Eika es el nombre del perro de apoyo judicial que, por primera vez en España, ha entrado este miércoles junto a la víctima en la sala de vistas de un juicio oral por un caso de violencia de género. En un entorno habitualmente frío y hostil para quien declara, su presencia ha supuesto un punto de calma y seguridad para quien tenía que relatar unos hechos especialmente dolorosos.
Eika ha acompañado a una mujer con discapacidad intelectual en un juicio penal celebrado en una sección de violencia contra la mujer en Madrid. Su función ha sido estar a su lado en todo momento, ofrecerle consuelo a través del contacto y ayudar a rebajar el nivel de ansiedad que suele desencadenar la comparecencia ante un tribunal.
La víctima, según ha contado el Gobierno autonómico a través de una nota a EFE, contaba ya con el apoyo de un facilitador judicial, pero estaba "muy nerviosa, con mucho miedo", así que desde la Oficinas de Asistencia a Víctimas del Delito (OAVD) se propuso al juez este servicio.
Un apoyo adicional
La iniciativa buscaba sumar un apoyo adicional, más emocional y cercano, al acompañamiento técnico y jurídico del que ya disponía la mujer. El magistrado lo aceptó y la víctima entró en la sala con Eika.
Ha podido declarar y se ha ido "muy agradecida por el apoyo y la ayuda prestados". La escena, insólita hasta ahora en los juzgados españoles, ilustra cómo pequeños ajustes en el entorno pueden marcar la diferencia entre una víctima bloqueada por el miedo y otra capaz de contar lo sucedido.
Según ha informado este miércoles el Gobierno madrileño, este hecho convierte a la región madrileña en pionera en este tipo de servicio, público y gratuito, que se limitaba hasta ahora a pruebas preconstituidas o entrevistas de los equipos psicosociales. La incorporación de Eika a un juicio oral abre la puerta a que este recurso se consolide también en las fases más formales y solemnes del procedimiento judicial.
La seguridad de un colectivo
El servicio está integrado en las políticas de atención integral a la infancia para que este colectivo se sienta seguro en los entornos judiciales, aunque se está ampliando a víctimas de violencia contra la mujer. La experiencia con menores ha demostrado que la presencia de un animal de apoyo reduce el estrés y facilita que puedan relatar los hechos con más claridad, y ahora ese aprendizaje se traslada a otras personas especialmente vulnerables.
Una opción de apoyo que depende de las Oficinas de Asistencia a Víctimas del Delito (OAVD), y lo realiza la organización Dogtor Animal. Estos profesionales se encargan de seleccionar y adiestrar a los perros, así como de coordinar su intervención con los equipos jurídicos y psicosociales para que su presencia sea realmente útil y respetuosa con el desarrollo del juicio.
El consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local, Miguel Ángel García Martín, ha destacado que "este hito es un paso más hacia una justicia más accesible y cercana, que pone a la víctima en el centro y piensa en cómo hacer este proceso más amable".
Sus palabras subrayan la voluntad política de avanzar hacia un modelo de justicia que no solo garantice derechos en el plano formal, sino que también cuide el impacto emocional que los procedimientos tienen en quienes se atreven a denunciar.
