Muchos hoy critican a Europa, a su despiste estratégico, al púgil noqueado que pierde en Ucrania, en la tecnología y la innovación, en la tecnología y la industria. Yo, tras ver cómo han negociado chinos y europeos, soy el primero en abochornarme.
Muchos dan por finiquitada esta Europa que era un protectorado de EE. UU. y, ahora ni eso. Ahora te pagas tú la cosa, comprándome a mí y reduciendo tu competitividad mediante aranceles.
La Calle de la Bola de Ronda era un ir y venir de paseantes, locales y visitantes. En Pérez Cabrera sigue habiendo una estupenda variedad de calzado. Los botines artesanales que me gustan, de Valverde del Camino, me conectan con mi abuelo y el calzado clásico de esta tierra.
Orson Welles y Hemingway siguen ahí, en la entrada del parque, mientras Ríos Rosas nos recuerda la contribución de esta tierra a la revolución liberal que transformó la España Europea, demasiado poco, demasiado rápido y demasiado tarde.
Huir del antiguo régimen sin asentar nuestros valores. Demasiado laicismo, anticlericalismo y papilla protestante importada por las logias nos dejó tocados. Solo el pueblo, ni más ni menos que el pueblo, millones de sencillos, siguieron practicando sus valores, su derecho natural, descolgándose cada vez más de las élites gobernantes. En la Málaga Interior, en Antequera, en Ronda, lo que pasa en Europa parece no afectar, nadie ve que estamos de rodillas.
El transistor MOSFET no fue un invento americano. Lo inventó un físico ucraniano, pero los padres del primer transistor construido en los laboratorios Bell, fueron americanos. Pronto surge Fairchild y el primer circuito integrado con un puñado de transistores, de ahí a que Gordon Moore y sus colegas fundaran Intel, pensando en pasar de la electrónica analógica a la digital, solo fue un paso.
Las memorias de silicio eran fundamentales para poder hacer computación ágil y competitiva. Los microcontroladores, los microprocesadores, cada vez de más bits, con cada vez mayor frecuencia de reloj, los coprocesadores matemáticos, el procesamiento paralelo, el cálculo lógico, primero con pocos bits, hasta el cálculo con matrices fue elevando la exigencia en cuanto al número de transistores que había que integrar por unidad de superficie.
Los gráficos y toda la información vectorial entraron, como dice Hugo Cañete, experto en estrategia, por el flanco, como suelen ser los ataques estratégicos que no ves porque no solo no son frontales sino que durante un tiempo son tu partner y cliente y tu relación simbiótica hasta que, un día, descubres que es un adversario frontal que te ha superado y derrotado porque ya nadie piensa en los microprocesadores solos, sino en las GPU’s porque un día llegó una nueva IA, la generativa, que necesitaba burradas de energía, de petaflops, y el procesamiento ya era siempre de matrices de N por N.
Ese día, en el que los de software estaban cada vez más arriba y los de hardware cada vez más abajo, unos en el lenguaje natural y en la exigencia de cantidades ilimitadas de memoria, almacenamiento, ancho de banda, y energía mientras otros tenían que bajar del nanómetro para integrar más transistores.
Intel, que no era ni lo uno (una fabless) ni lo otro (una foundry) o un centro científico dedicado como IMEC, tenía dos almas, la manufacturera y la de diseño. Nvidia se los está comiendo con patatas. Las inversiones en Europa y en Estados Unidos se han revisado a la baja mientras se adecúa el CAPEX a la capacidad de generar caja. Ya no cabe más deuda, ni diluciones del valor de la acción. Nueva dirección, despidos, cura de adelgazamiento y foco. Centrarse en el cliente, no en la tecnología. ¿Les suena?
La comarca del Guadalteba ha mejorado en estos años. El Caminito del Rey en el desfiladero de los Gaitanes, de El Chorro, es un atractivo, pero aún estamos lejos de lo que han hecho en los últimos años en el Alto Aragón, convirtiendo sus caminos en rutas para los ciclistas que vienen desde País Vasco, Navarra, Cataluña y Zaragoza.
Veo nuestros pinares, con sus caminos vacíos. Veo las lagunas dulces de Campillos llenas de flamencos sin conectar por senderos entre ellas y con la salada de Fuente de Piedra. Nuestra provincia es la segunda más montañosa de España. Un festival de ornitología, de naturaleza con aviso por peligro de linces en 19 kilómetros desde Campillos a Antequera pasando por Mollina y Bobadilla.
Los tejados de las naves, las granjas y los cortijos no tienen paneles fotovoltaicos a pesar de las múltiples ayudas e incentivos de los últimos años. Las granjas de Campillos empiezan a generar biogás con sus enormes digestores y sus compresores.
