Los hay quienes somos muy de hacer listas: nuestras películas preferidas; el top ten de canciones para llorar de camino al trabajo (como si necesitáramos más motivos); los libros que nos llevaríamos a una isla desierta (cuando lo que tenemos que llevar es un móvil con conexión satelital y cerillas); o, como el protagonista del libro y el film Alta fidelidad, un ranquin de nuestras rupturas amorosas más sangrantes y crueles (a una amiga, una vez, un chico le dio calabazas diciéndole "mi madre no me deja tener novia" (sic)… eso no hay quien lo supere).

Vamos, que el ser humano es muy de ordenar, clasificar, catalogar y etiquetar para tratar de abarcarlo todo. Y en esto estamos en EL ESPAÑOL de Málaga que hemos escogido los cinco pueblos más fotogénicos de Málaga siguiendo una sencilla máxima: que sean muy bonitos. Esto no quiere decir que los que no estén en este listado no lo sean, ojo, que luego recibimos miles de emails poniéndonos a caer de un burro.

No me digas tú a mí que este rincón de Frigiliana no da para una buena foto de Instragram...

Sea como fuere, los dos primeros van a ser Frigiliana y Genalguacil. Y ¿por qué? Porque hace poco ha salido el listado actualizado de los 105 pueblos más bonitos de España confeccionado por la Asociación Los Pueblos más Bonitos de España (el nombre no deja lugar a muchas dudas…) y entre ellos destacan estos dos pueblos malagueños.

Los otros tres intentaremos que no sean los de siempre, porque los de siempre ya se saben cuáles son y no necesitan más publicidad (incluya aquí ese pueblo que usted tenga en mente). Pero, bueno, como hemos escrito, son muchos los pueblos de Málaga realmente bonitos y que merecen una visita para hacernos muchas fotos delante de sus monumentos, rincones y espacios llenos de encanto.

Frigiliana

Esta localidad pasa por ser el pueblo más bonito de Málaga. Dejando a un lado que el pueblo malagueño más bonito es Mijas (y que su feria es la mejor del mundo), Frigiliana es sin duda una de las localidades más encantadoras. Sus paredes encaladas, sus calles estrechas y sinuosas, su sinfín de escaleras que recorren todo el Barribarto, son la herencia morisca que el paso del tiempo ha dejado en su casco antiguo, uno de los mejores conservados de la provincia.

Frigiliana está llena de rincones de una gran belleza.

Situado en la zona más oriental de la comarca de la Axarquía, asomada al Mediterráneo desde el Parque Natural de las Sierras de Almijara, Tejeda y Alhama, Frigiliana tiene grandes espacios a su alrededor que nos permiten hacer rutas como la del río Higuerón y cuenta, además, con una amplia gama de servicios turísticos y numerosos lugares que visitar, como la plaza de las Tres Culturas, su museo arqueológico Casa del Apero, la fábrica de El Ingenio o la iglesia de San Antonio de Padua, entre otros.

Genalguacil

Esta localidad es conocida como "los jardines del visir" y parte de su belleza radica en que ha ido creciendo a lo largo de un terreno escalonado, heredado de sus fundadores árabes, en el que crecen, con todo su esplendor, castaños, encinas y alcornoques.

Situado en pleno corazón del Valle del Genal, uno de los parajes más vírgenes de Andalucía, el casco histórico de Genalguacil está configurado por encaladas casas bajas, lo que permite que destaque la iglesia parroquial de San Pedro de Verona, con su característica torre octogonal, del siglo XVIII, de estilo barroco académico y clasicista con toques de estilo mudéjar.

Genalguacil supone una explosión de blancura en mitad de la naturaleza de Málaga.

Un edificio que da entrada a la visita de este pueblo museo, en el que sus calles se han convertido en galerías de arte durante todo el año, con cerca de 120 obras al aire libre, más las propias de su Museo de Arte Contemporáneo.

La belleza de Genalguacil también se encuentra en su patrimonio cultural, tradicional y gastronómico, destacando los productos artesanales que produce, donde el corcho es uno de sus protagonistas, o las varas de olivo. Disfrutar de la sopa de tomate y del gazpacho caliente es otra vivencia que no debemos dejar pasar.

Ojén

Como hemos escrito, podríamos continuar este listado mencionando otras localidades típicas entre las más bonitas, como la ya citada Mijas, o Ronda, Antequera, Nerja, Marbella, Archidona… Pero queremos salirnos un poco de "lo mismo de siempre", por lo que vamos a seguir con un pueblo que tiene un pie en el Mediterráneo y otro en la Sierra de las Nieves: Ojén.

Ojén es bonito desde el aire y a pie de calle.

Porque recorrer sus calles es en sí mismo una experiencia única por la belleza y el encanto de sus rincones más escondidos. Unos espacios que hicieron las delicias de artistas e intelectuales como Camilo José Cela y Picasso, quienes fueron seducidos por la magia de esta localidad.

Además de hacernos fotos para nuestras redes sociales, en Ojén es de visita obligada su Museo del Molino, sus cuevas y su iglesia de la Encarnación, por poner tres sencillos ejemplos.

Casabermeja

En esta localidad las visitas obligadas incluyen el famoso cementerio de San Sebastián, la iglesia de Nuestra Señora del Socorro, cuyo campanario es el elemento más visible del pueblo, el yacimiento de Peñas de Cabrera, situado en el Cerro Mojea, el museo-taller de cerámica y la torre Zambra.

Casabermeja es un pueblo de obligada visita. F.M.R.

Además, esta localidad es uno de los pueblos más fotogénicos de Málaga por su entorno natural privilegiado, que incluye parte de los Montes de Málaga y las sierras del Torcal y de las Cabras, lo que supone un gran reclamo para los amantes del senderismo y los espacios abiertos, aunque no desmerece sus bellas calles.

Alpandeire

El pueblo de Alpandeire es uno de los municipios más despoblados de la provincia, por lo que además de belleza atesora tranquilidad. Creemos que, a lo mejor, los vecinos de la localidad cambiarían un poco de hermosura por algunos habitantes más, pero el visitante tiene aquí una oportunidad única de disfrutar con sosiego de este pequeño pueblo de casas blancas y de origen árabe situado en pleno Valle del Genal, en la Serranía de Ronda.

Alpandeire es un pueblo pequeño pero con mucho encanto.

Además de pasear por sus calles, la visita a esta localidad debe incluir la iglesia de San Antonio de Padua, conocida como la Catedral de la Serranía debido a sus grandes dimensiones en comparación con el reducido tamaño de este municipio. También es obligado ver la casa natal de Fray Leopoldo, para conocer cómo fue su infancia y su labor.

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