En los últimos siete años, desde 2019, la provincia de Málaga ha recibido más de 330 millones de euros en inversiones sanitarias. Esta cifra para el Colegio de Médicos de Málaga, es relevante, pero no suficiente.
Esta calificación se debe al crecimiento de la población de la provincia en la última década. En concreto, en los últimos diez años los residentes de Málaga han aumentado un 10%, recibiendo a 9,9 millones de turistas al año y acogiendo a unos 300.000 residentes temporales que no aparecen en el padrón.
Así lo recoge el informe Diagnóstico Málaga 2026, elaborado por la consultora KPMG y coordinado por el Colegio de Médicos con la colaboración de Fundación Unicaja. El documento, el estudio más amplio realizado hasta la fecha sobre la sanidad malagueña, se enviará íntegro a las administraciones.
"Valoramos positivamente estas actuaciones", señaló Pedro Navarro, presidente del Colegio de Médicos de Málaga, durante la presentación. Aun así, advirtió de que "el crecimiento de la provincia obliga a mirar las plazas del futuro".
En el informe destacan varias obras sanitarias públicas en la provincia como el nuevo Hospital de Málaga que dispondrá de 815 habitaciones y 48 quirófanos; la ampliación del Hospital Costa del Sol; el edificio de protonterapia en el Hospital Materno Infantil; el centro oncohematológico; el nuevo Centro de Salud y Alta Resolución de El Palo; y las ampliaciones y nuevos centros de salud en San Pedro de Alcántara, Las Chapas, Los Pacos, La Carihuela, Antequera, Rincón de la Victoria, entre otros.
La sanidad privada también invierte en la provincia. El documento cita el nuevo hospital de HM en Vélez-Málaga y el Hospital HM Mar de Alborán. Málaga ya cuenta con 20 hospitales privados, que suman 2.201 camas.
Construir pensando en 2032
En este punto, los facultativos piden que cada nueva infraestructura se diseñe según la población que tendrá la provincia dentro de unos años, y no solo según las necesidades actuales.
Cabe recordar que Málaga cuenta hoy con 2.797 camas públicas y en 2032, con el tercer hospital y el resto de actuaciones previstas, tendría 3.612 camas, haciendo que la ratio pase de 1,56 a 1,78 camas por cada 1.000 habitantes. Aun así seguiría por debajo de Andalucía (1,97) y de España (2,30).
"Málaga precisa un plan propio y ajustado a su situación demográfica", defendió Navarro.
El déficit también afecta a la atención primaria. La provincia tiene 3,85 centros de salud por cada 100.000 habitantes, frente a 4,98 en Andalucía y 6,24 en España. En la Costa del Sol la cifra baja a 2,80, la peor ratio de toda la comunidad autónoma.
Más presupuesto, pero menos por persona
El presupuesto sanitario andaluz ha crecido de forma sostenida en los últimos años, algo que el informe también reconoce. Navarro situó ese aumento entre los 9.000 millones de euros de 2019 y los 16.000 de 2026.
El problema aparece al repartir el gasto por habitante. La diferencia con algunas comunidades autónomas supera los 500 euros por persona. Según los cálculos del informe, si se aplicara ese presupuesto por persona, Málaga debería recibir más de 3.400 millones de euros.
El documento también señala que la prevención tiene poco peso. Solo el 0,6% del presupuesto sanitario andaluz se destina a salud pública, frente al 2,3% de Castilla y León, el 1,9% de Aragón y Galicia o el 1,2% del País Vasco. Además, la concertación con la sanidad privada apenas supone el 3% del presupuesto del SAS.
Por otro lado, el gasto privado en salud ha crecido cerca de un 17% desde 2023, por encima del 14% de media en España. El 30,8% de la población tiene seguro privado.
Un modelo de financiación que no ve a la población flotante
Los expertos consultados para el informe coinciden en que el modelo de financiación se basa en el padrón municipal y no refleja la presión asistencial real.
Los turistas y los residentes de larga temporada generan picos de demanda que saturan los servicios, pero no cuentan a la hora de repartir recursos.
Según esos testimonios, los centros de salud están "infradotados y obsoletos". Además, añaden que hay hospitales que no disponen de todos los profesionales ni de toda su capacidad operativa, lo que traslada la presión a los grandes hospitales de la capital. Dicho de otro modo, construir no basta si luego faltan médicos para abrir las camas y las consultas.
