Carlos Díez de Lastra es el CEO de Les Roches Marbella, una escuela internacional de gestión hotelera con sede en la Costa del Sol desde 1995. Esta semana será el centro mundial del turismo aeroespacial y subacuático gracias a Sutus, un evento único en el que se presentan iniciativas turísticas relacionadas con esos dos nichos en crecimiento constante. 

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Les Roches acoge por segunda vez este evento, cuya primera edición tuvo lugar en 2019. Ahora, entre el miércoles y el viernes, emprendedores de todo el mundo pasarán por las ponencias de Sutus. En esta primera jornada, Díez de Lastra atiende a EL ESPAÑOL de Málaga. 

Sutus 2021 es un evento que tiene muy buena pinta

Estamos muy contentos. Es un evento impresionante por el alcance que tenemos desde España. Contamos con las mejores agencias, las mejores empresas y una temática que no se trata en ningún otro encuentro en el mundo.

Esta es la segunda edición, ¿cómo ha afectado la pandemia al desarrollo de este turismo?

No mucho, por no decir nada. Igual que pasa en el turismo tradicional, el lujo es lo que mejor ha aguantado la pandemia. Los clientes con dinero suelen tener más dinero y los proyectos de este nivel no se ven resentidos. En ocasiones, incluso, estos proyectos reciben más capital porque huyen de los sectores afectados directamente por las crisis.

Cuando se habla de Les Roches se viene a la cabeza la identificación con la formación para hoteles tradicionales; nada que ver con esto que se trata en el encuentro.

Nuestro origen suizo hace que se nos identifique con esos valores tradicionales y con una reputación muy seria. La gente piensa que formamos muy bien pero para lo de toda la vida. Lo que ocurre es que nosotros competimos con las principales universidades de Suiza y Estados Unidos y nos distinguimos de ellas porque somos -de entre los tres primeros del mundo- los más emprendedores e innovadores. Tocamos temas de turismo y tecnología. Pero esa es nuestra obligación. Nosotros siempre estamos mirando para ser más emprendedores. Este evento era una obligación: lo que está pasando en el turismo aeroespacial y subacuático es algo apasionante. A los que estamos dentro no nos sorprende, claro, pero a la vista desde fuera sí es natural que a quien no nos conozca les sorprenda que hagamos esto.

Que Les Roches esté en la Costa del Sol implica que el desarrollo de este turismo también pase por aquí, ¿cómo se vive desde dentro esta moda por Málaga? ¿La vieron venir desde la matriz?

Cuando Les Roches apostó por Málaga y la Costa del Sol es porque se trata de unas de las zonas de concentración de experiencias y turismo de lujo más importantes de Europa. Lo que está aportando ahora Málaga es enriquecer y dar más valor. Es una nueva perspectiva. Nunca se consideró hace 25 años que Málaga pudiera ser un hub tecnológico o cultural como lo es ahora, ni que tuviera la dimensión internacional actual. Estoy seguro de que nadie se lo imaginaba, aquí se apostó por el lujo tradicional. A nosotros, como universidad, esto es una sinergia fantástica: nosotros aportamos a la región y viceversa.

En este desarrollo de nuevos tipos de turismo, ¿dónde queda la Costa del Sol?

Tener Sutus aquí en Málaga ayuda a que las compañías locales puedan tener contacto muy directo con las empresas que desarrollan los proyectos. Está empezando a haber colaboraciones muy interesantes. El agente tradicional sigue viendo este tipo de turismo como algo muy lejano, pero se sorprenderían de ver cómo se están desarrollando.

Suena un poco a futurista esto del turismo subacuático y aeroespacial, aunque cada vez vemos más noticias sobre, por ejemplo, SpaceX y el turismo espacial. ¿Hablamos de largo plazo o ya hay una demanda real?

Es una realidad. La gente pensaba hace un par de años que esto era una quimera, pero ya estamos viendo a los primeros turistas. Aunque no sólo debemos hablar de este tipo de viajeros que son un par de personas que están moviéndose en unos costes prohibitivos. A Sutus van a venir proyectos de todo tipo y de toda escala. Es cierto que van a estar en torno a los 80.000 o 100.000 euros, pero que ya son cantidades no tan astronómicas como las anteriores. De aquí a que se escale y esté disponible en todas las agencias -inicialmente caras, sí- no hay tanto tiempo.

¿En el turismo podremos ver perfiles que decidan gastar más y viajar menos? Es decir, en vez de viajar tres o cuatro veces al año hacerlo sólo una pero gastando más.

Sí, aunque aún no estamos en esa fase. Ahora mismo estamos viendo los perfiles de gente a la que prácticamente le sobra el dinero. Ahora es muy caro. Pero hay una barrera en la que ya empieza a entrar el grupo de personas que no es que tenga dinero de sobra, pero que son capaces de hacer un esfuerzo por tener una propuesta más exclusiva, es decir, gente que ya mira el dinero y escoge. Todavía el turismo espacial y subacuático tiene que llegar a ese entorno.

Está claro que este tipo de turismo va a estar compitiendo en breve con el segmento de viajes exóticos caros, por ejemplo. 

¿Y cómo se forma a los profesionales para este campo casi desconocido?

Nosotros somos especialistas en formar para el sector de lujo, con lo que el producto casa perfectamente con nuestra formación, porque es un turismo de lujo. El trato y la gestión al cliente es exactamente igual que con un cliente muy muy premium. Sí es verdad que los servicios de hospitality en este tipo de proyectos son totalmente distintos. No es un turismo cómodo, no vas a tener capacidad de hacer muchas cosas de servicios premium: no hay espacio, hay muchos requisitos de seguridad, apenas hay posibilidad de cargar con elementos de apoyo. Entonces se limita mucho. La diferencia que hay en la formación de un profesional o un directivo que atienda a un cliente del sector de lujo puro aquí en nuestros viajes tradicionales está en que las herramientas para poder sorprender o darle un trato especial son más limitadas. Es un bonito desafío.

En cierto modo, el turismo aeroespacial o subacuático tiene limitaciones similares a un crucero de larga duración.

Sí, pero los cruceros tienen mucho más espacio y hace escalas, por lo que se puede ir abasteciendo y eso logisticamente es diferente. Aquí sales con lo que tienes y hay que sobrevivir y mantenerse con eso. Hay proyectos en los que sólo irán los astronautas y no habrá nada de hospitality y otros de los que están surgiendo que sí permitirán mucho más. Son aquellos que están relacionados con dirigibles, globos de helio, etc. que cuentan con más espacio en las cabinas y podrán contar con apoyo.

¿El cliente premium lo que busca es cada vez digitalizar más el proceso hasta la prestación del servicio?

Cada vez estamos viendo más que el cliente de lujo está dando un salto claro a la digitalización y está aceptando este cambio sobre el concepto de lujo. Antes lo digital estaba asociado al bajo coste por la eficiencia.