El debate sobre los efectos del cambio climático suele encallarse en métricas abstractas de emisiones o en alertas proyectadas a largo plazo. Sin embargo, en el reino animal la crisis ha alcanzado un punto de no retorno donde las consecuencias ya son tan tangibles como mortales.
Frente a discursos relativistas, el reconocido divulgador y naturalista Luis Miguel Domínguez expone un panorama desgarrador en una conversación en el programa Animales con Derechos.
"El aumento de la temperatura a nivel global es un hecho innegable", sostiene, señalando que la fauna silvestre está pagando directamente el coste directo de un planeta desregulado.
Muerte masiva en la reserva de Mamirauá
Uno de los episodios más dramáticos expuestos por el naturalista ha tenido lugar en la Amazonía brasileña, concretamente en la reserva de Mamirauá. En esta zona han aparecido decenas de cadáveres de boto (Inia geoffrensis), una especie de delfín fluvial única.
"No olvidemos que los delfines amazónicos son delfines fluviales que nada tienen que ver con el del mar que conocemos. Son animales súper especializados, auténticas joyas simbólicas de una biodiversidad única", remarca Domínguez.
La causa de esta mortandad no ha sido una epidemia ni la falta de alimento, sino un registro térmico jamás documentado. El boto ha aparecido muerto este año porque por primera vez el río Amazonas ha alcanzado temperaturas de hasta 41 grados.
"Vemos morir a los delfines no de hambre, no desorientados porque su sonar tenga un problema de contaminación acústica. Están muriendo directamente de calor. El agua es insoportable para estos delfines: son rehenes del río y no tienen a dónde ir".
A diferencia de los cetáceos marinos, cuyo hábitat abierto les permite buscar zonas templadas si las condiciones empeoran, la fauna de agua dulce se enfrenta a un confinamiento geográfico insuperable.
"La vida de un delfín fluvial es mucho más acotada o limitada en cuanto a las dimensiones territoriales que la de un delfín de mar. Me da una tristeza enorme imaginar que muchos de estos animales han muerto de calor", lamenta el divulgador.
"Un río colosal seco de orilla a orilla"
La tragedia de los delfines se enmarca en un fenómeno de sequía extrema que afecta a toda la cuenca. Domínguez advierte que "poca gente sabe que el Amazonas el año anterior se secó".
Nadie pudo prever este fenómeno. Según el experto, es un hecho biológicamente catastrófico para un cauce con una dimensión equivalente a la distancia entre Nueva York y Berlín".
Esta alteración paraliza también el tejido socioeconómico local: "La vida social y económica en el estado de Amazonas se lleva a cabo por los ríos, no por las carreteras. Hoy hay ciertos territorios amazónicos por los que hoy los barcos no pueden navegar. ¿Qué más queremos de cambio climático?".
"Quien niegue la emergencia climática es un peligro para la sociedad. La emergencia climática es evidente, está a la vista de todos".
Mar alterado, tiburones en el Mediterráneo y sesgo de sexo en reptiles
El cambio térmico no afecta únicamente al agua dulce; el ecosistema marino está sufriendo transformaciones estructurales en sus cadenas tróficas. "Fíjate, a medida que el río Amazonas se va calentando y provoca este tipo de episodios, los delfines en nuestros mares también nos han indicado que las cosas no iban bien", afirma Domínguez.
Surgen de repente especies en zonas atípicas porque "el cambio de temperatura del agua propicia que se genere la reproducción de determinados peces que son las presas de esos delfines".
Este desplazamiento en masa explica también otros avistamientos en las costas peninsulares y europeas. Se observaron tiburones blancos y cetáceos fuera de ruta. "Aparecen cada vez más en el Mediterráneo. Están cambiando de ubicación en base a unas condiciones que están variando".
La extinción reproductiva de reptiles ha sido otro fenómeno igual de importante. En cocodrilianos como los yacarés o el cocodrilo del Nilo, así como en iguanas y varanos, la temperatura del nido determina el sexo de la cría.
"Lo que está pasando hoy es que hay ciertas especies en las que solo están naciendo hembras porque el termómetro está por encima de un determinado gradiente, o solo nacen machos, y por tanto la especie se extingue".
El impacto sobre especies insectívoras repercute de lleno en la salud pública. "Disminuye la población de murciélagos y aumenta la población de insectos, y con ella las enfermedades tropicales".
Estas han vuelto porque el vector, como es el caso del mosquito tigre, está cada vez más extendido en la península ibérica. "Aquí jamás habíamos tenido mosquitos del género". Sin embargo, la velocidad del transporte y la rotura de los frenos biológicos aceleran las crisis sanitarias.
El calentamiento global es un fenómeno a nivel planetario muy serio. "Cada una de estas especies lleva millones de años de evolución natural in situ, y si de repente, se extinguen nos encontramos con un grave problema".
