Los seguros empiezan a mirar a las mascotas como un pasajero más del viaje, pero la asistencia veterinaria aún está lejos de ser una cobertura estándar para quienes planean vacaciones con su perro o gato.
Igual que ocurre con la responsabilidad civil o los daños a terceros, la clave está en elegir bien la póliza, leer la letra pequeña y entender qué ocurre si el animal enferma o sufre un accidente lejos de casa.
Cada vez más hoteles, apartamentos turísticos y medios de transporte se declaran “pet friendly”. Algunas compañías han creado seguros de viaje específicos para mascotas o han incorporado módulos opcionales que añaden coberturas veterinarias cuando el animal acompaña a su dueño.
Este giro responde a una demanda clara: el dueño no quiere elegir entre atender a su animal o arruinar el viaje. Por esto, existen varias tipologías de seguros de viajes para mascotas que pueden cubrir parte de la factura del veterinario lejos de casa.
El tipo de seguro
La asistencia veterinaria en viajes sí puede estar cubierta, pero no de forma automática: depende del tipo de seguro y de las condiciones concretas de la póliza. Más allá de los módulos específicos que cubren las mascotas de viaje al extranjero o dentro de España, hay varias soluciones.
Los seguros de viaje estándar suelen proteger solo a las personas y no incluyen coberturas veterinarias, aunque a veces sí contemplan gastos por cancelación o interrupción del viaje si la mascota enferma o fallece.
Mientras que los seguros de salud veterinaria reembolsan gastos por enfermedad o accidente del animal, y en algunos casos contemplan cancelación de viajes o gastos en el extranjero si tu mascota enferma o se extravía mientras viajáis.
Más excepcional es que un seguro de viaje clásico pague directamente la asistencia del animal; lo habitual es que solo contemple cancelaciones o interrupciones del viaje por enfermedad grave o fallecimiento de la mascota, con el foco puesto en el impacto sobre el viajero humano.
La asistencia de urgencia
Lo más importante es la asistencia veterinaria de urgencia, pensada para accidentes o enfermedades repentinas durante el viaje, normalmente con capital máximo por siniestro o anualidad.
Normalmente, quedan fuera revisiones rutinarias, vacunas, tratamientos crónicos, enfermedades preexistentes o animales sin microchip, sin vacunas al día o sin la documentación exigida.
Los topes económicos, las franquicias y el número máximo de mascotas asegurables por viaje completan un escenario en el que conviene hacer cuentas antes de comprar el billete.
