Marbella era la base desde la que, presuntamente, operaba una organización criminal internacional dedicada al tráfico de grandes cantidades de droga con destino a distintos países europeos.
La red tenía una estructura que iba mucho más allá de la distribución de marihuana: utilizaba los beneficios obtenidos con el cannabis para financiar envíos marítimos de cocaína desde Bolivia y había comenzado incluso a preparar la producción de toneladas de anfetaminas.
La operación, desarrollada conjuntamente por agentes de la Policía Nacional, la BKA alemana y la Policía de Colonia, se ha saldado con nueve detenidos, todos ellos enviados a prisión por orden judicial, y con 35 entradas y registros: tres en Marbella, 31 en Alemania y uno en Austria.
El balance de la intervención da una idea de la dimensión de la trama. Los investigadores se incautaron de más de cuatro toneladas de marihuana, 27,5 kilos de cocaína, alrededor de 1,5 kilos de crack y 800 litros de aceite de anfetamina, una cantidad que, según la investigación, habría permitido producir más de 3,2 toneladas de anfetaminas. También fue localizado un laboratorio clandestino.
A todo ello se suman 126.000 euros en efectivo, cinco armas de fuego, ocho vehículos, 18 dispositivos móviles y documentación mercantil relacionada con la actividad de la organización.
Un líder asentado en Marbella
La investigación comenzó en abril de este año, a raíz de la colaboración entre las autoridades españolas y alemanas ante las sospechas sobre una organización asentada en Marbella.
El presunto líder de la red se encontraba en la localidad malagueña y estaba relacionado con una operación anterior en Alemania en la que fueron intervenidas 1,3 toneladas de marihuana procedentes de España.
Los investigadores lo situaban además como un High Value Target (HVT) de Europol, es decir, un objetivo considerado especialmente relevante dentro de la lucha contra las organizaciones criminales internacionales.
Su perfil también llamó la atención de los investigadores por su experiencia previa. Según la Policía, había trabajado anteriormente para otras organizaciones que empleaban un modus operandi similar, lo que le habría permitido adquirir los conocimientos necesarios para organizar y gestionar su propia estructura criminal.
La marihuana financiaba los envíos de cocaína
El funcionamiento de la red seguía una estrategia aparentemente diseñada para utilizar diferentes mercados de droga y aprovechar los beneficios generados por unos para financiar otros.
La organización obtenía ingresos periódicos mediante la venta de marihuana, procedente de la provincia de Málaga y distribuida posteriormente a distintos países de la Unión Europea. Con esos beneficios financiaba después envíos marítimos de cocaína desde Bolivia hacia Europa.
En el marco de la investigación, los agentes comprobaron además que el presunto líder realizaba frecuentes viajes a Brasil, donde habría establecido contactos que posteriormente utilizaba para gestionar los envíos de cocaína.
La actividad de la organización habría generado unos beneficios superiores a 11 millones de euros, según las estimaciones policiales.
El dinero del narcotráfico acababa en inmuebles
La red no se limitaba a mover droga. Una parte de los beneficios obtenidos mediante el tráfico de estupefacientes se habría destinado a operaciones de blanqueo de capitales.
Los investigadores sostienen que el dinero procedente del narcotráfico se invertía principalmente en inmuebles, especialmente locales comerciales, con el objetivo de introducir esos fondos en el circuito económico legal y dificultar el rastreo de su procedencia.
La fase final de la investigación se desarrolló el pasado mes de junio, cuando las autoridades ejecutaron de forma coordinada los registros en los tres países.
El operativo permitió localizar más de cuatro toneladas de cannabis, además de 27,5 kilos de cocaína y aproximadamente 1,5 kilos de crack.
Pero uno de los hallazgos más relevantes fue el de 800 litros de aceite de anfetamina, materia que, de acuerdo con las estimaciones policiales, habría permitido obtener más de tres toneladas de anfetaminas.
La intervención de un laboratorio clandestino evidencia que la organización no se habría limitado a importar y distribuir sustancias, sino que también habría dado pasos para ampliar su actividad hacia la producción de drogas sintéticas.
La operación terminó con ocho arrestos en Alemania y uno en Marbella, correspondiente al presunto líder de la organización.
Tras pasar a disposición judicial, los nueve detenidos ingresaron en prisión. Se les atribuyen provisionalmente delitos de organización criminal, tráfico de sustancias estupefacientes y blanqueo de capitales.
