Un equipo de investigadores andaluces ha identificado una "huella molecular" en la sangre que permite detectar con gran exactitud la presencia de cáncer colorrectal, uno de los tumores más comunes en todo el mundo.
El descubrimiento, liderado por Manuel Macías-González, investigador de Ibima Plataforma Bionand y del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga; y por Hatim Boughanem, del Instituto Maimónides de investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), ambos miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red en Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn) del Instituto de Salud Carlos III en Málaga, abre la puerta a una nueva forma de diagnóstico precoz que podría realizarse a través de un simple análisis de sangre, evitando así pruebas más invasivas.
El estudio, publicado en la revista científica Genes & Diseases, y en el que también participa el director científico del Ibima, Francisco J. Tinahones, demuestra que los glóbulos blancos (las células que defienden nuestro organismo) contienen una "firma" o patrón genético que cambia cuando una persona tiene cáncer colorrectal.
Al analizar esas variaciones, el equipo logró distinguir entre personas sanas y pacientes con una efectividad del 92%, una precisión muy superior a la de los métodos actuales de detección temprana, han indicado en un comunicado.
El trabajo ha contado con financiación del Instituto de Salud Carlos III, la Junta de Andalucía y fondos europeos Feder, además del apoyo de programas de formación científica como el Plan Propio Ibima y las becas Sara Borrell.
Revolución de los glóbulos blancos
En lugar de estudiar directamente el tumor, los investigadores decidieron mirar donde nadie suele mirar: en los glóbulos blancos, las células del sistema inmunitario que circulan por la sangre.
En ellas descubrieron un "código oculto", una especie de firma biológica sistémica, definida por un patrón molecular característico que revela los cambios que el cáncer provoca en el organismo mucho antes de que aparezcan los síntomas.
Para descifrar esa señal, el equipo utilizó una estrategia basada en el estudio de EPI transcriptómica, una técnica que analiza las modificaciones químicas del ARN mensajero que regulan su estabilidad y su expresión.
Esta aproximación les permitió examinar distintos niveles de información genética dentro de las células. En términos sencillos, estudiaron cómo los glóbulos blancos leen, interpretan y ensamblan las instrucciones genéticas.
El resultado fue "sorprendente": Una de las capas analizadas (la que observa cómo se ensamblan esas instrucciones) logró detectar la presencia de cáncer con una precisión que supera los métodos actuales.
En palabras simples, han detallado, "nuestros glóbulos blancos actúan como un espejo del cuerpo: reflejan las alteraciones que el cáncer genera incluso en sus fases iniciales".
Este hallazgo abre la puerta a nuevas herramientas de diagnóstico precoz basadas en un simple análisis de sangre, más seguras, rápidas y accesibles para todos.
Los investigadores creen que los cambios detectados en el material genético de los glóbulos blancos se deben a un estado de inflamación generalizada que se produce cuando el cáncer empieza a desarrollarse. Esa inflamación altera el comportamiento normal del sistema inmunitario, y las células defensivas (glóbulos blancos) guardan la huella de ese desequilibrio.
En otras palabras, el cuerpo avisa antes de que el tumor sea visible, y lo hace a través de su propio sistema de defensa. Los glóbulos blancos se convierten así en un espejo del estado del organismo, capaces de reflejar los primeros indicios de la enfermedad incluso antes de que aparezcan síntomas o lesiones detectables mediante otras pruebas.
Con este hallazgo, estas células podrían usarse como sensores biológicos para detectar el cáncer de manera temprana, sencilla y no invasiva, solo a partir de una muestra de sangre. "Una herramienta que podría cambiar por completo la forma en que se diagnostica el cáncer colorrectal y mejorar el pronóstico de miles de pacientes", han señalado.
