Durante décadas, en la retina de la sociedad española ha permanecido una imagen unívoca: la del perro guía abriéndose paso junto a una persona con discapacidad visual.
Si bien este rol histórico sigue siendo pilar fundamental en la autonomía de miles de personas, la realidad de la asistencia canina en España ha experimentado una silenciosa e innovadora evolución.
Hoy en día, estos animales entrenados responden a un abanico de necesidades mucho más amplio y complejo.
Con motivo de la Semana Internacional del Perro de Asistencia, la asociación Kuné Perros de Ayuda Social ha querido poner el foco en esta transformación, acercando a la ciudadanía un recurso valioso que, sin embargo, continúa siendo ampliamente desconocido por gran parte del público.
"Cuando hablamos de perros de asistencia, la mayoría de las personas sigue imaginando únicamente un perro guía", afirma Rocío Marín, directora de Kuné Perros de Ayuda Social.
"Sin embargo, hoy hablamos de perros capaces de responder a necesidades muy diferentes y de convertirse en un recurso de apoyo para que muchas personas puedan desenvolverse con mayor autonomía".
Entrenamiento especializado y personalizado
Detrás del trabajo que realiza un perro de asistencia en el día a día no hay improvisación.
Se trata de un proceso riguroso que abarca cerca de dos años de trabajo continuo, divididos en fases de selección genética y comportamental, socialización en etapas tempranas y un concienzudo adiestramiento adaptado a las necesidades concretas de cada persona usuaria.
Dependiendo de la diversidad funcional del usuario, las tareas que llegan a dominar estos animales son tan variadas como precisas:
- Discapacidad física: Recogida de objetos del suelo, apertura y cierre de puertas, accionamiento de interruptores de luz, asistencia en desplazamientos e interacción con el entorno cotidiano.
- Trastorno del Espectro del Autismo (TEA): En el caso de menores con autismo, el perro se convierte en un ancla de seguridad, favoreciendo su participación en actividades diarias, reduciendo episodios de desorientación o conductas de fuga y mitigando situaciones de estrés. Su labor se concibe dentro de una intervención global en la que participan activamente la familia y los profesionales sociosanitarios.
Un recurso en crecimiento
Pese a los evidentes beneficios que aportan a la calidad de vida e inclusión social, estas modalidades caninas lidian aún con una marcada falta de visibilidad y presencia.
Según los datos del Mini Estudio, presentado en 2025 por Kuné, Discan y Dog Training International - DTI, sobre la Situación del Perro de Asistencia en España, se ve un predominio del perro guía.
Entre el 75 % y el 80 % de los perros de asistencia acreditados en el territorio nacional pertenecen a la modalidad de asistencia a personas con discapacidad visual.
España cuenta actualmente con menos de un perro de asistencia acreditado por cada 100.000 personas con discapacidad reconocida, una cifra que constata un amplio margen de desarrollo e implantación en comparación con otros países de nuestro entorno.
Comprender que están trabajando
Uno de los mayores retos detectados por Kuné reside en la pedagogía social. Comprender qué es un perro de asistencia y cuál es su cometido resulta indispensable para evitar barreras injustificadas en accesos a transportes o espacios públicos, así como para garantizar el correcto desempeño del animal.
Desde las entidades del sector se recuerda la importancia de no distraer, acariciar ni ofrecer comida a un perro de asistencia cuando se encuentra prestando servicio o porta su arnés identificativo.
"La verdadera transformación no está solo en entrenar más perros. También está en que la sociedad conozca qué hacen, por qué son necesarios y cómo contribuyen a que muchas personas puedan participar en igualdad de condiciones en su vida cotidiana", concluye Marín.
Avanzar hacia la inclusión plena no solo implica derribar barreras arquitectónicas, sino también culturales, reconociendo en el perro de asistencia un aliado esencial para la igualdad de oportunidades.
