EFE
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Las claves

La Audiencia Nacional comienza a juzgar este lunes a un acusado de colaborar con la organización terrorista Dáesh y de alentar a la comisión de atentados, para lo que llegó a proporcionar datos "sensibles" de objetivos, entre ellos de la familia real saudí referidos a sus vacaciones en Marbella (Málaga).

El acusado, en prisión provisional desde mayo de 2026 y que se enfrenta a ocho años de cárcel por estos hechos, realizaba "actividades de apoyo logístico y propagandístico" a favor de Dáesh como miembro de Bank Alansar, entidad mediática virtual a través de la que proporcionaba a partidarios de la organización terrorista cuentas de usuario en redes sociales y números de teléfono para su uso en aplicaciones de mensajería, especialmente Telegram, de manera que se dificultara su detección por las fuerzas de seguridad.

La Fiscalía apunta en sus conclusiones provisionales que el procesado, natural de Marruecos y que residía en Málaga, informó a uno de sus contactos "sobre las vacaciones de verano que la familia real saudí disfruta en la ciudad de Marbella", y proporcionó "datos acerca de la seguridad que tienen, los rezos en la mezquita y las salidas de ocio a discotecas, lo que ofrece facilidad para atentar".

El acusado también llevó a cabo actividades de edición y diseño de material audiovisual para su difusión en redes sociales con la finalidad de reforzar la narrativa propagandística de Dáesh.

Creó el canal de Telegram Fursan Al Aqida, que albergaba más de 2.000 archivos de contenido vinculado con Dáesh, y puso en marcha grupos de Telegram para propiciar el debate ideológico yihadista, la difusión de propaganda, la celebración de reuniones por videoconferencia y el adoctrinamiento y la captación de terceros.

"El contenido difundido incluía incitación a la yihad, exaltación del martirio y llamamientos explícitos a la violencia", destaca la Fiscalía, que le acusa también de incitación a empuñar armas y cometer actos yihadistas.

Alentaba, dice el fiscal, la comisión de atentados en territorio europeo "aportando información sensible sobre rutinas, seguridad y movimientos de potenciales objetivos", como fue el caso de la familia real saudí, objetivo declarado de Dáesh por colaborar con potencias occidentales como Estados Unidos.

Además se ha detectado, añade el escrito, que celebraba atentados de Dáesh "manifestando expresamente satisfacción cuando se ocasionaban muertes", y a uno de sus contactos le habló de "la obligatoriedad de demoler las iglesias" y a otro de origen palestino, que le preguntó "si es correcto coger armas haciéndose pasar por combatiente de Hamás, sabiendo que son infieles", le incitó a atentar como "francotirador".

Entre sus múltiples actividades llegó también a facilitar el matrimonio entre la viuda de un combatiente del Dáesh y otro combatiente. Ella misma le pidió que le buscara marido "bajo la condición inexcusable de que sea muyahidin".

Asimismo, el procesado asesoró a terceros sobre mecanismos seguros para hacer llegar fondos a combatientes y zonas controladas por Dáesh. Le recomendaba específicamente el sistema hawala, por su opacidad y dificultad de rastreo, y desaconsejaba medios rastreables como las criptomonedas.

En el transcurso de esta investigación, el juzgado autorizó en 2024 a un agente encubierto virtual interactuar con el procesado para recabar pruebas sobre sus actividades de apoyo a Dáesh.