¿Qué hacer con el CO2 de la digestión? Lo liberamos a la atmósfera. Torpemente. Mientras el metano se comprime y se pone en valor como gas. El Guadalteba serpentea y se remansa antes de ir a encontrarse con el Guadalhorce en los embalses y la Venta del Cordobés es una parada de viajeros, de postas en la edad moderna, camino de los Almohades, a la derecha empiezas a ver castillos de aquella frontera occidental del Reino de Granada, el más rico de la península durante varios siglos.
Hacia Acinipo, la vieja Ronda romana, y los caminos y calzadas que unieron la costa con Hispalis, pasando por uno de los parajes naturales más bellos de España. No entiendo cómo no está, al igual de la Ribagorza, el Sobrabe, la Jacetania, lleno de senderistas, ciclistas, caravanas y amantes de la naturaleza.
Nuestros barrancos y cañones no le envidian nada a los del Vero o los de la Sierra de Guara, el más impresionante el propio Tajo de Ronda. Nos queda mucho camino para poner en valor nuestra riqueza natural y paisajística. El Genal es una joya. El primer proyecto de cualquier político o de la Diputación debiera ser llenar los pueblos. A 33 minutos de Málaga por autopista hay vivienda amplia, fresca, abundante, patrimonio histórico, artístico y natural, calidad de vida y oportunidades de inversión y emprendimiento.
El doctor Álvaro Reyes es experto en catalizadores. Desarrolló su carrera investigadora en uno de los centros científicos de investigación química más prestigiosos de España con un elevado número de investigadores europeos.
El ICIQ de Tarragona acoge 19 grupos de investigación, sus trabajos y publicaciones en el campo de los catalizadores son de altísimo nivel. Cuando viajo por zonas verdes, o pienso en su historia, o veo en la magia de los catalizadores naturales, la clorofila, la luz, la fotosíntesis, el oxígeno que respiramos y la fijación del carbono que pasa del mundo inorgánico a la magia de su química con sus anillos, enlaces, simples, dobles, moléculas enormes, infinitas, que nos aportan energía, nos alimentan, nos aportan materiales tan claves como los polímeros, gases, alcoholes…
Yo en un bosque verde igual veo a Escipión que al joven Trajano que a Al Mansur, o al rey de Castilla hacia su desastre de Alarcos, al de Aragón cayendo en Graus, a los benimerines yihadistas, repartiendo terror o a los repobladores, francos, navarros, castellanos en estas partes, o los muchos catalanes que repueblan tras los avances de Jaime Primero.
Yo veo la Creación, y la oportunidad de mejorarla, ecosistemas rotos que se van mejorando, ahora con linces, ahora con grandes herbívoros y sus depredadores. Los bosques y la masa forestal deben crecer más y más limpias, la ganadería extensiva, y los herbívoros naturales pueden ayudarnos a extender la necesaria alfombra verde.
Nada fija más CO2 que la propia naturaleza, en las conchas y huesos de los animales marinos y en los procesos de fotosíntesis generando biomasa. Luchar por el agua, contra la desertización y contra el cambio climático es volver a tener pastores, no importa que vengan de donde saben pastorear, como el África subsahariana o los altiplanos de Sudamérica.
Volver a sembrar árboles como si no hubiera un mañana. Que no haya un río ni un arroyo sin su dominio público hidráulico bien protegido, que nadie dañe los ecosistemas de ribera que protegen de las avenidas y sostienen los cauces. Escuchar los ruiseñores toda la noche en las choperas y los mimbres, en los sauces, y los fresnos que, sin solución de continuidad jalonan y protegen las riberas de todos los cauces.
Yo veo verde y veo vida. Veo química, veo oxígeno, celulosa, medicinas, colmenas, miel, queso, jabalí, conejos, linces y venados. Veo los secanos, pedregosos y baldíos y les sembraría cáñamo industrial, que retiene CO2 a la mayor velocidad de las plantas conocidas, que tienen aportes proteínicos y oligoelementos clave para la alimentación del ganado.
Veo las plantas de producción de pienso a partir del cáñamo, y una industria ganadera potente que garantiza la soberanía alimentaria. Llamadme productivista pero cuando veo que se arrancan olivos o se usa tierra calma y fresca de aluvión, rica para huerta para llenarla de paneles fotovoltaicos pienso que hemos perdido el norte. En algún momento hemo olvidado la ecología y el bien común a largo plazo.
