Angelica Rimini
Publicada

La relación entre las personas y sus perros ha entrado este año en una nueva etapa. Ya no se trata solo de cubrir sus necesidades básicas, sino de garantizar su bienestar integral y de hacerlo mediante productos responsables, sostenibles y diseñados con criterio. En 2026, el cuidado animal se ha convertido en un espejo de las nuevas prioridades sociales: calidad, ética y afecto.

Los datos respaldan esta evolución. El mercado global del cuidado de mascotas alcanzará unos 252.000 millones de euros este año, con previsiones de crecimiento sostenido hasta 2035. En Europa, las cifras ya superaron los 66.000 millones de euros en 2024 y continúan al alza, impulsadas por el aumento del gasto en nutrición de calidad, bienestar físico y accesorios de diseño.

Consumidores conscientes

Detrás de este auge está una generación de dueños de perros —los llamados dogparents— que concibe a sus animales como miembros de la familia y busca productos que reflejen esa unión emocional. Ya no basta con que un accesorio sea funcional o atractivo: los consumidores exigen coherencia ética, trazabilidad y compromiso con el planeta.

Marcas como Nina Woof se han convertido en referentes de esta transformación. Con su propuesta centrada en el diseño sostenible y la producción responsable, la firma española ha sabido conectar con quienes rechazan tener que elegir entre estética y ética.

"Hoy más que nunca, el bienestar de los perros va de la mano del diseño y de prácticas éticas que respeten el animal y al planeta", explica Andrea Núñez, cofundadora y directora de Marketing de Nina Woof. "Los dogparents ya no buscan únicamente productos que sean funcional y estéticamente atractivos, ahora se inclinan por aquellos que reflejen valores de sostenibilidad y responsabilidad social".

Bienestar, sostenibilidad y transparencia

Las cifras muestran una tendencia imparable. Se estima que este año más del 70% de los dueños priorizarán productos que aporten beneficios reales para la salud y el bienestar de sus mascotas. Esta búsqueda de calidad se combina con una creciente demanda de alimentación natural y científicamente formulada, donde la transparencia sobre los ingredientes y la trazabilidad de los productos se ha vuelto esencial.

El compromiso ético también gana protagonismo. Según encuestas globales, el 57% de las personas con mascotas prefiere marcas con valores sociales claros, y un 71% estaría dispuesto a pagar más por productos sostenibles. Este cambio no solo redefine el mercado, sino también el tipo de relación que mantenemos con los animales.

El bienestar de los perros se ha convertido, en suma, en una extensión de la conciencia ambiental y social de sus dueños. La empatía, la estética responsable y la transparencia marcan el rumbo del consumo en 2026, dibujando un futuro donde cuidar de los animales es también una forma de cuidar del planeta.