La Policía Nacional ha detenido a 34 personas integradas en varios entramados criminales itinerantes que presuntamente se dedicaban al robo de relojes de alta gama en zonas turísticas.
La operación se desarrolló durante los meses de verano y tuvo dos focos principales: la Costa del Sol, con especial atención a Marbella y Estepona, y la isla de Ibiza.
En el dispositivo ha colaborado de forma continua la Polizia di Stato italiana.
Los agentes han esclarecido 28 delitos de robo con violencia y pertenencia a grupo criminal, atribuidos a 8 grupos organizados, además de 5 delitos de falsedad documental, 1 de receptación y 1 de lesiones.
Todos los detenidos han pasado a disposición judicial. La investigación sigue abierta y la Policía Nacional no descarta nuevas detenciones.
Un asalto en la puerta de casa
El caso más relevante en la provincia de Málaga se produjo a finales de julio en Marbella. Un grupo de 4 personas asaltó a un turista en la entrada de su propia vivienda para arrebatarle el reloj.
Las pesquisas permitieron localizar y detener a los presuntos autores en Estepona. Allí, los agentes practicaron una entrada y registro en la que recuperaron el reloj sustraído y la ropa que habrían utilizado durante el asalto.
Un grupo creado en enero
El origen de la operación se remonta al pasado mes de enero. Entonces, la Policía Nacional creó un grupo operativo de coordinación específico para vigilar, centralizar y dar una respuesta integral a este tipo de delitos, tanto a escala nacional como internacional.
La Policía justifica la creación de esta unidad por una amenaza que va más allá del daño económico. Según el cuerpo, la violencia de estos asaltos pone en riesgo la integridad física de las víctimas y afecta de forma directa a la seguridad y la imagen de enclaves turísticos estratégicos.
Durante la temporada estival, el grupo concentró sus esfuerzos en los dos destinos de turismo de alto poder adquisitivo donde actuaban estas redes: Ibiza y la Costa del Sol. El control se extendió también a Barcelona, donde varias de las células tenían sus bases operativas y sus escondites, y a Madrid, que funcionaba como núcleo de enlace y receptación.
La vigilancia alcanzó igualmente a Palma de Mallorca y a puntos marítimos como Denia, en Alicante. Con esta cobertura, los investigadores buscaban cortar la vía de escape de los autores y el circuito de salida de los relojes hacia el mercado negro internacional.
Así actuaban las bandas
Las células seguían patrones comunes. Se desplazaban a zonas turísticas en temporada alta, siempre durante periodos cortos, y regresaban de inmediato tras cometer los robos.
Algunas de ellas viajaban a Ibiza haciéndose pasar por turistas y contaban con un reparto estricto de funciones. Parejas de ojeadores, en ocasiones un hombre y una mujer, localizaban a las víctimas en paseos marítimos, puertos deportivos, locales de ocio y aparcamientos.
Después entraban en escena los ejecutores, que arrancaban el reloj mediante el tirón, y los conductores, que se acercaban y huían en motocicleta. Los coches de alquiler servían de apoyo logístico, para el transporte y para el relevo de los relojes robados.
Otras bandas tenían su base logística principal en Barcelona y se desplazaban en temporada alta a Ibiza y a Marbella. Según la Policía Nacional, estos grupos empleaban de forma sistemática una violencia física intensa contra las víctimas, con la técnica del mataleón y golpes con cascos de motocicleta.
Estas células usaban vehículos de apoyo para pasarse el botín con rapidez y evitar que lo encontraran en caso de ser interceptadas. Para garantizar su impunidad recurrían a documentos de identidad y permisos de conducir falsos, matrículas dobladas o manipuladas con adhesivos y prendas para ocultarse. En algún caso utilizaron también un inhibidor de frecuencias.
Interceptados en el aeropuerto
Una de las actuaciones más destacadas tuvo lugar en el aeropuerto de Ibiza. Los agentes interceptaron allí a varios miembros de una célula cuando se disponían a embarcar hacia su país de origen con un reloj valorado en más de 450.000 euros, escondido entre las pertenencias de una de las integrantes del grupo.
En otra intervención, los policías arrestaron a un grupo a las puertas de una discoteca ibicenca después de que robara un reloj de 50.000 euros. En la isla localizaron además a 2 personas en busca y captura por el robo violento de un reloj de 155.000 euros cometido previamente en Madrid.
A finales de agosto, las bandas intensificaron su actividad para aprovechar los últimos días de la temporada alta. En la segunda quincena del mes, los controles preventivos y las vigilancias en puertos y aeropuertos permitieron detener a otras 20 personas antes de que abandonaran las islas.
Relojes de entre 20.000 y 450.000 euros
El balance de la operación deja 6 relojes de alta gama recuperados, con tasaciones que van de los 20.000 a más de 450.000 euros. Uno de ellos ya ha sido devuelto a su propietario.
Los agentes intervinieron además un turismo y 4 motocicletas, 14 placas de matrícula fraudulentas, 2 italianas y 12 españolas troqueladas o dobladas con pegatinas, 4 documentos de identidad y permisos de conducir falsos, un inhibidor de frecuencias y varios teléfonos móviles.