una pulga adulta sobre un perro, normalmente ya hay cientos de huevos, larvas o pulgas repartidos por todas partes".

De hecho, añade que "por cada pulga que tú puedes llegar a ver viva sobre tu perro, hay nueve escondidas dentro de él que no vas a ver". Por esta razón, la desparasitación continua resulta mucho más económica y beneficiosa para el bienestar de toda la familia.

Productos de eficacia comprobada

Respecto a los tratamientos disponibles, los profesionales recomiendan el uso de productos de eficacia contrastada adaptados a cada animal, como pipetas, comprimidos orales o collares antiparasitarios.

Susana González enfatiza la necesidad de ser muy estrictos con los tiempos de aplicación para evitar huecos en la protección, señalando que "las pipetas que se dicen mensuales realmente actúan cada 4 semanas, y no es lo mismo 28 que 31 días".

Si pones la pipeta cada día uno de mes y el mes tiene 31 días, puedes tener una falta de cobertura de 3 días que pueden aprovechar las pulgas del entorno para parasitar a nuestro perro".

Asimismo, la especialista transmite tranquilidad respecto al uso de antiparasitarios químicos al precisar que "son productos diseñados para afectar a insectos, no a mamíferos", garantizando su seguridad siempre que se apliquen siguiendo las pautas clínicas.

Los remedios caseros

Un aspecto crucial que resalta la veterinaria es el riesgo que conllevan los remedios caseros y falsos mitos populares, como la citronela, el geraniol, el ajo, el vinagre o el limón.

"Estos productos, aparte de no funcionar, pueden poner en riesgo la salud de nuestro perro; desconfiad de soluciones milagro", advierte González, argumentando que no existe evidencia científica de que eliminen una infestación al 100 % y que pueden resultar agresivos para el olfato o irritantes para la piel del perro.

Además, retrasar el tratamiento adecuado provoca que el estado del animal empeore y aumente la presencia de parásitos en la vivienda.

Tampoco el baño con champús ni la retirada manual de los insectos consiguen erradicar la plaga, ya que el agua no afecta a las fases inmaduras del parásito en el hogar ni impide que nuevas pulgas vuelvan a subir al perro una vez seco.

Intensificar las pautas preventivas

Por otro lado, existen situaciones donde la exposición a las pulgas es considerablemente mayor, como ocurre en perros que conviven con otras mascotas, frecuentan parques o jardines, o pasan tiempo en zonas rurales cerca de ganado.

En estos casos, la veterinaria aconseja intensificar las pautas preventivas recomendadas. Finalmente, señala como el error más grave al intentar solucionar este problema la automedicación o la mezcla indiscriminada de productos químicos, haciendo un hincapié especial en la administración cruzada de tratamientos.

"Utilizar productos antiparasitarios destinados a otras especies, sobre todo productos con indicación para perros usados en gatos, es un riesgo; cada año nos entran dos o tres gatos intoxicados por pipetas destinadas para perros", concluye.

Por ello, la intervención veterinaria adecuada y la prevención constante son las únicas herramientas verdaderamente eficaces para proteger la piel, la barrera cutánea y el bienestar integral del perro.