Cuando estén leyendo esta opinión, sus vehículos deberán portar obligatoriamente la baliza V-16 para señalar paradas inesperadas en las vías públicas abiertas al tráfico. Seremos el único país del mundo donde su uso será obligatorio.

Visto así, podría interpretarse que los españoles somos avanzados e innovadores en lo que respecta a la seguridad vial, pero, no se engañen, los tiros no van por ahí. Más bien es una cruzada en contra del uso del automóvil, interfiriendo el Estado en el ámbito de la movilidad individual con tal de controlar cualquier uso de los ciudadanos de sus vehículos.

De sobra son conocidos los comentarios del director de la DGT, Pere Navarro, en contra del uso del coche, sugiriendo que “no nos podemos permitir mover cada día un coche de 1500 kg para desplazar a una sola persona”, o que la represión a través de las multas es buena para bajar las cifras de fallecidos, es decir, un Estado que lo controle todo, desde con quién voy en mi coche, qué tipo de motor y combustible debo usar o a qué velocidad debo circular.

Obviamente, las normas son necesarias, pero no es de recibo que se nos trate como a borregos controlados como el Gran Hermano de Orwell en su novela “1984”. Con estos antecedentes, es fácil deducir que la función actual de la DGT está claramente enfocada hacia la ideología y las estadísticas, positivas para ellos a ser posible, dejando de lado todo lo demás, que es mucho. Pero centrémonos en la baliza V-16.

La baliza V-16 es un invento que nació en 2015 de la experiencia personal de un exguardia civil que, en su carrera profesional, había visto numerosos accidentes en la carretera. En 2018, la DGT, con buen criterio, autorizó el uso opcional de este dispositivo junto a los tradicionales triángulos, incluyéndolo en el Reglamento General de Vehículos.

Sin embargo, todo cambió cuando en 2021, mediante un Real Decreto, este dispositivo V-16 se convertiría en obligatorio y único a partir del 1 de enero de 2026 para señalizar las paradas de emergencia en la carretera.

Mientras tanto, los conductores que la compraron han tenido cuatro años de convivencia de balizas y triángulos, las primeras no geolocalizadas, tiempo que ha servido para mostrar claramente que las carencias de este dispositivo superan a las ventajas.

Me he cansado de ver a miembros de la DGT, sobre todo a su director, en innumerables intervenciones en televisiones nacionales y medios de comunicación varios, hablando sobre las bondades de este dispositivo “que va a salvar muchas vidas”. Así que toca rebatir todas las frases que la DGT se ha esforzado en transmitir con muchas falsedades, para esta gran farsa en pro de la seguridad vial.

1. "Cada año mueren unas 20 personas poniendo los triángulos”. Falso. La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil no tiene esa estadística, sí la de todos los accidentes que ocurren en un arcén o lateral de la carretera, donde se incluyen a personas que se bajan de sus vehículos sin mirar, los propios agentes ayudando a un conductor, los operarios de grúas cuando están subiendo el vehículo a la plataforma o conductores que cambian la rueda por un pinchazo agachados ocupando parte de la carretera.

Un conductor, si tuviera que poner el triángulo, no iría andando por la carretera, sino por el arcén o lo más pegado al lateral de la carretera si no lo hay. Y si fuera atropellado por cualquier circunstancia también sería arrollado su coche si se quedara dentro esperando, como quiere ahora la DGT que hagamos. Así que es imprescindible salir de esa zona.

2. "La baliza se coloca en el techo sin bajar del coche y ya está”. Comunicar esto es una irresponsabilidad. Durante años han recomendado a los conductores que hayan detenido sus vehículos en el lateral de la carretera que debían bajarse rápidamente y alejarse del coche hacia el exterior de la calzada, si es detrás de un guardarraíl, mejor. De hecho, transcribo aquí lo que dice el Protocolo de Auxilio en Carretera de la propia DGT, en las frases que se refieren a salir del coche cuando está inmovilizado en el arcén:

“Si el vehículo está situado en una carretera convencional, en el carril derecho de autovía/autopista o en el arcén, el conductor debe situarse lo más lejos posible del flujo de tráfico y de su vehículo, preferiblemente fuera del arcén y la berma. Si existe una barrera de seguridad y esta puede ser alcanzada de seguridad, sitúese detrás de ella a una distancia prudencial de la misma”.

¿Alguien puede pensar que es seguro quedarse sentado con el cinturón puesto junto a vehículos que pueden pasar a centímetros de nuestra puerta y hasta a 120 km/h? Pues sí, la DGT lo piensa ahora, pero solo para justificar el uso obligatorio de la baliza.

Además, el diseño de los coches actuales hace que el techo sea más bajo en la parte delantera que en la trasera, lo que en muchos vehículos hará imposible ver desde atrás el dispositivo, una función que cumplen perfectamente los intermitentes de emergencia, dobles además, ya instalados en los coches desde hace décadas. En vehículos arrastrando una caravana, la mayoría de fibra, no podrán ponerse, porque el imán no sirve, ni en camiones por su altura.

3. "Es tan fácil como pulsar para que se encienda y esperar”. ¿Esperar a qué? ¿A quién? La geolocalización de la baliza V-16 no llama a la grúa, ni a ninguna central telefónica, ni a nuestra compañía de seguro, ni da la posición del vehículo, simplemente porque no es su función. Sólo ofrece la localización geográfica de la baliza, que se supone que está dentro del coche.

