Las infecciones del tracto urinario son una de las afecciones más frecuentes y problemáticas en el aparato genitourinario de los felinos domésticos.
Aunque pueda parecer contradictorio, muchas infecciones urinarias no se originan directamente en el sistema urinario. El veterinario Manuel Manzano explica, en un vídeo de YouTube, una de las causas más comunes de forma reveladora.
"Lo más normal es que estas infecciones vengan porque el gato tenga problemas de boca", afirma contundente e indica que los gatos que consumen mucha comida húmeda suelen acumular restos de comida entre los dientes, lo que genera un crecimiento bacteriano.
Estas bacterias pasan por el tubo digestivo, llegan a la sangre y finalmente acaban en los riñones y la orina. De esta forma, se origina la infección.
Sin embargo, el experto advierte que también, a menudo, los cálculos renales en gatos son originados por dietas inadecuadas y otros factores. Los tumores también pueden provocar sangrado en la orina y derivar en infecciones. Especialmente en las gatas hembras, hay que tener mucho cuidado.
Tratamiento farmacológico de primera línea
Ante una infección, siempre se debe iniciar un tratamiento farmacológico. El veterinario destaca el antibiótico de elección: "El primero a dar siempre porque es económico, es muy seguro y os vale el que tengáis en casa de humanos, es la amoxicilina".
La dosis recomendada es de 10 mg por kilo cada 12 horas. Además, si el gato presenta dolor, quejidos o sangra al orinar, se aconseja añadir un antiinflamatorio como el Meloxicam.
En todo caso, se aconseja acudir a un veterinario antes de suministrar medicamentos por nuestra cuenta. Pero, para complementar la medicación, el veterinario sugiere aplicar algunos remedios caseros que aceleran considerablemente la curación.
Según él, fomentar el consumo de agua con fuentes es una ayuda necesaria. Los gatos que no suelen beber agua son mucho más propensos a padecer estas infecciones, por lo que estimular su hidratación es el primer paso vital. Al estar mejor hidratado, la infección desaparece mucho antes.
Además, afirma que usar el vinagre de manzana ayuda a acidificar el agua. Añadir una pequeña cucharadita de café de vinagre de manzana en unos 150 a 200 ml de agua ayuda a acidificarla y funciona muy bien.
Sin embargo, la cantidad debe ser mínima para apenas cambiar el sabor y no convertir el agua en no potable. Reducir el aporte de fósforo también alivia la sobrecarga renal del animal.
Si no se desea gastar en productos comerciales costosos (como el Ipakitine), el veterinario recomienda un truco muy económico: "Cogéis huevos, quitáis la cáscara, las laváis primero, las ponéis a secar en un horno y luego las trituráis haciendo polvillo".
Una pequeña punta de cucharada de este carbonato cálcico mezclada con la comida actúa como un excelente quelante de fósforo natural.
El poder de las fresas y los arándanos
Se puede aportar vitamina C mezclando un par de fresas troceadas con la comida del gato, pero el remedio estrella son los arándanos.
El veterinario explica su potente mecanismo de acción: "Los arándanos tienen unos oligosacáridos que hacen que las bacterias responsables de la infección urinaria tengan más problemas para adherirse a la pared del tubo urinario".
Un puñadito de arándanos aporta suficiente manosa, el carbohidrato que impide que las bacterias se enganchen. Como conclusión, el experto asegura que estas frutas funcionan muy bien y pueden administrarse conjuntamente con el antibiótico sin ningún tipo de problema.
