Los mercadillos medievales son uno de los planes más tradicionales de los pueblos. Sus calles retroceden en el tiempo para ofrecer un entorno único que se combina con actividades para toda la familia.
Es lo que ocurre en Lopera, una localidad de la campiña jiennense que, entre el 18 y el 20 de septiembre, se transforma en un escenario medieval con motivo de su tradicional Mercado Medieval, organizado dentro del programa 'Vive Castillos y Batallas' de la provincia.
Durante los tres días, el Paseo de Colón se llena de puestos temáticos donde se pueden encontrar productos artesanales y gastronómicos, como cuero, cerámica, textiles, dulces y especias, entre otras propuestas típicas de este tipo de ferias.
La ambientación medieval se refuerza con pasacalles, personajes de época, malabaristas, tragafuegos y espectáculo circense, que recorren las calles del pueblo animando el ambiente desde primera hora de la tarde.
El programa está pensado para disfrutarse en familia, con talleres participativos para todas las edades, un rincón de juegos infantiles con propuestas de la época, visitas teatralizadas al castillo ideales para conocer de forma amena la historia y las leyendas del municipio, y música en directo y animación itinerante durante todo el fin de semana.
El gran protagonista de la fiesta es el Castillo de Lopera, una fortaleza vinculada a la Orden de Calatrava y uno de los símbolos más reconocibles del municipio.
Quien quiera completar la visita puede recorrer el castillo en las visitas guiadas que se organizan de martes a viernes, a las 10:00 y las 12:00 h, y también los fines de semana, con pases a las 9:00, 11:00 y 13:00 h, previa reserva telefónica en el Ayuntamiento.
Situado justo en el centro del municipio, el castillo, con planta de pentágono irregular, tiene dos recintos: uno externo formado por lienzos de muralla y protegido por cinco torreones, y otro interno en el que se alzan dos majestuosas torres llamadas de San Miguel y Santa María respectivamente, que están unidas entre sí por dos lienzos.
La torre de San Miguel se utilizaba para controlar el acceso al alcázar. En esta torre todavía pueden verse los daños causados por un proyectil durante la Guerra Civil española. Actualmente, en la planta baja de la torre se encuentra un museo dedicado a la Batalla de Lopera.
En cuanto a la torre de Santa María o del Homenaje, contaba con dos estancias superpuestas. La de abajo fue transformada en capilla gótica durante las obras realizadas en el siglo XVI para convertir el castillo en residencia nobiliaria y, ya en el siglo XX, volvió a ser reformada con el fin de acondicionarla como sala de estar por parte de la familia propietaria.
