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Las claves

Este sábado por la mañana, Arturo sonreía pese a que la vida le ha hecho cumplir sus tres años en la cama de un hospital por culpa de una leucemia. El pequeño ha recibido en su habitación la visita de Iron Man, uno de sus superhéroes favoritos, en la planta de Oncohematología Pediátrica del Hospital Materno Infantil de Málaga.

Es la planta que le corresponde, la cuarta, donde se trata a los niños con cáncer, donde se les trata de hacer el día a día un poco más bonito entre sueros y medicación.

Pero la cuestión es que el pequeño Arturo no ha estado toda la semana allí, algo que ha indignado a su padre, que ha presentado una reclamación ante el Servicio Andaluz de Salud (SAS) en la que les explica que no entiende el motivo por el que su hijo fue ingresado en la sexta planta, en la zona de Infectología Pediátrica, "infecciosos", por el denominado "plan verano", que no es más que el cierre de camas durante la citada estación por la saturación del personal.

Arturo está diagnosticado de leucemia de Burkitt, una de las formas más agresivas del cáncer infantil. Su tratamiento consiste en seis ciclos de quimioterapia y va por la mitad. Según su padre, el niño ingresó en la UCI el 1 de mayo y pasó allí cerca de 19 días antes de empezar el tratamiento. "Cumplió sus tres añitos aquí, en el hospital", lamenta su padre, Diego García, totalmente roto.

La habitación de infecciosos. Cedida

Tras finalizar el tercer ciclo, Arturo desarrolló un cuadro de neutropenia febril y necesitó ingresar de nuevo. La cuestión es que ese ingreso, la noche del 2 de septiembre, no se produjo en Oncohematología, como debía estar previsto. El niño fue llevado a la planta de infecciosos.

Su padre lo denunció por escrito y ahora pide a los medios ayuda para que su caso se cuente. Su hijo ya está donde debía estar gracias a las reclamaciones y el apoyo de los medios. Pero pide que se cuente la situación para que ninguna otra familia lo viva. Diego insiste en que lo ocurrido "es inhumano".

El padre sostiene que ubicar a un paciente oncológico e inmunodeprimido junto a enfermos con procesos infecciosos lo expone a un riesgo grave de contagio.

En su reclamación, presentada el 3 de septiembre en el libro de sugerencias del hospital, alega que esa ubicación vulnera la lex artis médica y el protocolo de ambiente protector para pacientes oncohematológicos.

Junto a la reclamación manuscrita, la familia preparó un segundo escrito más detallado. No llegaron a entregarlo. Para cuando estuvo listo, el niño ya había sido trasladado a la cuarta planta. En ese documento, los padres solicitaban el traslado inmediato del menor a Oncohematología Pediátrica o, en su defecto, un informe por escrito de los motivos médicos que justificaran su permanencia en infecciosos.

La barra oxidada. Cedida

El padre denuncia además las condiciones de la planta. Asegura que no dispone de cama de acompañante, solo de un sofá y una silla, un problema añadido en su caso. Uno de los progenitores que ejerce de cuidador presenta, según la reclamación, una patología médica acreditada que le obliga a disponer de esa cama. "Las habitaciones de la cuarta planta tienen una cama para el acompañante porque las estancias de los pacientes son prolongadas. Aquí no había", explica.

Diego describe también el contraste entre plantas. En Oncohematología, afirma, los niños pueden salir al pasillo, cuentan con voluntarios y reciben clases de profesores que acuden al hospital. En infecciosos, dice, esa vida desaparece. Denuncia que pasaron "de un hotel a una cárcel".

"No es solo el bienestar físico de que a mi hijo le puedan pegar lo que sea. Es que no está en su planta donde se le hace todo más ameno. Ellos sufren muchísimo", cuenta Diego, que está en contacto con más padres de niños oncológicos que, dice, están aterrados ante la posibilidad de que sus hijos puedan pasar por lo mismo.

Sobre el estado físico de la habitación, Diego asegura que encontraron "la barandilla de la cama oxidada y pelos en la ducha". El caso, sostiene, no es aislado. Otros padres le han escrito para contarle experiencias parecidas. En su escrito, la familia recoge que el hospital atribuyó el ingreso en infecciosos a las circunstancias del denominado plan de verano y a la reorganización de recursos asistenciales.

El pequeño Arturo. Cedida

Consultada por este periódico, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía defiende que la atención se realiza siempre "bajo criterio clínico facultativo y de forma coordinada entre los profesionales implicados, atendiendo en cada momento a la situación y las necesidades asistenciales del paciente".

La Administración añade que las decisiones sobre atención, ubicación y medidas de protección se adoptan de manera individualizada, conforme a criterios clínicos y de seguridad, y siguiendo los protocolos establecidos. Sostiene que esas decisiones son objeto de valoración y seguimiento por parte de los equipos responsables, y que se adaptan cuando resulta necesario a la evolución de cada persona.

El Hospital Universitario Regional de Málaga subraya que mantiene como prioridad "garantizar la calidad y la seguridad de la atención sanitaria, así como el respeto a la intimidad y la confidencialidad de todos sus pacientes".

Diego, no demasiado convencido con la respuesta seguirá contando lo ocurrido por todos los niños que están pasando por circunstancias similares a las de su pequeño. Gracias a su esfuerzo, este sábado, su hijo sonreía en la cuarta planta por la visita de Iron Man. Es, dice, donde Arturo debía haber estado desde el principio.