Conciliar el sueño en Mijas durante la pasada madrugada no ha sido especialmente sencillo. Un incendio declarado en la noche de este domingo en la zona de Pueblo La Campana, en Mijas, puso en jaque a los vecinos, pero tras unas horas quedó completamente extinguido tras la intervención de los servicios de emergencia.
El fuego, que afectó a una superficie de hierbas secas próxima a varios centros educativos, generó una gran alarma entre los vecinos debido a la espectacular columna de humo y las llamas visibles desde distintos puntos del municipio.
Eran cerca de las 23.30 horas cuando comenzaron a recibirse los avisos. La densa humareda se elevó rápidamente sobre este enclave situado junto a La Sierrezuela, en un momento en el que muchos residentes se iban a dormir. La cercanía a zonas habitadas del incendio, especialmente de dos colegios, hicieron que la preocupación se extendiera por el entorno.
Desde los primeros momentos, el Ayuntamiento de Mijas lanzó mensajes de tranquilidad a través de sus canales oficiales. Según la información trasladada por los Bomberos, se trataba de un incendio de vegetación seca que producía una importante columna de humo, aunque su potencia calorífica no era especialmente elevada. Las autoridades recomendaron a los vecinos mantenerse alejados de la zona y dejar trabajar a los equipos de emergencia.
Hasta el lugar se desplazaron efectivos de los Bomberos de Mijas, Policía Local, Guardia Civil y cubas de agua de Servicios Operativos. El dispositivo se reforzó posteriormente con medios del Plan Infoca, que movilizó una autobomba y un grupo de bomberos forestales para apoyar las labores de extinción durante la noche.
Con el avance de los trabajos, los equipos lograron controlar el perímetro y centrar sus esfuerzos en las tareas de refresco, especialmente en las inmediaciones de los colegios cercanos, con el objetivo de evitar cualquier posible reactivación.
El incendio quedó finalmente extinguido sin que fuera necesario desalojar viviendas ni lamentar daños personales. La Policía Local recorrió la zona para comprobar que no existían riesgos para la población. La noche dejó tras de sí solo el olor a quemado y el recuerdo de unas horas de tensión que se resolvieron gracias a la rápida actuación y coordinación de los servicios de emergencia.
