Marbella es conocida internacionalmente por su perfil turístico y su atractivo residencial, pero bajo su término municipal se conserva un patrimonio histórico de valor excepcional que ahora da un nuevo paso en su puesta en valor.
El Ayuntamiento ha adjudicado a la empresa El Taller de Menia SC el servicio de apertura al público, información, limpieza y mantenimiento de los yacimientos arqueológicos de San Pedro Alcántara conocidos como la Basílica Paleocristiana Vega del Mar y las Termas Romanas Las Bóvedas.
El contrato, con una duración de cuatro años y un importe de 145.009,57 euros (IVA incluido), tiene como objetivo garantizar la conservación de dos enclaves que destacan por su singularidad histórica y su buen estado de preservación, especialmente en el contexto del patrimonio arqueológico andaluz.
Un conjunto termal romano del siglo II prácticamente único
Las Termas Romanas de Las Bóvedas datan del siglo II d.C. y constituyen un edificio termal de gran complejidad arquitectónica. Su planta, de traza octogonal, se organiza a partir de un núcleo central diáfano alrededor del cual se disponen siete estancias abovedadas de gran altura, conectadas mediante una concepción geométrica precisa y muy avanzada para su época.
El edificio conserva buena parte de sus estructuras abovedadas y sistemas constructivos originales, algo poco habitual en este tipo de construcciones. Destacan también las estructuras subterráneas vinculadas al sistema de calefacción y el uso de arcos, bóvedas y cúpulas que han permitido su extraordinaria resistencia al paso del tiempo.
Los especialistas subrayan que se trata de una obra singular dentro de la arquitectura romana, tanto por su diseño como por su compleja funcionalidad, vinculada posiblemente a un enclave de relevancia social o a un personaje de alto rango.
Se desconoce si fue obra de un gran personaje o estuvo vinculada a un núcleo urbano. Pese a ello, resulta evidente el afán por lograr una obra original y sorprendente, que fuera el reflejo del poder de quien emprendió las obras.
Los expertos destacan lo bien que buena parte del edificio ha resistido el paso del tiempo y lo relacionan con la variedad de aparejos utilizados, especialmente las fábricas hormigonadas que se utilizan de forma sistemática en todo el conjunto, y al recurso de arcos, bóvedas y cúpulas como solución arquitectónica para los vanos y las techumbres, manteniendo buena parte de su cubierta abovedada.
Una basílica paleocristiana excepcional en Andalucía
El otro gran enclave del conjunto es la Basílica Paleocristiana de Vega del Mar, datada entre los siglos V y VII d.C. y considerada una de las manifestaciones más destacadas del cristianismo primitivo en la península.
Se trata de un edificio de tres naves con dos ábsides contrapuestos, una tipología muy poco frecuente en la arquitectura paleocristiana hispana. Este rasgo la convierte en un ejemplo casi único dentro del territorio nacional.
Junto al templo se extiende una amplia necrópolis con alrededor de 200 enterramientos, que reflejan un uso funerario prolongado durante varios siglos. Según los últimos trabajos, estas tumbas se insertan en un arco cronológico relativamente amplio, siglo III-siglo VII d. C. y responden a una tipología tan variada como arqueotípica.
El conjunto incluye además un baptisterio con pilas bautismales destinadas al bautismo por inmersión, una de ellas con forma de cruz griega y pez, símbolo cristiano primitivo.
Pudiendo alcanzar más de 1.500 años de antigüedad es una de las más brillantes manifestaciones arqueológicas del cristianismo primitivo.
El templo está formado por un cuerpo central de tres naves separadas por pilares, siendo la característica más dominante la existencia de dos ábsides contrapuestos cuya función sería la de altar y martirium, rasgo que lo singulariza al existir muy pocos paralelos en la Península Ibérica.
Ambos yacimientos están catalogados como Bien de Interés Cultural (BIC), lo que garantiza su máxima protección legal. La adjudicación del servicio busca asegurar no solo su conservación, sino también su apertura regular al público mediante personal especializado que ofrezca información arqueológica a los visitantes.
