El concepto tradicional de familia está cambiando a pasos agigantados y los tribunales no son ajenos a esta revolución afectiva.
Un reciente y novedoso acuerdo homologado por la Justicia de Salta, en Argentina, ha sentado un precedente fundamental en el derecho de familia al otorgarle validez legal a una cuota de manutención destinada exclusivamente al cuidado de los perros de una pareja tras su separación.
La medida confirma una tendencia jurídica irreversible: los animales de compañía han dejado de ser considerados meras propiedades ante la ley para ser reconocidos como miembros con plenos derechos dentro de las llamadas familias multiespecie.
El caso tomó relevancia a raíz del divorcio de una pareja en el que el hombre abandonó el hogar común, dejando a los canes bajo el cuidado único de su exesposa.
Ante el elevado coste económico que supone mantener la calidad de vida de los animales, la abogada Carmen Céspedes Cartagena impulsó el reclamo bajo un argumento muy claro: las obligaciones adquiridas al adoptar una mascota durante la convivencia no se extinguen con la ruptura de la pareja.
Al igual que ocurre con los hijos, la responsabilidad de la crianza y el bienestar debe continuar distribuyéndose de manera equitativa entre ambas partes.
La manutención pactada
El convenio validado formalmente por la Justicia detalla un presupuesto mensual que puede alcanzar cifras significativas debido al contexto económico actual.
La manutención obligatoria pactada no solo incluye el alimento balanceado de calidad, sino también los servicios periódicos de peluquería canina y, de manera primordial, la cobertura de los tratamientos médicos y la atención veterinaria.
Con este paso, la Justicia reconoce que la tenencia responsable implica un costo financiero real que no tiene por qué recaer sobre un solo integrante de la antigua pareja.
Más allá del sustento económico, el acuerdo introduce otra figura legal típicamente reservada para los seres humanos como es el régimen comunicacional.
Con el fin de no romper el lazo afectivo construido a lo largo de los años, se han fijado pautas de visita y tiempos de convivencia compartidos para que el miembro de la pareja que se mudó pueda mantener el contacto con los animales.
El bienestar emocional de los perros
Este aspecto pone el foco en el bienestar emocional de los perros, entendiendo que ellos también sufren el impacto del desmembramiento del núcleo familiar y la ausencia de sus tutores.
Este hito judicial en el norte argentino abre la puerta a que los gastos de las mascotas puedan ser discutidos e indexados por inflación de cara al futuro dentro de los juicios familiares, equiparando su estatus al de cualquier otro dependiente del hogar.
De este modo, el fallo refleja un cambio de paradigma social donde el afecto y la responsabilidad civil se anteponen a las viejas estructuras del derecho, demostrando que cuando el amor familiar se transforma, los compromisos con los seres más vulnerables de la casa deben permanecer intactos.
