La energía viaja mal. Mover gas, especialmente si es licuado y seis veces más caro que el de los gasoductos, argelinos para nosotros, o rusos para los alemanes, es caro. No alcanzo a entender cómo el pueblo alemán se quedó ensimismado, perplejo, inmóvil mientras le cortaban las venas.

El Nord Stream era la energía de Alemania, de su industria competitiva y puntera en química fina, en automoción. Un día partieron la Hoescht en 4 o 5 empresas punteras. Hoechst AG fue una compañía química alemana fundada en 1863 en Höchst (cerca de Frankfurt). Fue parte del famoso conglomerado IG Farben hasta que este fue disuelto después de la Segunda Guerra Mundial.

Las políticas antimonopolio, de las que se ríen a carcajadas las grandes tecnológicas americanas. ¿Les suena BASF, Ceramtec, Bayer, Sanofi, Aventis, Agfa…? Había que desmontar Alemania y desconectarla de Rusia, del Este de Europa, del acceso a la energía y a las materias primas que le aportaban.

Lideraban muchos campos, pero uno de ellos era una verdadera mina: Los colorantes sintéticos. Durante años, la industria textil necesitó colorantes muy caros de origen mineral u orgánico. La cochinilla española se vendía a los chinos en Manila por una fortuna. La púrpura romana solo podían pagarla las élites. El negro fue el color de moda en la corte de los Habsburgo porque un negro puro era carísimo y signo de distinción.

Los químicos alemanes empezaron muy pronto a destacar por obtener moléculas de síntesis a escala industrial. La BASF, tras 17 años de investigación, sintetizó y produjo el índigo a escala industrial. Una revolución mundial el proceso Haber – Bosch de 1908. Ambos químicos obtuvieron el Nobel.

Producir amoníaco a partir de hidrógeno, nitrógeno y energía (calor y presión). Esto aseguró la alimentación mundial hasta hoy por su uso en fertilizantes. Dame energía barata y haré cualquier cosa. La energía y parar a Alemania. Una y otra vez la misma historia. Cuando el Kaiser Guillermo II dejó de escuchar a Bismark, que se subordinaba a Inglaterra y puso en marcha el ferrocarril Berlín-Bagdad (¿les suena?) financiado por Deutsche Bank y construido por Holzmann para acceder al petróleo de Mesopotamia y evadir el control británico del Canal de Suez, condenó a su dinastía, su país y Europa a la destrucción total.

No lo consiguieron plenamente en la I Guerra Mundial, el rebote nacional socialista no estaba en los cálculos y la segunda fue aún más implacable con el origen del poder alemán, su ciencia, su tecnología y su industria.

El proyecto de ferrocarril se empezó en 1888 y se completó hasta Bagdad en 1940. Por el camino se estrechó la alianza con el imperio otomano ultranacionalista de Ataturk. Desmontar Irán e Iraq del imperio Otomano y evitar el acceso de Alemania a la energía era clave. Aun así, lideró durante años los productos sintéticos, los fertilizantes y otras industrias clave.

Francia le asesta todas las puñaladas que puede en este campo durante casi un siglo, primero el carbón y el acero de Alsacia y Lorena, luego el petróleo de Oriente Medio, apuntándose al bando ganador de la Guerra y repartiéndose con los anglos oriente medio y sus reservas.

Era cuestión de tiempo que una Alemania necesitada de energía competitiva encontrara caminos hacia el Este. Nord Stream1 arranca en 1997 y acerca una Rusia cristiana y europea a una Alemania que digiere la reunificación a base de exportaciones, de mantener una moneda devaluada convirtiendo dos marcos en un euro. Neste (Finlandia) y Gazprom construyen un gasoducto desde Vyborg hasta Lubmin por el Báltico, operativo desde 2011 y transportando 55 mil millones de m3 anuales.

Poco después empiezan los líos en Ucrania. ¡Qué casualidad! La de cosas que hacen nuestros “aliados” por la “democracia”, incentivados por los enemigos de una Europa potente y una Rusia próspera. Para evitar el paso por Ucrania se realiza una inversión multimillonaria por parte de Gazprom (51%) y Shell, E. ON, OMV. Wintershall y Engie. Era el ferrocarril a Bagdad 2.0, y evitaba que el lío de Ucrania sirviera para detener el flujo de energía hacia Europa. Unos "terroristas" lo volaron en septiembre de 2022.

