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El debate sobre si es preferible utilizar arnés o collar para pasear a las mascotas genera una intensa controversia entre los tutores.

Frente a las corrientes que rechazan el uso del collar argumentando posibles lesiones físicas, el adiestrador y guía canino profesional José María Rueda defiende que el collar sigue siendo la herramienta fundamental para garantizar un paseo seguro, bajo control y libre de incidentes en la vía pública.

El especialista cuestiona el rechazo indiscriminado al collar basado en informes teóricos y asegura que, salvo situaciones de un manejo incorrecto con tirones violentos, la estructura muscular del cuello de los perros está perfectamente capacitada para aguantar el paseo con collar sin sufrir daños en la tráquea ni en la zona cervical.

El centro de gravedad y la fuerza de tracción

Uno de los argumentos centrales expuestos por José María Rueda para desaconsejar el arnés en perros que aún no saben pasear correctamente radica en la física del movimiento.

Al colocar un arnés, la anilla de enganche se sitúa más abajo en el cuerpo del animal, lo que reduce su centro de gravedad y le permite ejercer una fuerza de tracción mucho mayor utilizando el impulso de sus patas traseras.

Esta característica convierte al arnés en el accesorio idóneo para deportes de tiro como el canicross o el bikejoring, así como para ejercicios específicos de trabajo.

Sin embargo, resulta contraproducente durante un paseo urbano cotidiano, especialmente si el perro tiende a ser reactivo o a tirar de la correa.

En momentos de tensión, como la presencia imprevista de otro perro o un gato, la tracción en el arnés dificulta la capacidad de retención del tutor y favorece que el animal lo arrastre, mientras que un collar ancho y adecuado permite mantener una comunicación directa y corregir la trayectoria al instante.

Cuándo utilizar collar o arnés según el especialista

El adiestrador aclara que el arnés no es un accesorio negativo en sí mismo, sino que su elección debe responder al nivel de adiestramiento del animal y al contexto de la actividad.

  • Paseo cotidiano y perro que tira: Se recomienda un collar ancho, de material resistente y con cierres de seguridad. Actúa como una extensión del brazo del tutor para transmitir directrices claras y mantener el control sobre la marcha.
  • Deporte y trabajo canino: El arnés es la herramienta indicada para actividades deportivas de tiro, ejercicios con sacos de peso o en intervenciones específicas de guías caninos de seguridad.
  • Perros con educación y paseo relajado: Si el animal tiene una obediencia consolidada, buena llamada y camina al lado sin tensionar la correa, el uso del arnés durante las salidas es perfectamente viable.

Para finalizar, José María Rueda recalca que la prioridad en los espacios públicos debe ser siempre la seguridad tanto de la comunidad como del propio animal, recordando que la herramienta debe ir siempre acompañada de trabajo de educación, vínculo y normas claras en la convivencia diaria.