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Las claves

Un grupo de investigadores de Málaga ha marcado un antes y un después en el tratamiento de las personas con asma. Los científicos han dado con un tipo de medicamento ya conocido que puede ser más eficaz de lo que se pensaba en el control de esta enfermedad.

Este estudio internacional, liderado desde Málaga, abre nuevas posibles vías de tratamiento para las personas con asma. Además, ayuda a cambiar la forma de entender y tratar esta enfermedad respiratoria que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Los trabajadores pertenecen al grupo de Enfermedades Alérgicas de IBIMA Plataforma BIONAND perteneciente al Servicio Andaluz de Salud (SAS) de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias y la Universidad de Málaga.

El investigador senior e investigadora responsable del grupo, Ibon Eguíluz y María José Torres Jaén, respectivamente, ponen el foco en una clase de medicamentos inhalados llamados anticolinérgicos o antagonistas muscarínicos de acción prolongada (LAMA, por sus siglas en inglés), utilizados hasta ahora principalmente para tratar la EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica).

“Tradicionalmente, se han considerado solo como broncodilatadores, es decir, medicamentos que ayudan a respirar mejor abriendo las vías respiratorias. Pero ahora sabemos que también tienen efectos antiinflamatorios y pueden prevenir el deterioro del tejido pulmonar”, explica Ibon Eguíluz.

Estos nuevos hallazgos son especialmente importantes para personas con asma difícil de controlar, ya que los LAMA podrían convertirse en una herramienta esencial dentro del tratamiento habitual, incluso antes de recurrir a opciones más costosas como los medicamentos biológicos.

Los investigadores inciden en la necesidad de avanzar hacia una medicina más personalizada, adaptada a las características de cada persona. Los resultados del estudio sugieren que los LAMA podrían ser especialmente útiles en perfiles concretos de pacientes.

Entre los mayores beneficiados destacan, por ejemplo, personas de edad avanzada, ya que con el paso del tiempo aumentan ciertas conexiones nerviosas en los pulmones que hacen que estos fármacos sean más eficaces.

También podrían ser de gran ayuda en pacientes con una producción excesiva de mucosidad o en aquellos cuyas crisis asmáticas se desencadenan con frecuencia por infecciones virales, donde se ha observado una mejor respuesta al tratamiento.

Además, se han identificado beneficios en pacientes con patrones específicos de obstrucción en las vías respiratorias centrales, así como en personas con asma no alérgica, un subtipo que habitualmente responde peor a las terapias convencionales.

“Identificar qué pacientes se benefician más de los LAMA nos acerca a un tratamiento mucho más efectivo y personalizado”, explica María José Torres Jaén. “Este conocimiento nos permitirá optimizar las terapias, mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y, potencialmente, retrasar la necesidad de fármacos biológicos en algunos casos”.

¿Qué es el asma?

El asma es una enfermedad compleja y diversa: no todos los pacientes responden igual a los tratamientos habituales, como los corticoides inhalados o los broncodilatadores de acción prolongada.

Para quienes siguen sufriendo crisis o no logran un control adecuado de su enfermedad, este nuevo estudio coloca a los LAMA como una opción terapéutica clave, incluso antes de recurrir a tratamientos más avanzados.