Lo escaso es el suelo fértil y la gente, con sus tradiciones y formas de vida. Hay por desgracia terrenos improductivos de sobra. La libertad de empresa y la libertad individual chocan con el bien común cuando arrancas olivos centenarios de tu finca para plantar paneles. Te pertenece la tierra, pero no el paisaje, ni el ecosistema, ni el impacto social. Eso no te pertenece y, por tanto, aunque la ley te permita hacer barrabasadas, la ética del bien común, esa que emana de nuestra cultura tradicional que se amamanta del estoicismo, de Aristóteles, de una profunda tradición tribal, de San Francisco y de la Escuela filosófica y jurídica de Salamanca no te lo permite.
El pueblo no conoce ni lee la maraña de leyes que no para de crecer. El pueblo conoce el derecho natural, por eso, porque emana de valores milenarios compartidos. Por eso está cada vez más desconectado de las élites que les gobiernan, por eso no entiende que las Confederaciones Hidrográficas no aparezcan por las cuencas, limpiando, cuidando, y protegiendo los cauces y sus ecosistemas. Por eso no entiende que agricultores asalvajados rebanen las riberas con sus arados.
No todo es dinero, no todo son votos. Las viejas carreteras y caminos asfaltados, un día jalonadas de acacias o plátanos de sombra, de olmos, de chopos en las zonas más húmedas, son esquilmadas por los atentos trabajadores de mantenimiento de carreteras. Que no caiga una rama, que no caiga un árbol a la carretera, que no haya una sombra. Cambiamos los árboles por guardarraíles. No hay guardarraíl más natural que un seto de árboles que aportan sombra y frescor.
Intento evitar las autovías en los viajes largos. Bajando de Barcelona a Málaga tomamos una trocha, desde la Fuente de la Higuera a Jumilla, con sus preciosos viñedos, hasta Calasparra y Caravaca de la Cruz con sus canteras, cruzando el Segura y su preciosa huerta, de frutales.
Las sierras al norte mientras nos metemos en Andalucía por la Puebla de Don Fadrique, me acuerdo de la conquista de Granada, del rol de aquel Duque de Alba, antepasado del mejor militar de su época Fernando Álvarez de Toledo, mano derecha de Carlos I y muleta de Felipe II en Flandes. El camino nos conecta con la A92 por Cúllar. Pero antes hemos pasado por los poblados trogloditas, por las casas fresquitas excavadas en la montaña y por Orce, que nos da el título de primeros pobladores de Europa. Cuando escucho que España nunca ha estado alineada con Europa, me troncho porque no hay Europa sin europeos y aquí empezaron los primeros.
El Dr. Reyes, como el Dr. Antonio Alcaide, prestigioso bioquímico, reconocido internacionalmente, es de Antequera. Tiene una patente, un proceso y una start up que produce el catalizador más eficaz y competitivo para la captura de CO2 del mundo. Un polvito azul, basado en el cobre y en una elevadísima superficie específica que hace que el CO2 se le pegue.
Esta tecnología es oro puro en un mundo que necesita descarbonización a saco. Antonio Alcaide estudió moléculas clave como los esteroles, el colesterol y el mismísimo Ibuprofeno. De sus conocimientos, muchas empresas hicieron mucho dinero, pero poco quedó aquí en nuestra tierra, ni laboratorios ni industrias. Pienso cómo evitar tropezar de nuevo con la misma piedra.
Nos quejamos de que nos falta formación y sabios. Esta semana he estado con dos, uno, Joaquín Cuenca, tiene una empresa de 1.000 millones de valoración, un unicornio malagueño, este no me preocupa tanto, pero Álvaro Reyes puede tener otro unicornio que podría transformar nuestra economía. Un pepino en términos coloquiales.
El mejor compilador de software para optimizar las GPUs de NVIDIA es chino, los aceleradores y el Hardware mejor son chinos. La superioridad de los chinos es indiscutible por más que se empeñe Darío, el CEO de Anthropic, en decir que el plan es que los EE. UU. sea un país lleno de genios y data centers. Por más que digan que se trata de una lucha entre modelos de gobierno más que una competencia por el dominio de la IA.
Los chinos ganan. La IA va de amortización de Capex y de costes de energía. Una IA que cueste 10 veces menos en términos de Hardware y que esté diseñada para que los procesos energéticos, la conversión desde la media tensión trifásica hasta la alimentación en DC a 1 V en los chips sea óptima, puede bajar el coste por imagen y por video generado por IA más de 10 veces.
Y en realidad esta batalla, como todas, la ganará el que tenga el producto más competitivo. Ahí están los chinos, y una serie de actores y start ups tecnológicas españolas que podrían traer una disrupción, atacando por el flanco, la energía, la eficiencia, la refrigeración, la captura de CO2 y el aumento de la velocidad del reloj gracias a las tecnologías térmicas basadas en nanotecnología. Si somos inteligentes, hay partido, por el flanco.