Málaga

Hacer cicloturismo con la cuadrilla de amigos es una cosa muy del norte. Pero lo que es de todas partes, es tratar de huir de la parienta, lo que explica que coger la mountain bike y tirar millas como si no hubiera un mañana se haya convertido poco a poco en una gran afición por estos lares.

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Además, como la gastronomía está muy ligada a este turismo, el ciclista se justifica tan ricamente en el pedaleo cuando llega a un pueblo que está en mitad de la ruta y recupera por mil las calorías quemadas comiendo cocido, chochinillo, un mamut… lo que le pongan por delante. "¡Repito cordero tres veces porque lo he quemado en esa última subida!".

Sirva este arranque digno de Carmen Mola, y que seguro que nos acarrea más de un tuit airado, para escribir de la ruta cicloturística Transandalus, que es una senda pensada para recorrer en bicicleta de montaña o BTT y que discurre por Andalucía, en su mayor parte por pistas forestales o caminos sin asfaltar, procurando minimizar los tramos de carretera.

El clima andaluz está que ni pintado para el cicloturismo de alforjas, invitando a los aventureros a recorrer las sendas y vías pecuarias de la comunidad al tiempo que se descubren parajes, gentes y paisajes alejados de los circuitos turísticos de siempre. De hecho, el 35% de su trazado discurre por áreas con protección ambiental.

Esta senda discurre por la provincia malagueña a los largo de 214 kilómetros. F.R.C

La Transandalus supone un verdadero reto para los aficionados al ciclismo ya que pone ante sus ruedas un camino de 2.000 kilómetros que se desgrana y rodea perimetralmente las ocho provincias andaluzas. Su grado de dificultad física es medio tirando a alto, pero esto varía en función del estado de los caminos. Siendo su trazado circular, se puede orientar como mejor venga, poniendo el punto de partida en cualquiera de sus etapas.

El extensísimo trazado de esta bestia parda de las rutas en mountain bike hace que la mayoría de las personas que se empecinan en recorrerla la dividan por sectores, normalmente, manteniendo la separación por provincias. Muy pocos de los que la recorren la completan de una vez.

La Transandalus por Málaga

En cuanto a la provincia malagueña, el recorrido es en gran parte idéntico al sendero de gran recorrido GR–7 y entra, desde Cádiz, por Jimena de la Frontera y Gaucín.

Lo más hermoso de este recorrido, y lo que hay que dejar claro, es que discurre en plena naturaleza. El camino atraviesa cañadas reales, tajos, barrancos, cauces fluviales… En el caso de Málaga, es un recorrido montañoso y, aunque la máxima cota apenas sobrepasa los mil metros de altitud, se cruzan infinidad de picos y sierras que hacen de la senda una constante de tramos con muchos altibajos y mucho relieve.

El objetivo de la Transandalus es pasar por el menor número de caminos asfaltados. F.R.C.

Desde la estación de El Colmenar ya arranca atravesando el Parque Natural de los Alcornocales y la ruta remonta el Valle del Guadiaro por el conocido como Viejo Camino Real de Ronda. Este antiguo trazado se desarrolla casi en paralelo a las vías del ferrocarril dejando atrás la Sierra de Grazalema y la serranía rondeña.

Otro de los parajes que visitan las cuadrillas que recorren la Transandalus a su paso por Málaga es el Parque Natural de la Sierra de las Nieves.

A partir de Ronda, la senda se adentra unos kilómetros en este espacio que conducirá a los ciclistas hasta la cuenca del Guadalhorce, que se atraviesa en la presa de El Chorro, a los pies del Tajo de la Encantada y el desfiladero de los Gaitanes, muy cerca de El Caminito del Rey.

Más adelante, siempre hacia el este, se sigue por el Valle de Abdalajís y se pasa por El Torcal, faldeando las sierras de Las Cabras, Camorolos y, por último, Sierra de Alhama desde donde se enlaza con la provincia de Granada por el Boquete de Zafarraya.

