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En pleno 2026, los modelos de trabajo rígidos han quedado obsoletos. La conciliación y el bienestar emocional ya no son un extra en el salario dinámico, sino requisitos indispensables para atraer y retener el talento.

En este nuevo ecosistema laboral, el programa Pets at Work de Nestlé Purina es uno de los tantos ejemplos que demuestran que abrir las puertas a las mascotas no es un experimento de un solo día, sino una estrategia sostenible que transforma radicalmente el ambiente de trabajo.

Para entender el impacto real de esta iniciativa, tanto en los humanos como en los animales, hablamos con Elisenda, veterinaria de Purina, quien nos desvela las claves biológicas, clínicas y de convivencia de una oficina verdaderamente pet-friendly.

Un regulador emocional entre pantallas y reuniones

La presencia de un perro en un entorno de alta presión altera positivamente las dinámicas del equipo. Según Elisenda, la conexión entre personas y canes no es un mito romántico, sino una realidad científica.

"La relación entre las personas y los perros tiene una base biológica muy sólida. En un entorno como la oficina, donde pueden existir plazos, reuniones o cargas de trabajo elevadas, la presencia de un perro puede actuar como un regulador emocional natural".

Este beneficio no solo se traduce en una reducción del estrés percibido y un aumento de las emociones positivas, sino que fomenta de forma orgánica dinámicas de trabajo más humanas.

"Los perros fomentan pequeñas pausas saludables durante la jornada, favorecen la interacción social entre compañeros y ayudan a crear un ambiente más cercano y relajado".

El bienestar animal en el centro

Sin embargo, un programa de estas características no puede ser unidireccional. Siempre se habla del beneficio humano, pero la salud y el disfrute del perro son la prioridad absoluta.

Para garantizarlo, Purina implementa una rigurosa evaluación individual antes de que cualquier can pise la oficina.

"Un programa pet-friendly solo tiene sentido si también es positivo para los perros. No todos disfrutan de la oficina de la misma manera, por lo que es fundamental respetar la personalidad y las necesidades individuales de cada animal", advierte la experta.

Para Elisenda, la clave para evitar que el entorno laboral sea una fuente de estrés radica en la flexibilidad y el respeto. "La oficina nunca debe convertirse en una obligación para el animal; debe ser una experiencia positiva y voluntaria".

En las instalaciones de la compañía, los animales cuentan con zonas de descanso tranquilas, acceso a agua fresca y áreas de paseo, permitiéndoles desconectar siempre que lo requieran.

El lenguaje sutil del estrés

A menudo, un perro tumbado en el suelo puede parecer calmado a ojos inexpertos, pero podría estar sufriendo en silencio. Elisenda insiste en la importancia de que los tutores aprendan a leer la etología de sus mascotas.

"Un perro estresado no siempre ladra o muestra conductas evidentes. Algunas señales tempranas de incomodidad son los bostezos repetidos fuera de contexto, relamerse el hocico constantemente, girar la cabeza para evitar interacciones, jadear sin motivo aparente o buscar aislarse", explica.

Para la veterinaria, el mejor indicador de que todo marcha bien es claro: "La mejor señal de bienestar suele ser un perro que alterna momentos de observación tranquila con periodos de descanso profundo y relajado".

Logística, climatización y cuidados según la edad

Adaptar el entorno dynamic de una oficina implica también retos clínicos y logísticos. En el caso de los cachorros, se exige un programa de vacunación completo y madurez emocional.

Por el contrario, los perros más mayores (seniors) requieren un mimo especial en la infraestructura. "Solemos prestar especial atención al confort físico. Las zonas de descanso deben ser más acolchadas, es recomendable evitar superficies resbaladizas y facilitar accesos cómodos".

Asimismo, aspectos del día a día como el aire acondicionado o los trayectos en coche en épocas de calor son críticos. Elisenda recuerda que "los sistemas de climatización pueden favorecer la deshidratación tanto en personas como en animales", por lo que el agua fresca debe ser una constante.

Además, recalca la importancia de sincronizar los descansos del trabajador con las necesidades del perro. "Recomendamos que los perros adultos tengan la oportunidad de salir varias veces a lo largo de la jornada".

Y añade: "Las pausas son importantes para las necesidades fisiológicas y también representan oportunidades para moverse, explorar, olfatear y reducir la carga mental acumulada".

El impacto del programa de Purina va más allá de sus propios empleados. El bienestar animal se entrelaza con el compromiso social a través de la iniciativa Pasear Juntos es Mejor, un proyecto de Nestlé Purina junto a la Asociación Centro Pedralbes, el CTAC y la Fundación Randstad.

Mediante esta colaboración, estudiantes con discapacidad intelectual se forman y trabajan como paseadores de los perros de los empleados en las oficinas de Barcelona durante los meses de otoño.

Esto no solo garantiza el recreo y el ejercicio de las mascotas durante la jornada, sino que impulsa la inserción laboral y crea un entorno corporativo profundamente inclusivo.

Tres pilares para el éxito

Para aquellas empresas que aún miran con recelo la entrada de animales o lo limitan a un evento anual, Elisenda se muestra contundente.

"La clave es entender que no se trata simplemente de permitir la entrada de perros en la oficina. Es un programa de bienestar que requiere planificación, normas claras y una cultura corporativa alineada".

Los tres pilares para evitar imprevistos (como alergias o ladridos) y asegurar una convivencia perfecta son la gestión de espacios, el respeto mutuo y la prevención. Con normativas claras, la resistencia al cambio se disipa rápidamente.

Al final de la jornada, los resultados hablan por sí solos. En las encuestas internas de Nestlé, Pets at Work destaca de forma recurrente como uno de los beneficios corporativos mejor valorados por la plantilla.

No solo reduce la logística familiar y la preocupación de dejar al perro solo en casa, sino que lanza un mensaje poderoso sobre los valores de la empresa. "Transmite un mensaje muy claro sobre la cultura corporativa: una organización que confía en sus empleados y apuesta por modelos de trabajo más humanos", concluye Elisenda.