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"Pido, por favor, que me ayuden. No puedo más. Las ovejas llevan aisladas unos días y no me dan solución", denuncia Juan Eduardo González, ganadero de Mérida, frente a las cámaras de Canal Extremadura.

A causa de las graves inundaciones que han afectado a todo el sur del país, el río Guadiana ha vuelto a desbordarse en las afueras de Mérida. Juan Eduardo tuvo que huir de su finca, dejando a sus animales a la intemperie bajo la borrasca.

"Nos sentimos completamente solos y abandonados, sin apoyo inmediato, mientras vemos cómo el esfuerzo de toda una vida puede desaparecer en cuestión de días, incluso de horas. No pedimos privilegios, pedimos ayuda para poder sobrevivir y salvar a nuestros animales", escribieron en sus redes sociales.

La situación que estaban viviendo es extrema. Las lluvias han dejado a los animales sin posibilidad de resguardarse ni alimentarse con normalidad. "Cada hora que pasa el riesgo es mayor y no contamos con los medios necesarios para hacer frente a esta emergencia".

Sus 180 ovejas estuvieron en grave peligro durante seis días, aisladas y con las patas hundidas en el agua. Por esto, ruega una actuación de urgencia con ayudas de maquinaria, reubicación del ganado o cualquier medida que permita evitar esta catástrofe. El campo extremeño no puede seguir afrontando estas situaciones en soledad.

El ganadero cuestiona la gestión de los embalses, que, según él, ha provocado la inundación en una zona donde el agua nunca llega. "Se debería haber soltado agua cuando estaban al 60% o 65% de capacidad, y no esperar al 90%". Ahora, los que corren un grave peligro son sus animales. Intentó grabar imágenes aéreas con un dron para monitorear la situación.

Una situación precaria

Ayer las ovejas seguían amontonadas, y Juan Eduardo no podía confirmar si estaban todas o si el agua se ha llevado algunas. Lleva toda su vida en ese terreno y afirma que nunca había visto algo parecido. Normalmente, el nivel del agua suele ser bajo y los animales pasan por allí sin problema.

Pero esta vez fue diferente: el agua subió en pocas horas y no tuvo tiempo de moverlas. "He tenido que alejarme porque me ahogaba; no era capaz de llegar hasta donde estaban ellas", explica con tristeza.

Según la Confederación Hidrográfica del Guadiana, todavía podría producirse una nueva crecida y acceder a la zona sigue siendo peligroso. Habitualmente, en la finca viven unas 600 ovejas, y las que permanecen aisladas llevan días sin comer; muchas, además, están preñadas.

"Lo son todo para mí", afirma el ganadero. Su dolor no es económico, sino emocional: teme perder el trabajo de toda una vida y el esfuerzo de su padre por sacar adelante el ganado.

El rescate

Ayer por la tarde, finalmente, llegaron los equipos acuáticos de Cruz Roja Extremadura. Con pequeñas lanchas, cruzaron el río desbordado para rescatar a las ovejas. Lograron salvar a cien de ellas, transportándolas de cinco en cinco, atadas por las patas para evitar que huyeran.

Juan Eduardo se conmueve ante las cámaras al ver cómo sus animales vuelven a pisar tierra firme. "La gente tiene que saber que tenemos sentimientos hacia los animales. Un ganadero no es alguien que se beneficia de ellos ni los ve como un producto. Yo quiero lo mejor para ellas", asegura.

Aunque lamenta las trabas encontradas durante el rescate, la mayoría de las ovejas están a salvo. "Ha sido muy complicado llegar a este punto. No me lo han puesto fácil", declara.

"No es excusa decir que no tienen medios cuando surge un problema así. Hay que encontrarlos, no esperar hasta el extremo de que mueran un montón de animales por algo tan absurdo como ‘no tener medios’".