Un año más en Málaga se ha dado cita el DES (Digital Enterprise Show), un evento que conecta tecnología, innovación y negocios para lograr tener una transformación digital en los diferentes sectores y disciplinas. Este año 2026, contando con el eslogan del evento “Machines learn, people lead”, o su traducción en español, las máquinas aprenden y las personas lideran.

En mi caso, todo comenzó revisando la agenda del evento, al que ya he acudido por cuarto año consecutivo. El DES es una cita ineludible para los que trabajamos en tecnología, en la que confluyen diversos sectores con dos pilares en común: la tecnología y el mundo digital.

Volviendo a la agenda de ponencias y charlas, si hiciéramos un cálculo del número de veces que se repitieron las siglas “IA” (inteligencia artificial) o “AI” por sus siglas en inglés… Aunque inicialmente lo pensé de manera hipotética, terminé utilizando Claude para buscar el número de veces que aparecía el término en la web. El resultado, 1924 veces, lo cual me dio una pista clara de cómo iba a ser en este 2026. El año centrado en la inteligencia artificial y con la guinda de ser el décimo aniversario.

El primer día llegué al recinto de FYCMA con la agenda ya preparada para no perderme ponencias; la pena que me dio es que la mayor parte de temas de mi interés se habían solapado en la misma franja horaria en diferentes auditorios, entonces tuve que escoger una ponencia y luego salir de prisa a otro auditorio para seguir aprendiendo. Sin embargo, tuvimos un espacio entre la 1:30 p.m. y 3:30 p.m. que se reservaba para la comida y no podías acudir a charlas, lo cual, teniendo tanta afluencia de público internacional, creo que es un desacierto.

Con este artículo pretendo brindarles un resumen de los aprendizajes que me he llevado y de aquellos temas que me han hecho reflexionar. En la ponencia de Ricardo Baeza-Yates, este insistía en la importancia de la transparencia en tecnología, la seguridad, la privacidad y el cómo se debe legitimar y legislar el control de los datos personales. Esto me llevó a pensar cómo muchas veces no somos conscientes de que cuando una aplicación es gratuita o nos ponemos a jugar a hacer caricaturas con la IA, estamos regalando nuestros datos, entre los que se incluyen algunos tan sensibles como los biométricos.

En el caso de Federico López y Gerardo Casas, en su charla titulada “Smart data, smart AI and Smarter customer experiences”, nos hablaron de la orquestación de la inteligencia artificial en consonancia con los diferentes sistemas, pero pusieron especial hincapié en la interacción con los humanos en los diferentes procesos y en la definición de nuevos roles, temática a la que hice alusión en mi anterior artículo “De productos y proyectos”.

Pese a estos cambios que están sucediendo, existe un imperativo: “No olvidar al usuario” y tratar bien a los clientes o consumidores. Los datos pueden ayudar a que conozcamos mejor a los usuarios y, a su vez, a mejorar todas las interacciones para que su experiencia sea más satisfactoria.

Este año, el país invitado fue China y sus presentaciones no defraudaron. En primer lugar, Yongdong Wang exponiendo acerca de las oportunidades estratégicas entre Asia y Europa, en la cual nos habló del crecimiento exponencial que está teniendo el “open source” en China, a través de diversas startups, y mencionó el caso de DeepSeek, recorriendo los momentos históricos y la era IA que nació a partir de ChatGPT y que se ha ido moldeando a diferentes modelos que semanalmente cambian o incluso cada día. A su vez, como la era actual es la de “Agentic AI” —agentes de inteligencia artificial—, se ha ido diferenciando de la “Generative AI”, creando trabajadores digitales que ya hacen parte de los organigramas tradicionales.

A continuación, Shengying Liu, CEO de EZ Plus, narró la evolución de la cooperación económica y comercial entre China y España, la cual empezó con el tema de manufacturas hace más de dos décadas y se ha ido transformando en servicios digitales que buscan una mayor eficiencia y adaptarse cada vez más a la cultura española. Por cierto, pudimos mantener una conversación más personal con Shengying y Susana García (colaboradora también del Ágora) en la que tratamos temas tan interesantes como la evolución cultural, el cambio en las ciudades, así como las nuevas oportunidades en el panorama actual.

Por último, y para mí la parte más polémica, a la par que interesante, fue la mesa redonda que sostuvieron entre Carme Artigas y Margaret Chen, en la que se trataron temas tan controvertidos como las políticas de protección de datos y las grandes diferencias que hay entre China y Europa, la extrema velocidad en la toma de decisiones en China en contraste, según Chen, con Europa; el valor de la innovación, el controvertido “Social Scoring de China” os recomiendo el capítulo Nosedive, primer episodio de la temporada 3 de Black Mirror, que se acerca bastante a la definición.

Carme mencionó la importancia de la seguridad y de la transparencia y la necesidad de alinearse con los estándares europeos; también en dicho encuentro se trataron temas como la “súper inteligencia artificial” que se está desarrollando en Estados Unidos, o la simplificación de procesos en aumento en Asia.

Aparte de los conocimientos técnicos y regulatorios que me he llevado de este congreso, me encantaría resaltar que en muchas mesas redondas, charlas y ponencias, se puso un especial énfasis en el cuidado del ser humano. Esta transformación o revolución tecnológica demuestra que la IA no es una herramienta más, sino que esta ha empezado a jugar un papel protagonista.

Nuestra experiencia y especialmente nuestros valores han pasado a ser el corazón de todo proceso de transformación digital. Busquemos eficiencia, sí, pero no a cualquier precio. Adaptarnos a esta nueva era exige actuar con ética, transparencia y colaboración, sin asumir costes tan altos que al final pueden llegar a ser irreversibles.