Antes de 2022, Rusia proporcionaba la mitad del gas de Alemania, un tercio del petróleo de calefacción y la mitad de las importaciones de carbón.

Y con el motor de Europa, gripado una y otra vez por los mismos, unas veces vestidos de enemigos manifiestos y otras veces disfrazados de aliados, estamos regasificando gas norteamericano (mucho más caro y además insuficiente), buscando hidrógeno verde (mejor que no lo produzca España sin que los anglos se lleven un pellizco o nos montarán un lío) y diversificando hacia renovables.

El problema es que las renovables están cuando están y ya hemos tenido un apagón por exceso de renovables, o por defecto de inercia, o por defecto de sincronía. O por falta de almacenamiento: bombeos reversibles, baterías, amoniaco, H2…

No entiendo por qué la industria electro intensiva no da equity por energía a las eléctricas. Tú me das gratis lo que te sobra y participas de los beneficios de mi competitividad discontinua. La desalinización con renovables es lo mismo, bombeo agua de mar cuando la energía es gratis (sobra) y la dejo actuar por gravedad en los procesos de desalinización osmótica de manera continua. Tendríamos agua desalinizada para uso humano y agrícola a muy bajo coste.

Nuestros amigos los chinos llevan cientos de años exportando deflación y tecnología gracias a que su mercado es de los mayores del mundo. Cuando ya eres el que más coches fabrica y exporta por razón de tu propia población que es la primera que adopta las tecnologías te hace imbatible. Especialmente en vehículos eléctricos y todas las tecnologías que conllevan. La primera las baterías. Un contenedor de 40 pies lleno de baterías con la electrónica de potencia, cargadores, BMS’s, Inversores, transformador, vale cuatro perras y se amortiza en 5 meses solo cargando cuando es casi gratis y entregando cuando está cara porque hay más demanda. ¿Por qué no está España llena?

Producimos basura como si no hubiera un mañana, cuanto más ecológicos y sostenibles peor. La producción de residuos por persona y año de 1.79kg/ día en 2000 bajó a 1.27 kg/ día, unos 464 kg por persona y año, pero la población, afortunadamente, no deja de crecer.

Nuestras ciudades tienen retos enormes de gestión de residuos. España pasó de ser el país que más residuos urbanos per cápita generaba en 2000 a ser el que genera una menor cantidad en 2021 entre los países de mayor economía de la UE que tiene una media de 511 kg.

Aun así, tenemos que gestionar casi 23 millones de toneladas de basura. La mitad, aproximadamente, es biomasa, que se puede digerir y producir biogás y digestato (fertilizantes). Cuando lo combinas con un sistema de almacenamiento de baterías puedes tener un elemento de elevada rentabilidad para las ciudades y consorcios comarcales, provinciales y metropolitanos de residuos.

Hacer de la necesidad virtud. Algunos cenutrios prefieren usar la biomasa como combustible, quemarla y a correr. Tenemos tecnologías para convertirla en pellets, y estos en energía (Gas y electricidad) que estabilicen el sistema, abaraten la energía, pongan en valor el enorme parque de renovables que tenemos y nos proporcione la suficiente autonomía para que no nos monten líos nuestros amados “aliados” como a los alemanes.

“No hay soberanía sin energía, Guille” debió pensar el viejo Bismark. Y Guille se pegó un tiro en el pie y acabó con su país ocupado con más de 40 bases militares de los anglos que le dicen a quién pueden comprarla. De momento a ellos.

Nosotros ya podemos trabajar a fondo Argelia. Mientras tanto hay que invertir en almacenamiento, desalinización y digestión de biomasa. Hay que releer a Friedrich List, si queremos retomar la senda de una Europa soberana. El economista surcoreano Ha-Joon Chang lo revitalizó en su obra “Kicking Away the Ladder: Development Strategy in Historical Perspective” (2002). Nosotros, con agua y energía abundantes y baratas tiramos. Perseveremos.