"Feliz año nuevo chino, queridos mascotarios", exclama Cósima Ramírez en su nuevo vídeo para la comunidad. Han pasado apenas dos días desde que se inauguró el año del caballo y ella aprovecha la ocasión para mirar este nuevo ciclo.
"Dejamos atrás la introspección y las mudanzas de piel del año de la serpiente y galopamos decididamente hacia la acción y la expansión del año del caballo". Desde hace milenios, este animal simboliza movimiento, fuerza y libertad.
En la tradición oriental, el caballo representa independencia, impulso y valentía para cambiar de rumbo cuando algo ya no encaja, y su energía se considera marcadamente yang: activa, visible, orientada hacia fuera.
"Es un animal energéticamente asociado con el fuego, la pasión y el liderazgo, es decir, pura energía yang", explica. De hecho, se describe este nuevo ciclo como un período de dinamismo, decisiones rápidas y transformaciones profundas.
El fuego
Cada año lunar se asocia a uno de estos animales y a la vez a un elemento y, según la tradición, esto influye en la personalidad y el destino de las personas nacidas ese año.
Cuando se combina con el elemento fuego, aporta pasión y coraje y transmite una energía más intensa, valiente y transformadora que de costumbre.
Para Cósima, esto se traduce en una invitación muy concreta: "Es un tiempo para tomar decisiones públicas, cambiar de rumbo y dejar atrás todo lo que no nos ha funcionado".
La metáfora del caballo puede ayudarnos a revisar la propia vida y pensar sobre qué proyectos necesitan un impulso, qué relaciones o hábitos conviene soltar, qué caminos nuevos merece la pena explorar.
Nuevos comienzos
"Es un tiempo de valientes", resume, alineándose con la idea de que este animal favorece los comienzos, pero también exige coherencia y dirección.
Como siempre, Cósima cierra con preguntas que devuelven la pelota al espectador: "¿Estáis preparados? ¿Sabéis hacia dónde galopáis?".
Este nuevo año podemos aprovechar la energía simbólica del caballo que nos acompaña para elegir conscientemente el rumbo y no quedarnos quietos por miedo.
En la filosofía que comparte en Mascotario, el caballo no es solo un signo del zodiaco chino, sino una imagen poderosa de lo que puede pasar cuando, por fin, nos atrevemos a movernos.
