Iván había salido de casa para desconectar. Correr unos kilómetros por el paseo marítimo de San Pedro de Alcántara, en Marbella, como tantas otras tardes. Eran alrededor de las 18.30 horas del martes 27 de enero cuando su rutina se rompió de golpe. A pocos metros, una mujer gritaba desesperada y un grupo de personas se arremolinaba alrededor de una escena que nadie sabía cómo detener: un perro de raza malinois, de gran tamaño y fuera de control, estaba atacando a dos menores.
Aquel día, Tatyana también había salido a correr junto a su hija Marta, de once años, y un amigo del entorno familiar, Sasha, de nueve, que iba en bicicleta. Según relatan los testigos, el animal apareció de repente y se abalanzó primero sobre la niña. “Cuando vio que el perro iba a morderla, Marta se agachó, se cubrió la cabeza con las manos y se quedó quieta. Al no reaccionar, el perro terminó apartándose”, explica Iulia, madre del pequeño, que llegó minutos después del suceso.
Pero la calma duró apenas unos segundos. El perro, completamente desbocado, se dirigió entonces hacia Sasha, lo tiró de la bicicleta y se lanzó sobre él. Tatyana intentó protegerlo como pudo, levantándolo en brazos y subiéndose a una farola para mantenerlo fuera de su alcance. “El niño estaba aterrorizado. El perro le mordía las manos, la espalda, las piernas… y a ella le desgarró la ropa y también la mordió”, relata Iulia. Cada vez había más gente alrededor, pero nadie intervenía, a juicio de esta madre. Hasta que llegó Iván.
El corredor, al ver a la mujer gritando y al niño siendo atacado, no dudó. Le arrebató al pequeño de los brazos y echó a correr hacia un restaurante situado frente al paseo, a unos cincuenta metros. “Pensé que el perro no iba a parar. O me resguardaba como fuera o esto acababa muy mal”, explica.
Con el niño sobre el hombro y el perro mordiéndole literalmente el brazo, Iván corrió hasta el establecimiento mientras el animal seguía atacándole la espalda, los brazos y la cara. “Llegué con el perro colgado del brazo. Dentro del restaurante tuve que quitármelo cerrándole la puerta, dándole con la cabeza para que soltara. Estaba completamente fuera de control, pegaba saltos de dos o tres metros… y yo mido 1,80”.
El ataque le dejó heridas de gravedad. Especialmente en uno de los brazos, donde el animal le provocó una raja de unos diez centímetros de largo y cinco de profundidad, con afectación de tejidos internos. Iván pasó varias horas en el hospital, recibió varias vacunas, puntos de sutura y no fue dado de alta hasta cerca de las tres de la madrugada.
Mientras tanto, según explica Iulia, el perro intentó volver a abalanzarse sobre Marta y Tatyana. Entre varios testigos lograron sujetarlo por el collar hasta la llegada de la Policía y una ambulancia. La madre del niño asegura que la ayuda policial tardó alrededor de 40 minutos, un tiempo de enorme tensión en el que la principal preocupación era el estado de Iván, que se había puesto en peligro para salvar a los menores.
Iulia, que llegó incluso antes que la ambulancia, fue quien le prestó los primeros auxilios. “Cuando llegó la Policía nos confirmaron que el perro tenía chip y, por tanto, dueño”, explica. Iván coincide en que el animal estaba limpio, cuidado y con collar, por lo que descartan que se tratara de un perro callejero. Actualmente se encuentra bajo custodia policial. La Policía Local de Marbella se ha hecho cargo de la investigación.
El balance final del suceso es de cuatro personas heridas: dos menores y dos adultos. Iulia fue la única que resultó ilesa. El animal estaba suelto, algo que todos califican de extremadamente peligroso. Las familias y el propio Iván están recopilando informes médicos y presentarán una denuncia conjunta. “Nunca imaginé vivir algo así, ese chute de adrenalina”, reconoce Iván, que trabaja como camionero y jamás se había visto en una situación similar.
Desde aquel día, el contacto entre las familias es constante. “No paran de preguntarme cómo estoy. Están muy agradecidos y preocupados por mí”, cuenta. Padre de tres hijos, Iván tiene claro qué le impulsó a actuar. “Cuando ves algo así, no lo piensas. Me salió el instinto. Pensé que podían haber sido mis niños”. Y por su parte, Iulia lo resume con una frase que todos comparten: “No olvidaremos jamás su valentía. Fue un héroe”.