Pero este gran avance, según la DGT, es también su mayor debilidad. Les pongo un ejemplo: imaginen que se quedan tirados en una autovía con mucho tráfico, con la rueda izquierda dentro de la calzada, algo habitual, porque muchos arcenes no tienen ni dos metros de ancho.

Ahora les toca coger un dispositivo que lleva años en la guantera y que jamás han activado, todo ello en la oscuridad de la noche, quizá con menores en el asiento de atrás o con más pasajeros, con la tensión de no saber qué hacer ni a quién llamar y, a veces, sin teléfono móvil o porque se ha quedado sin batería.

La baliza V-16 lleva pilas, el principal inconveniente. Si, de media, un conductor se queda tirado en la carretera una vez cada quince años, tenga por seguro que cuando active la baliza, no encenderá porque se ha gastado la pila. ¿Se va a acordar de tener siempre pilas con carga, es decir, tenerlas en el coche nuevas cada cinco años?

Yo le aseguro que no, en la mayoría de los casos. Pero es que, además, la tarjeta SIM que lleva la baliza geolocalizada tiene una duración de 12 años. ¿Se va a acordar nuevamente de comprar en una tienda de telefonía una tarjeta SIM cada 12 años? Ya le aseguro yo que no.

Como resultado, cuando queramos usar la baliza V-16, o tendrá las pilas gastadas y no encenderá o la tarjeta SIM habrá caducado y no estará geolocalizada. Y, además, no podrá poner los triángulos porque la DGT se ha cansado de decir que ya no se podrán usar a partir del 1 de enero de 2026… hasta que se han dado cuenta de que eso es una locura y han acabado permitiéndolo, literalmente, el último día antes de su entrada en vigor, lo que es una absoluta vergüenza.

4. "La posición del vehículo detenido será anunciada en los paneles de la carretera y en los navegadores de los coches”. Nada supera a la propia atención del conductor, que debe estar pendiente de todo lo que entra en su campo visual, incidentes incluidos.

La atención debe estar centrada en lo que vemos directamente y no en buscar frases o mensajes en los paneles de las carreteras o en los navegadores de los vehículos o de los teléfonos. Es más, si la propia DGT ha subido la detracción de puntos a seis por usar el teléfono, cosa con la que estoy totalmente conforme, cómo ahora nos sugieren que debemos fijarnos en los paneles de las carreteras o en los navegadores para saber si nos vamos a encontrar un coche detenido en el arcén.

¿Acaso no tenemos ojos?. En España sólo un 35% del parque de vehículos tiene navegadores integrados, por lo que es sencillamente imposible que el 65% restante pueda ver ningún aviso, salvo que use el navegador de su teléfono móvil mientras conduce, justo lo que nuestro querido organismo oficial nos dice que no debemos hacer.

Por cierto, en España existen unos 175.000 kilómetros de carreteras, sumando las de titularidad provincial, autonómica y nacional. Los paneles que ahora nos van a salvar la vida avisándonos están solo en las autovías y autopistas, que suman un total de 15.000 kilómetros. Es decir, solo en el 9% de las carreteras del país habrá un panel que nos ofrezca el puñetero mensaje, por lo que, si vamos por una carretera de montaña a visitar a la familia al pueblo o a cualquier otro sitio dentro de ese restante 91% de la red, la geolocalización de la baliza no servirá absolutamente para nada.

Durante el año 2025 en España han muerto ahogadas 450 personas, incluyendo las playas, los embalses y los lagos, el 90 % de esas muertes en los meses de junio, julio y agosto. Si extrapolamos ese dato a un año completo, nos daría la cifra de 1800 muertes por ahogamiento en doce meses.

Las muertes por accidentes de tráfico en 2024, el último año con datos totales, han sido 1642, incluyendo ciudad y carretera. No hay que ser muy avispado para entender que todas estas normas absurdas no están enfocadas hacia la seguridad del conductor, sino con el objetivo de sacarnos todo el dinero que se pueda en forma de sanciones, impuestos de matriculación, impuestos del combustible e IVA, mucho más fácil de obtener de los conductores que de los bañistas.

Si no es así, debería existir ya un organismo similar que evitara muertes en nuestras peligrosas playas, DGB por ejemplo, Dirección General de Bañistas, que se dedique a multar a los que no lleven un flotador, de lunares a ser posible, por supuesto homologado y geolocalizado, por si al bañista se lo lleva la marea.

Como resumen:

30 millones de balizas se van a tener que comprar para ponerlas en los vehículos, es decir, unos mil millones de euros, de los cuales el 21% se lo queda el estado en forma de IVA.

Los triángulos, que nos han repetido hasta la saciedad que no se iban a poder utilizar, nos dicen el último día que ahora sí los podremos usar… pero junto a la baliza, si no queremos ser multados.

Si quiere leer algún mensaje, mejor que el incidente ocurra cerca de un panel informativo de carretera.

Si, por el contrario, quiere verlo en el navegador que no tiene en el coche, busque su teléfono mientras conduce para estar al tanto de todo lo que hacen por su seguridad.

Lástima que haya pasado el día de los inocentes, porque habría sido perfecto para publicarlo. Lo indignante es que está ocurriendo de verdad.