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Al alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, le han puesto varias denuncias por presunta agresión sexual y sus propios compañeros del equipo de gobierno del PP le acaban de presentar una moción de censura arropados por Juanma Moreno. Y, aún así, no dimite.

A 180 kilómetros de Algeciras, en la localidad malagueña de Vélez-Málaga, otro alcalde del PP, Jesús Lupiáñez, sí ha presentado este miércoles su dimisión.

No está acusado de agresión sexual, no tiene casos de corrupción detrás, no está enfermo. Solo se va porque está harto de la polarización, los insultos y la falta de respeto.

Que un alcalde, de una localidad grande además como Vélez-Málaga con casi 90.000 habitantes, presente su dimisión no es habitual. Y menos por esa causa. De hecho, la sorpresa ha sido mayúscula.

Pero Lupiáñez ya no puede más con tanta pelea. Ha pedido la cuenta, ha dejado su puesto de alcalde y de concejal y ha pedido reincorporarse a su puesto como funcionario en la Junta de Andalucía.

"Me voy porque creo que no todo vale en política, porque no puedo convivir con esta forma de hacer política incendiaria, manipuladora, basada en las mentiras, los insultos y el odio. La política que practica algún discípulo aventajado de Pedro Sánchez. No puedo soportar que mis vecinos, a los que adoro, se hayan instalado en este clima de división y crispación. No aguanto más insultos ni provocaciones", ha denunciado Lupiáñez en su discurso.

Lo bueno de irse e integrarse de nuevo en la vida profesional es que se puede hablar sin pelos en la lengua. Y Lupiáñez se ha quedado a gusto, cansado de tanta polarización.

"Para mí, el respeto es la base de la convivencia, de las relaciones personales y, por supuesto, de la política. No puedo entender una política que parece necesitar un enemigo todos los días para mantenerse en pie. Una política que convierte cada asunto en una batalla, cada pleno en un enfrentamiento en el fango y en un show, y cada discrepancia en una oportunidad para enfrentar a unos vecinos con otros", ha subrayado.

Lupiáñez ha culpado principalmente a José Pino, portavoz de Andalucía Por Sí.

"El señor Pino parece haber encontrado en Pedro Sánchez un modelo de hacer política: la política de la confrontación permanente, de las trincheras, de la polarización y de intentar que el adversario sea siempre el culpable de todo. Se trata de olvidar que somos personas, de deshumanizar al rival", ha criticado.

El hasta ahora alcalde de Vélez-Málaga también ha denunciado, aunque no directamente, que hay políticos que se han mofado de personas con cáncer por ser familiares de concejales de un partido distinto.

"Durante estos años he tenido que escuchar descalificaciones, ataques personales y expresiones que considero impropias de una institución como esta. He visto cómo se ridiculizaba a personas que nada tienen que ver con el debate político, incluso a familiares de concejales, haciendo burla de circunstancias tan delicadas como una grave enfermedad. Esa crueldad, esa ruindad, es inaceptable", ha lamentado.

Lupiáñez se ha preguntado "qué clase de política estamos dejando a quienes vienen detrás" y ha confiado en que "mi renuncia sirva, al menos, para que reflexionemos sobre todo esto".

El detonante

Lupiáñez fue elegido alcalde de Vélez-Málaga en mayo de 2023, sustituyendo al socialista Antonio Moreno que llevaba ocho años en el cargo.

Durante este tiempo, como cualquier otro alcalde, ha tenido que aguantar carros y carretas con todo tipo de temas, especialmente en un municipio con el voto atomizado.

Pero lo que ha acabado con las ganas y la moral de Lupiáñez ha sido la nueva tasa de basura, que lleva siendo criticada por los vecinos desde hace meses y que ha protagonizado plenos municipales de alta tensión.

Se va resignado, además, porque entiende que la tasa de basura es un marrón que no era de su responsabilidad.

"Dejo la Alcaldía con la frustración de no haber sabido explicar a mis vecinos que la tasa de residuos es una imposición del Gobierno de Pedro Sánchez, la aplicación de una directiva europea que se podía haber trasladado de otra forma a los ciudadanos, pero fueron Pedro Sánchez y María Jesús Montero quienes impusieron esta fórmula a los ayuntamientos", denuncia.

"Es una bomba fiscal que el Gobierno nos ha dejado a los ayuntamientos. Y en el caso de Vélez-Málaga nos hemos encontrado con la dificultad añadida de que el plan de ajuste municipal nos ataba de pies y manos", ha recalcado.

En los tiempos que corren, ver a un político dimitir parece ciencia ficción. Sobre todo si no está acusado de nada ni imputado. Solo porque está harto de que lo insulten y de que haya continuas faltas de respeto hacia el representante de otro partido político. La factura humana de una polarización