Publicada

Ver crecer a nuestros gatos y compartir años de complicidad con ellos es uno de los mayores regalos de convivir con un felino.

Aunque a veces parecen independientes y casi indestructibles, la realidad es que su esperanza y calidad de vida dependen en gran medida de las pequeñas decisiones diarias que tomamos en casa.

"Existen hábitos muy importantes que pueden alargar la esperanza de vida de tu compañero felino», afirma el veterinario Carlos Gutiérrez y destaca la importancia de basarse en la evidencia científica para aplicar ciertos cuidados clave.

Adoptar estos hábitos en la rutina de tu hogar no solo prevendrá enfermedades graves a largo plazo, sino que le asegurará a tu compañero una vejez plena, ágil y saludable.

La higiene en los recipientes y el peligro del biofilm

Solemos asumir que, al ser animales tan limpios por naturaleza, los comederos de nuestros gatos no requieren una atención extrema. Sin embargo, la acumulación de bacterias en sus cuencos es un riesgo silencioso pero real.

La saliva felina entra en contacto con la superficie del recipiente y genera una capa bacteriana altamente resistente. "Hay que fregar sus platos de comida y de agua a diario con agua y jabón, frotando bien".

El veterinario explica que en su boca hay bacterias que forman una sustancia llamada biofilm, la cual es muy resistente y no se elimina simplemente pasando el cuenco bajo el grifo.

"Si no se limpia correctamente, estas bacterias pueden provocar infecciones, abscesos en el aparato digestivo o el hígado, e incluso empeorar condiciones como el acné felino».

Para reducir la formación de este biofilm, los expertos recomiendan evitar el plástico y priorizar recipientes de cerámica, vidrio o acero inoxidable, los cuales son mucho más higiénicos, fáciles de desinfectar y no absorben olores ni sabores extraños.

Hidratación constante y agua siempre fresca

A los gatos les cuesta beber la cantidad de agua que realmente necesitan, una herencia de sus ancestros del desierto. Mantener un flujo constante de agua limpia y renovada es crucial para proteger su sistema renal y urinario.

"A nuestros compañeros felinos les encanta el agua limpia, fresca y sin olores extraños. Recomiendo cambiar el agua por completo al menos un par de veces al día y distribuir varios bebederos por la casa en zonas frescas".

Un truco fantástico para estimularlos es ponerles un cubito de hielo: muchos se ponen a jugar con él, se lamen la patita y se hidratan sin darse cuenta. Y si les cuesta beber, según el veterinario, las fuentes de agua son una opción brillante.

El enemigo invisible de las defensas

Cualquier alteración en el entorno de un gato puede desencadenar una respuesta de estrés. Los felinos son animales de costumbres extremadamente metódicas y los cambios bruscos alteran su organismo más de lo que percibimos a simple vista.

"El estrés eleva los niveles de cortisol, una hormona que deprime el sistema inmunitario y deja al gato desprotegido ante patógenos e infecciones. Además, es el principal desencadenante de problemas como la cistitis idiopática o el síndrome urinario felino".

Y añade que para mantenerlo bajo control, debemos ofrecerles rutinas predecibles y, ante cambios inevitables como mudanzas o reformas, usar herramientas como las feromonas faciales sintéticas o presentarles los muebles nuevos con mantas que huelan a nosotros para darles seguridad.

La sorprendente conexión entre la boca y los riñones

Pocos tutores relacionan la salud bucodental de su gato con el funcionamiento de sus órganos internos. Sin embargo, el sarro y la placa no son solo un problema estético o de mal aliento.

Existe una relación directa entre los problemas en la boca, como la placa y el sarro, y los daños en los riñones. La infección bucal genera una reacción inflamatoria sistémica que afecta gravemente a los riñones, que de por sí son el punto débil de los gatos.

"Mantener su boca limpia mediante raciones de pienso seco, suplementos de algas que eviten el sarro, juguetes de matatabi o limpiezas veterinarias a partir de los seis o siete años es vital para alargar su vida».

El papel indispensable de la comida húmeda

La alimentación es el pilar maestro de la salud. Ya se opte por una dieta comercial o natural, debe estar bien formulada y adaptada a la biología de un carnívoro estricto.

En el caso del pienso, es imprescindible leer las etiquetas y asegurar que los primeros ingredientes sean de origen animal, con un porcentaje de proteína superior al 30% o 40% y niveles adecuados de taurina.

Jamás deben dárseles sobras humanas, pues ingredientes habituales como el ajo, la cebolla o los excesos de sal y grasa son tóxicos para ellos. Por otro lado, la comida húmeda no debe verse como un simple premio, sino como una necesidad diaria.

Aporta una hidratación fundamental que mejora la digestión, cuida la flora intestinal y ayuda a que el riñón funcione sin sobreesfuerzos, algo crítico en gatos con tendencia a la deshidratación o insuficiencia renal.

Tiempo de juego

Ver la televisión con el gato descansando en el regazo es un momento agradable, pero no sustituye al juego activo. Para prevenir la obesidad y la atrofia muscular o articular, es necesario dedicarle tiempo de calidad repartido en breves sesiones a lo largo del día.

"Debemos jugar de forma activa con nuestro gato unos 30 o 45 minutos al día, preferiblemente divididos en tres sesiones cortas de 15 minutos. Además, es clave 'gatificar' la casa: ponerle zonas para trepar, estirar sus músculos y explorar", afirma el experto.

Un gata negra y blanca de ocho años. Archivo redacción

"Esto no solo previene la obesidad, sino que mantiene sus articulaciones fuertes frente a problemas futuros como la artrosis».

Medicina preventiva

Esperar a que el gato muestre síntomas claros de enfermedad para acudir a la clínica es un error común. Los felinos son expertos en enmascarar el dolor o el malestar.

A partir de los siete u ocho años, las revisiones periódicas y las analíticas de sangre al menos dos veces al año permiten detectar fallos renales o metabólicos antes de que sea demasiado tarde.

Del mismo modo, el hecho de que un gato no salga a la calle no lo exime de necesitar protección inmunológica y antiparasitaria. Aunque tu gato no salga de casa, los mosquitos pueden transmitir el gusano del corazón y nosotros mismos podemos transportar pulgas o garrapatas en la ropa y el calzado.

"Mantener la desparasitación y un calendario de vacunación adaptado —como la vacuna contra la leucemia o el herpesvirus— mantiene su sistema inmunitario entrenado y listo para defenderse en caso de cualquier contacto accidental con virus o parásitos».

El hogar como un entorno seguro

Por último, una gran cantidad de accidentes domésticos que acortan la vida felina son totalmente evitables si miramos nuestro hogar con ojos de gato.

Los cordones de las persianas, las agujas e hilos de coser, los blísteres de medicamentos brillantes, los productos de limpieza al alcance y las plantas ornamentales tóxicas representan un peligro constante.

Asegurar las ventanas con redes de protección, guardar los fármacos en cajones cerrados y eliminar los riesgos químicos o mecánicos del entorno es la muestra de amor más directa para garantizar que nuestro compañero viva muchos años a nuestro lado con total seguridad.