Angelica Rimini
Publicada

Cada día, la veterinaria María Pascual le da a su perro de 15 años un pequeño suplemento poco habitual: la membrana interna de la cáscara de huevo.

A primera vista podría parecer un simple remedio casero, pero detrás de este gesto hay respaldo científico. "Esa fina película transparente que recubre el interior de la cáscara, contiene de forma natural colágeno, glucosamina, condroitina y ácido hialurónico", escribe la experta en un post de Instagram.

"Estos compuestos son los mismos que se encuentran en las articulaciones sanas y contribuyen a mantener sus tejidos flexibles y funcionales, además de ayudar a reducir la inflamación relacionada con el envejecimiento y la osteoartritis".

Evidencia científica en animales

Los estudios en perros ofrecen resultados alentadores. Pascual indica que un ensayo clínico controlado con placebo demostró que los suplementos a base de membrana de cáscara de huevo, en combinación con otros compuestos antiinflamatorios, mejoraron la movilidad y redujeron el malestar articular tras 90 días de administración diaria.

Menciona también otro estudio piloto que observó cambios positivos en biomarcadores inflamatorios y mejoras en medidas de movilidad en perros con dolor articular.

En gatos, la investigación aún se encuentra en etapas tempranas. Sin embargo, la veterinaria especifica algunos estudios preliminares que sugieren que este tipo de suplemento puede ser bien tolerado y contribuir a una mejor movilidad en animales mayores, según informan sus propietarios.

Perspectivas futuras

La evidencia en humanos también respalda el potencial de la membrana de huevo. "Diversos meta-análisis sobre pacientes con artrosis de rodilla han mostrado reducciones significativas del dolor y mejoras en la funcionalidad en comparación con placebo".

Aunque aún se requiere más investigación para establecer dosis óptimas y mecanismos de acción específicos en cada especie, los resultados actuales apuntan en una dirección prometedora.

Para María Pascual, su experiencia cotidiana refuerza lo que la ciencia comienza a confirmar: la membrana de cáscara de huevo no es un mito, sino un recurso natural con propiedades que pueden beneficiar las articulaciones, especialmente en perros mayores que empiezan a mostrar signos de desgaste.