"La paciente saltó en la consulta, empezó a pegar golpes, se adelantó hacia mí a pocos centímetros de mi cara, vociferando y amenazándome". Así explica el doctor Francisco Palma Maldonado cómo fue la agresión que sufrió en el Hospital Universitario Virgen de la Victoria.
Eran cerca de las doce y media de la madrugada del jueves 1 de octubre. El doctor Palma Maldonado, médico del Servicio de Urgencias del Clínico, llevaba "prácticamente quince o dieciséis horas de trabajo continuado" cuando entró en su consulta una paciente con un dolor abdominal de meses de evolución.
Según el relato del propio médico, la paciente le explicó que ya se había sometido a estudios en una clínica privada, donde le habían detectado una patología no urgente por la que había sido tratada.
Tras explorarla Palma consideró que no procedía realizar nuevas pruebas de forma urgente y que el seguimiento debía hacerse por la vía ambulatoria: a través de su médico de familia o, si así lo prefería, de su seguro privado. "En el momento en el que no tuvo la respuesta que esperaba, empezó a cuestionarlo", recuerda. La situación escaló rápidamente.
De acuerdo con el médico y con la nota difundida por el SMM, la mujer se levantó, comenzó a golpear la mesa y acercó su cara a escasos centímetros de la suya mientras le gritaba y le amenazaba.
"Decía que le tenía que hacer un TAC en ese mismo momento, que para ello ella pagaba su impuesto, que era un derecho que tenía", asegura Palma.
En ese instante fue cuando el facultativo vio que su "integridad física corría peligro. No sabía cómo iba a actuar esta señora, si iba a engancharme o a pegarme un puñetazo".
Por ello decidió tratar de calmar la situación "con un poco de mano izquierda". Consiguió esquivar a la paciente por un lateral y avisar a los vigilantes de seguridad, que acudieron a la consulta.
Aun así, según su testimonio, la mujer se negó a marcharse y aseguró en tono amenazante que no se iría hasta que le hicieran la prueba que reclamaba.
Eso le impidió tanto salir como seguir atendiendo a otros pacientes. Finalmente fue necesario llamar a la Policía, y el médico interpuso una denuncia.
Palma enmarca la agresión en un contexto de saturación que, según explica, es también uno de los motivos por los que los médicos están en huelga. "Con la presión asistencial que hay, la sobresaturación y la demanda, no damos abasto", asegura.
A su juicio, Urgencias se ha convertido en la vía ordinaria de acceso a la sanidad pública. "Falla el sistema público, no hay citas en atención primaria y hay muchísimos retrasos con los especialistas de Traumatología o Digestivo. Entonces, ¿qué hace la gente? Va a urgencias buscando esa respuesta", explica.
Muchos pacientes llegan, añade, "muy irascibles y con la exigencia de que se resuelvan problemas que no son una urgencia", y que aun así deben ser atendidos.
"Dentro de todo el caos, intentamos priorizar a los pacientes que están más graves, pero no podemos dar la calidad que nos gustaría por falta de recursos", añade.
Concentración en el Clínico
El Sindicato Médico de Málaga ha condenado "de nuevo" este caso de violencia contra un profesional en el ejercicio de sus funciones y exige a la Administración medidas que garanticen la seguridad de unos trabajadores que, subraya, ya soportan una presión asistencial y una sobrecarga laboral desmedidas.
Según los datos del sindicato, en lo que va de 2026 se han registrado un total de 45 agresiones, tanto físicas como verbales, contra médicos en la provincia de Málaga.