Etapas malagueñas de la Transandalus

En concreto son nueve las etapas que esta brutal ruta ha trazado a lo largo de la provincia malagueña y que se conectan a través de cerca de 214 kilómetros:

  1. El Colmenar-Jimera de Líbar (Estación).
  2. Jimera de Líbar (Estación)-Ronda.
  3. Ronda-El Burgo.
  4. El Burgo-Ardales.
  5. Ardales-El Chorro.
  6. El Chorro-Valle de Abdalajís.
  7. Valle de Abdalajís-Antequera.
  8. Antequera-Villanueva del Trabuco.
  9. Villanueva del Trabuco-Ventas de Zafarraya.

La idea de la Transandalus se lleva gestando desde el año 2000. F.R.C.

Además, los creadores e impulsores de esta ruta, la Asociación Transandalus Andalucía en BTT, han creado una gratuita y completa guía mediante tracks, documentando cada tramo en su web con rutómetros y enlaces GPS, para que recorrer en bicicleta Málaga, y el resto de provincias, sea cómodo y sencillo.

De este modo, ponen a disposición las diversas opciones con las que planear el itinerario y los destinos acordes al nivel físico de los ciclistas, el tiempo que tengan e, incluso, sus preferencias paisajísticas: barrancos, playas, valles, montañas, ciudades, pueblos

Pero ¿a quién demonios se le ocurre semejante idea de la Transandalus?

Uno de los objetivos de esta ruta es aprovechar y recuperar las vías de comunicación tradicionales. Así, sus tramos discurren por la Andalucía rural, lo que supone una enorme oportunidad para transitar por caminos pecuarios, senderos y pistas que mediante su uso pueden pervivir en el tiempo un poco más.

El camino conduce por zonas deshabitadas, pero llenas de vida. F.R.C.

Una idea que nació hace ya dos décadas, cuando dos ciclistas de Huelva, Antonio Álvarez y Juan Manuel Muñoz, soñaron con crear una ruta para BTT que permitiera disfrutar de la comunidad al completo y, sobre todo, como hemos dicho, de sus espacios naturales como el cabo de Gata, las sierras de Cazorla y Segura, Doñana, Sierra Nevada

A través de otra vía de comunicación bastante más moderna, la Red, se pusieron en contacto y empantanaron a otros entusiastas de las MTB para dar forma a esta idea. Junto a otros bikers del resto de provincias comenzaron a perfilar este proyecto que, en un principio, sólo conecto entre sí a Málaga, Cádiz y Huelva.

Los paisajes que nos encontramos por la Transandalus merecen sin duda el esfuerzo físico. F.R.C.

A principios de 2002, con la colaboración de más y más voluntarios, la ruta se completó, pero no sería hasta junio de 2005 cuando se bautizaría con el nombre con el que ahora se la conoce, y que definió la asociación sin ánimo de lucro Transandalus, constituida en Antequera un año después.

Desde entonces la ruta no ha parado de crecer gracias al constante y desinteresado trabajo de los transandaluseros que potencian esta senda día a día con el simple hecho de recorrerla.

Esta senda es exigente físicamente, pero el buen clima de Málaga la hace más llevadera. F.R.C.

Una idea que, con el tiempo, se ha erigido en un ejemplo para otras iniciativas idénticas en otros zonas de la península como Murcia, que ahora cuenta con la Transmurciana, Madrid y su M500, Cataluña y la Transcatalunya, o incluso Portugal y la ruta TransBikeAlentejo.

Para concluir, aunque al principio de este artículo haya quien se ha podido molestar por el comentario de las parientas, escribiremos que estas también descansan de sus maridos cuando ellos emprenden este tipo de aventuras.

Que estar todo el día metido en casa, opinando y dando vueltas de un lado para otro sin saber dónde plantar el huevo, molesta mucho. Además, los cicloturistas regresan con fuerzas renovadas, por paradójico que resulte, y los culos duros como esculpidos en mármol. Lo que es una ventaja incuantificable, como todo el mundo sabe.